Efeméride: Día mundial del Parkinson

En México, alta incidencia de Parkinson en menores de 40 años

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Segunda condición neurodegenerativa más frecuente en el mundo

Guadalupe Lugo, 16 de abril de 2015

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Zona del cerebro que afecta esta enfermedad.

En México no hay estadísticas en torno al número total de enfermos de Parkinson, la segunda condición neurodegenerativa más frecuente en el mundo, que afecta a cerca de tres por ciento de la población mayor de 65 años.

Este trastorno del movimiento se caracteriza por la pérdida de neuronas productoras de dopamina en áreas específicas del cerebro de forma crónica y progresiva. Cada día es más frecuente observar que se manifiesta en personas que oscilan entre los 40 y 65 años, aunque hay casos en los que se presenta en rangos de menor edad, lo que se conoce como Parkinson juvenil, indicó Patricia Vergara Aragón, investigadora de la Facultad de Medicina.

La especialista del Departamento de Fisiología de la entidad universitaria mencionó, en ocasión del Día Mundial del Parkinson celebrado el pasado 11 de abril, que si bien la literatura señala que ocurre, por lo común, en mayores de 60 años, en el país es alta la incidencia en menores de 40, que acuden a las asociaciones civiles en busca de ayuda. “Sin embargo, en México no hay estadísticas oficiales que describan el número de pacientes”.

Factores ambientales

Vergara Aragón apuntó que quizá la presencia del padecimiento en etapas tempranas podría vincularse a factores ambientales como la exposición a plaguicidas, el consumo de drogas y algunas actividades de alto riesgo como el boxeo.

Se trata de un mal que se expresa fundamentalmente con alteraciones de los movimientos finos y gruesos del individuo, de la expresión de las emociones, de la función autonómica y, en algunos casos, con deterioro cognitivo.

Inicia con síntomas difusos como la pérdida del olfato y temblor o rigidez unilateral que con el paso del tiempo avanza y se torna bilateral. Sin embargo, estos síntomas pueden pasar inadvertidos o se les resta importancia. Al morir 80 por ciento de las neuronas dopaminérgicas las alteraciones son más evidentes y es cuando se acude al médico.

En ese proceso transcurren al menos cinco años, para entonces ya aparecen síntomas motores como lentitud, temblor, rigidez, inestabilidad postural, pérdida del equilibrio, dificultad para caminar, alteraciones en la expresión para comunicarse verbalmente, problemas en la deglución, estreñimiento, depresión y trastornos del sueño.

Esta enfermedad representa un reto para la ciencia, porque a dos siglos de que se describió, aún no existe un tratamiento específico que lo “cure” y tampoco se conocen todos los mecanismos que subyacen, remarcó.

Aunque evoluciona de forma lenta y progresiva, los afectados pierden independencia, pues necesitan de alguien que los cuide; además, los medicamentos son caros y cada día requieren de más terapias.

En ese contexto, refirió que el factor emocional tiene un papel fundamental en la disminución de los síntomas. Las muestras de afecto permiten a los enfermos liberar dopamina, neurotransmisor que participa en el control de movimientos, estado de ánimo, memoria y aprendizaje, lo que les propicia una mejoría en su salud.

Investigación mundial

Hay en el mundo expertos que trabajan en torno a esta problemática: algunos con células madre y otros con la aplicación de estimuladores cerebrales.

En la UNAM, un grupo encabezado por la universitaria y Guadalupe Valverde Aguilar, del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada, Unidad Legaria, del Instituto Politécnico Nacional, se centra en el desarrollo de un microimplante innovador liberador de dopamina, que se produce a un bajo costo y está orientado a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Los estudios en su etapa básica han mostrado una mejoría de 70 por ciento y 80 por ciento en ratas que tienen hemiparkinsonismo.

Por otra parte, como integrante de la Asociación Mexicana Grupo Xicoténcatl en Pro de la Salud del Parkinson, AC, Patricia Vergara realiza acciones dirigidas a impulsar una iniciativa en el Senado de la República para que se reconozca como una discapacidad, además de establecer una fecha específica para que cada año se efectúen actividades con la idea de difundirlas en el sector Salud. “Que los profesionales del área sepan más de esta afección, que es más frecuente de lo esperado”, finalizó.