Concluye el foro sobre los pueblos indígenas

facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

En el siglo XXI continúa la vulneración sistemática de sus derechos fundamentales

Leonardo Frías / Leticia Olvera / Guadalupe Lugo, 17 de marzo de 2015

La tarea de acompañamiento, inserción y de mirarse en la diversidad con igualdad se refrendó justo en el perímetro de aquella zona al norte de Tenochtitlan, que en el siglo XIV era una isleta llamada Xaltelolco (lugar del montículo redondo de arena), que con el tiempo sería conocida como Tlatelolco.

Ahí concluyó el congreso Hacia una Política de Inclusión Social para los Pueblos Indígenas: Diversidad con Igualdad y Justicia, organizado por la UNAM, mediante la Escuela Nacional de Trabajo Social, en el que intervinieron 60 ponentes, hubo ocho conferencias magistrales, 12 mesas de trabajo y tres paneles, donde se trataron asuntos como el rezago social y derechos humanos; gobernanza y participación social; exclusión e inclusión social de los pueblos indígenas, y experiencia internacional de participación, entre otros.

Desarrollo justo y equitativo

En la conferencia inaugural, José del Val Blanco, director del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad de esta casa de estudios, sostuvo que las diferencias constituyen un activo en favor de un desarrollo justo y equitativo.

No obstante, la sociedad y los gobiernos en general saben que los pobres –categoría que incluye a gran parte de los indígenas– se ven impedidos de satisfacer sus necesidades primigenias y de alcanzar un mínimo de garantías sociales, económicas, políticas y culturales. “Es menester aclarar y resolver de fondo el origen y las causas del fenómeno”, indicó en el Salón Juárez del Centro Cultural Universitario Tlatelolco.

El objetivo se alcanzará, por un lado, con la promoción de trabajos que centren su atención en la explotación, en las contradicciones al interior de la comunidad, en la distribución desigual de las plusvalías y, en general, al impulsar cualquier perspectiva académica que ayude a comprender las realidades del mundo contemporáneo surgidas de la inequidad.

aca11_princ

Nuevos conceptos y reglas

Mariano Marcos Terena, representante de los pueblos originarios en el Foro Permanente para Cuestiones Indígenas de la ONU, dijo ante decenas de estudiantes que los colonizadores en América Latina “querían establecer reglas para todo, para que se usara cierta ropa, para no beber agua del río, para utilizar sal, azúcar y aceite; es entonces que son obligados a transformarse y a vivir como personas pobres, aunque no fuéramos tales. Yo ni sabía qué quería decir ser pobre”, apuntó el activista brasileño.

Terena destacó que hasta hoy la población en general “piensa que los indígenas no piensan”, y, como en Brasil, quieren instruirnos “hasta cómo ser blancos”. En tanto, Guadalupe Librada Concepción, indígena amuzgo de Zacualpan, Ometepec, Guerrero, alumna de octavo semestre de Trabajo Social del Instituto Educativo Stephen Hawking en esa entidad, relató la dureza con la que ha tenido que transitar para “estudiar, eludir la discriminación y no ser obligada a casarse.

“Veo que hablan mucho de proyectos, pero esa realidad allá no llega, por eso vengo para que conozcan un poquito este sufrimiento, donde somos rechazados para estudiar”, externó en la mesa Vulnerabilidad Social en la Sala de Banderas.

Guadalupe, quien labora como traductora del amuzgo al español en el Hospital General de Ometepec, señaló que son las mujeres indígenas las que más requieren el apoyo entre los grupos vulnerables.

A dos décadas del movimiento indígena de 1994, el asunto ha sido un debate arrinconado. En estos primeros 15 años del siglo XXI continúa la vulneración sistemática de los derechos fundamentales de los pueblos originarios, advirtió a su vez Mario Luis Fuentes Alcalá, titular de la Cátedra Extraordinaria Trata de Personas e integrante de la Junta de Gobierno de la UNAM.

En su conferencia magistral, el también director del Centro de Estudios de Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, resaltó que hay un asunto que nos reclama a escribir y hablar de él tomando partido: el indígena.

“Sin duda, tenemos que combatir la desigualdad y la injusticia. Deseamos un nuevo curso de desarrollo donde todos gocemos la posibilidad de vivir con dignidad, una sociedad que practique la solidaridad, responsabilidad y tolerancia como conductas sistemáticas y comunes.”

La nicaragüense Mirna Kay Cunningham Kain, presidenta del Centro para la Autonomía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas, expuso que hoy, a tres décadas de lucha por el reconocimiento de sus derechos plenos, con resultados positivos en los ámbitos locales, nacionales y globales, aún es necesario hablar de su inclusión social debido a la existencia de procesos derivados de la colonización.

La doctora Honoris Causa por la UNAM mencionó que la brecha entre los derechos reconocidos y los que se ponen en práctica es enorme. “El modelo económico adoptado por los países de América Latina para enfrentar la crisis prioriza la exportación de materias primas, hidrocarburos, minerales, agricultura expansiva, y mucho de ello a costa de los pueblos originarios”.