En estudio, sus procesos de autorreparación

El cerebro, 86 mil millones de neuronas

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Semana internacional en varias entidades

Guadalupe Lugo / Patricia López / Michel Olguín, 06 de abril de 2015

Cada vez más estudiado por la ciencia desde nuevos enfoques, incluso en vivo y en tercera dimensión con equipos tecnológicos que permiten analizarlo mientras funciona, el cerebro humano aún guarda múltiples secretos sin develar.

Se estima que ese órgano fundamental, cuyo tamaño y desarrollo distingue a los seres humanos de otras especies, tiene unos 86 mil millones de neuronas y cada una de ellas se conecta con otras cinco mil. Así que dentro de nuestra cabeza hay 430 billones de sinapsis o conexiones de comunicación neuronal.

Por esa maquinaria bioquímica que nos da identidad, inteligencia y creatividad, varias instancias de esta casa de estudios realizaron la Semana Internacional del Cerebro (SIC).

Sistema demasiado complejo

Los avances en el conocimiento respectivo constituyen un gran reto; además de que se trata de un sistema demasiado complejo, comprender cómo funciona es difícil, pues implica una gran cantidad de procesos que permiten explicar cuestiones relativamente simples, desde cómo vemos, escuchamos y sentimos, hasta otras extremadamente complicadas relacionadas con el procesamiento cognitivo.

“No hay parte en el organismo, tejido ni órgano que no esté vinculado con el sistema nervioso, no sólo en cuanto a su función, sino también en su estructura”, señaló Julio Morán Andrade, secretario académico del Instituto de Fisiología Celular (IFC), en la ceremonia de apertura del evento, en Universum, Museo de las Ciencias.

Como resultado del desarrollo de otras disciplinas y, sobre todo, en las políticas de salud pública, hoy en día las expectativas de vida se han incrementado, no así la posibilidad de resolver algunos problemas relacionados con el sistema nervioso. Por ejemplo, en la actualidad han aumentado algunas enfermedades neurodegenerativas asociadas con el avance de la edad, como Parkinson y Alzheimer.

Destacó que la SIC es una campaña mundial para fomentar la conciencia pública sobre los avances y beneficios de la investigación sobre este órgano.

El IFC está interesado en promover este tipo de actividades, pues es uno de los institutos de investigación de prestigio donde no sólo se genera conocimiento, sino además se forman recursos humanos de calidad en el área de las neurociencias, refirió.

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No hay parte en el organismo, tejido ni órgano que no esté relacionado con el sistema nervioso, no sólo en cuanto a su función, sino también en su estructura.

Placer y euforia

La euforia, el placer y la sensación de sentirse aceptado se producen por la acción de algunos neurotransmisores en el cerebro, pero hay ciertas drogas que causan un efecto casi idéntico, por eso son tan atractivas, resaltó Herminia Pasantes, investigadora emérita del Instituto.

En la conferencia inaugural del evento, explicó que la cocaína y las anfetaminas se parecen a la dopamina y la serototina, pues como estos neurotransmisores, las drogas aumentan la capacidad física, mejoran la autoestima, reducen el apetito y aminoran la necesidad de dormir.

“Son llaves falsas para abrir la cerradura cerebral y se dirigen al llamado circuito de recompensa o del placer. Pero se convierten en un yugo por la adicción que generan”, alertó.

Muerte celular

La muerte celular es un proceso de suma importancia, no sólo para la formación del cerebro, sino incluso para la vida del organismo en general, afirmó Susana Castro Obregón, investigadora del IFC, al ofrecer la conferencia La Muerte Neuronal en el Desarrollo del Cerebro.

La célula es la unidad funcional de todos los seres en el planeta. El ser humano tiene cerca de 200 tipos diferentes y cada uno de ellos cumple una función. Por ejemplo, los eritrocitos, células sanguíneas, transportan el oxígeno a lo largo del cuerpo.

En el teatro del museo, enfatizó que lo interesante en la formación del embrión es determinar cómo se forma para comprender su funcionamiento. “Parte esencial es conocer cómo es que se organiza desde el desarrollo embrionario”.

Castro Obregón mencionó que éste se constituye a partir de un tubo neural de donde también se forma la médula espinal. Para que adquiera su estructura funcional es esencial que en las primeras etapas de desarrollo embrionario se forme correctamente dicha estructura.

“Si el tubo neural no cierra en forma adecuada, habrá malformaciones en los embriones. En uno de cada 10 embarazos en humanos sucede, lo que ocasiona malformaciones como anencefalia o espina bífida”, abundó.

