Pensadora y activista feminista

Conferencia magistral de Judith Butler en la UNAM

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Defensa del derecho de reunión y la garantía de vivir juntos

Guadalupe Lugo, 13 de abril de 2015

No puede haber democracia sin el derecho a la protesta colectiva sin temor a sufrir daño o morir. “Lo vemos no sólo en México, sino en todo el mundo: las fuerzas policiales militarizadas atacan a quienes se congregan para ejercer sus derechos democráticos fundamentales. La agresión es sobre esos cuerpos, sobre la democracia, incluso los no violentos son blanco de aquellos que buscan controlar y contener la voluntad popular y de quienes temen que pueda convertirse en un movimiento con potencial”.

Esto dijo Judith Butler, pensadora y activista feminista, al ofrecer la conferencia magistral Vulnerabilidad y Resistencia Revisitadas. En la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM expuso que ahora tenemos que afrontar la realidad de que la protesta puede ser fatal.

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Fotos: Justo Suárez.

Conexión protesta-mortalidad

En el acto, organizado por la Facultad de Filosofía y Letras, el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) y el proyecto PAPIIT Filósofos después de Freud, como parte del denominado Subjetivación Sur y Norte, la autora de uno de los libros más influyentes del pensamiento contemporáneo: El género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad, se refirió a la conexión que hay entre protesta y mortalidad.

Es “una unión que asume que cuando aparecemos como cuerpo, hacemos una demanda, pero también nos exponemos a la crítica, al daño”.

Butler señaló que el derecho a reunirse debería implicar claramente la garantía a vivir juntos, a ser protegidos de cualquier daño, a confiar en un espacio salvaguardado por un gobierno responsable.

Los discursos sobre el género parecen crear y hacer circular ciertos ideales de él, que en ocasiones tomamos como verdades interiores. Se trata de conceptos que se han apoderado de nosotros de un modo permanente. Por ejemplo, un conjunto de ideales al respecto puede ser habitado en los gestos y acciones de cada individuo, o bien, en esos modos en que nos nombran. Radicalmente elegimos nuestro género, somos absolutamente determinados por normas al respecto, abundó.

La vulnerabilidad no es del todo pasiva ni activa, sino que opera en una relación intermedia, característica constitutiva del animal humano, que es capaz tanto de ser afectado como de actuar. Por tanto, “me siento inclinada a pensar en aquellas prácticas de exposición deliberada a la policía o violencia militar en la que los cuerpos en riesgo son golpeados o tratan de parar la violencia con barricadas”.

En tales acciones de resistencia no violenta podemos llegar a entender la vulnerabilidad corporal como algo que se usa a propósito o movilizado a modo de resistencia, subrayó Butler, quien ha hecho importantes aportaciones en el campo del feminismo, la Teoría Queer, la filosofía y la ética.

Rigor y sistematicidad

Al darle la bienvenida, Gloria Villegas, directora de la Facultad de Filosofía y Letras, destacó que ésta se ha distinguido por estudiar con rigor, sistematicidad y gran espíritu creativo los asuntos más acuciantes del mundo contemporáneo, para descifrar los elementos que subyacen en la violencia, la discriminación o el poder que somete, y se erige como poseedor de la verdad única.

A su vez, Ana Buquet, directora del PUEG, resaltó que la gran contribución de Butler “es una crítica radical al feminismo constructivista, al desplazar el modelo expresivo de género a un modelo performativo. La idea de que el sujeto es un efecto en lugar de una causa, es la clave para sus teorías de la identidad performativa”.

En el acto también estuvieron Rosaura Martínez Ruiz, coordinadora del proyecto PAPIIT Filósofos después de Freud, y Susana Vargas, del de Mesas de Diálogo.