Condición mental de los migrantes mexicanos

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Iván Moreno, 07 de mayo de 2015

Los migrantes mexicanos en Estados Unidos constituyen el grupo social que menos tensiones psicológicas desarrolla frente a diversas situaciones, entre ellas la relacionada con el desempleo; esto no significa que su salud mental no se encuentre comprometida por factores culturales o el entorno, aseguraron especialistas de la UNAM.

Al respecto, Maritza Caicedo Riascos, del Instituto de Investigaciones Sociales, dijo que la salida de mexicanos hacia la Unión Americana no es la causante de sus tensiones psicológicas, sino de otros elementos como el contexto de recepción.

Se trata, explicó, de las políticas que hay en torno de ese tipo de migración, las condiciones de trabajo en que llegan y el soporte que pueden recibir en su comunidad; el ambiente no siempre es positivo, pues ellos representan un porcentaje alto de personas indocumentadas que no son bien aceptadas y que en muchos casos son discriminadas.

A pesar de esas causas que podrían generar problemas de salud mental de diversa índole, mencionó que sus estudios señalan que hay una paradoja: los mexicanos gozan de mejores niveles de salud mental que otras poblaciones analizadas, como anglosajones, afroestadunidenses, y demás grupos de hispanos.

Factores de protección

Rosa María Aguilera-Guzmán, también de Sociales, expuso que ello se debe a que los connacionales en Estados Unidos han logrado recrear ciertos factores de protección, principalmente culturales, como diversos platillos gastronómicos, la convivencia familiar y, con ello, la preservación de valores que les permite no padecer, tan acentuadamente, episodios de depresión y ansiedad.

Sin embargo, aclaró, si bien la primera generación tiene una baja prevalencia de problemas psicológicos, en la siguiente se empiezan a evidenciar algunos.

Entre mayor tiempo de permanencia en el país receptor, en este caso Estados Unidos, se ve una relación directa con un deterioro en su salud mental. Empiezan a relajar los valores de casa y, por otra parte, hay mucha presión de grupo y de consumo; entonces el indocumentado se siente frustrado porque considera que logrará el sueño americano y al final nunca dejará de ser un extranjero en esa nación.