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Tacto y música

Cuenta con partes específicas que discriminan, procesan y categorizan el sonido; ello le permite diferenciar lo agudo de lo grave, apuntó Concepción Morán Martínez, profesora de las facultades de Psicología y de Música.

En este proceso la vista tiene un papel crucial, pues posibilita determinar la procedencia acústica. De esta forma, las melodías se perciben tanto con el oído como con todo el cuerpo (en particular con el tacto), expuso.

Para ejemplificar esta imbricación, Morán Martínez realizó un experimento con niños de primaria. En un escenario, un grupo de jóvenes interpretó la pieza The pink panther, de Henry Mancini, mientras los pequeños permanecían en sus lugares, con la encomienda de identificar el tema.

Al preguntarles qué color les evocó la melodía, la mayoría coincidió en decir rosa. “Las notas musicales generan procesos cognitivos en el tiempo, tanto en el pasado como en el futuro; por ello, al escuchar los sonidos, cada quien imagina lo que sigue y al escuchar, visualiza. Así surgen las emociones, responsables de modificar el ánimo y ponernos la piel de gallina, ¿pero en qué parte del cerebro? En la basal”, respondió.

Hasta hace poco se pensaba que la música se procesaba en el hemisferio derecho, pero actualmente se sabe que esto sucede en varias áreas y que el lado izquierdo es fundamental para el ritmo.

En Biomédicas

El Instituto de Investigaciones Biomédicas también festejó la semana, nombrada en esta ocasión Un Paseo por el Cerebro Cambiante, para enfatizar su plasticidad. Es el segundo año que esta instancia lo realiza e incluyó conferencias, mesas redondas y atractivos carteles de divulgación.

En la inauguración, Rafael Camacho Carranza, investigador de la mencionada instancia académica, dio la bienvenida al evento, organizado en el Auditorio Alfonso Escobar Izquierdo de esa entidad universitaria. “Está dedicado en especial a los estudiantes. La idea es atraerlos hacia la indagación en esta área del conocimiento”.

Angélica Zepeda Rivera, investigadora del mismo Instituto y coorganizadora del encuentro, expresó que es una iniciativa mundial que se realiza de manera simultánea en varios países para difundir la importancia de estudiar neurociencias y de ser responsables de nuestro propio organismo.

Hoy en día hay redes neuronales artificiales que imitan la forma de aprender del cerebro, pero las neuronas no poseen una función concreta, sino que se crean y refuerzan ciertas conexiones para aprender, informó el Instituto en un tríptico creado por María Evangelina Ávila Muñoz, Andrea Aguilar Arredondo, Clorinda Arias Álvarez, María Fernanda López Hernández y Angélica Zepeda Rivera.

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Hemisferios izquierdo y derecho

Un interesante cartel exhibido en el vestíbulo del auditorio resaltó las características de los hemisferios cerebrales. En el izquierdo ocurre la actividad científica, lógica, matemática, racional, estratégica, práctica y realista de las personas. De ese lado de la mente se desarrollan las categorizaciones, las palabras, el orden, la actividad familiar y la identidad individual.

En el derecho, la creatividad, el espíritu de libertad, la pasión, la emoción y la sensualidad, además de la imaginación, el arte y la poesía. En esa parte se producen las sensaciones, los sentimientos y los deseos.

Nueva información científica documenta que los individuos, independientemente de ser físicos o poetas, no utilizan de manera preferente un hemisferio, sino ambos, con combinaciones variables. En relación con el arte, se ha encontrado que hay regiones específicas, como la corteza órbito-frontal, relacionada con el juicio que emitimos sobre si una pintura es bella o no.

Análisis recientes de resonancia magnética funcional han demostrado que, al escuchar música placentera, se libera dopamina en regiones que controlan las emociones, como el sistema de recompensa mesolímbico.

Estudiosa de la reparación de cerebros adultos, Angélica Zepeda indaga en el laboratorio los mecanismos básicos que el cerebro produce para autorrepararse.

En algunos casos, si una región que controla una función se daña, parte de ésta puede moverse a otra. Esto ocurre porque las neuronas sobrevivientes, que estaban previamente conectadas a la zona afectada, pueden formar nuevas conexiones y recuperar así parte de su función.

Los mecanismos de autorreparación disminuyen con la edad, por eso una persona joven recobra con más facilidad una función alterada o perdida. Actualmente, los científicos de esa especialidad estudian el nacimiento de nuevas neuronas en etapas adultas, como una opción de neuro reparación que ocurre naturalmente. En las facultades de Medicina y Psicología, así como en el Instituto de Neurobiología, se realizaron actividades al respecto.