Congreso internacional

Satisfacción y disfrute en la tercera edad

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Expertos señalan aspectos positivos y negativos del envejecimiento

Michel Olguín / Leticia Olvera / Leonardo Frías, 15 de junio de 2015

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La tercera edad suele asociarse con dependencia, deterioro, déficits, depresión y pasividad; sin embargo, estudios científicos recientes muestran que también ofrece niveles elevados de satisfacción y disfrute. Esta idea quedó registrada en los trabajos del Primer Congreso Internacional Interdisciplinario sobre Vejez y Envejecimiento, en la Unidad de Posgrado de la UNAM.

En el encuentro, organizado por el Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez, Rick Szostak, profesor de economía de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá, impartió la conferencia Las Mejores Prácticas para la Investigación Interdisciplinaria del Envejecimiento.

Ante Fernando Castañeda Sabido, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, el académico dijo que esta práctica es factible y necesaria. Y aunque es un reto, es indispensable mantener y utilizar las mejores estrategias. “Por ello, hay que respetar las normas, al mismo tiempo que se aprecian las nuevas ideas”.

Sobre esta etapa de la vida, mencionó que debe verse como un recurso, donde se tienen beneficios, como poseer mayores conocimientos que cuando la persona es más joven.

Conectividad neuronal

Al declinar el cuerpo hay una merma de volumen en distintas áreas del cerebro, lo que no se debe a la muerte neuronal, sino a una pérdida de conectividad entre estas células del sistema nervioso, explicó Herminia Pasantes, investigadora emérita del Instituto de Fisiología Celular.

En su conferencia, señaló que esto es parte del ciclo de vida e implica cambios cognoscitivos, como el deterioro de la retentiva de corto plazo, dificultad para resolver problemas, lenguaje entorpecido, vocabulario empobrecido, menor concentración e iniciativa y ansiedad al tomar decisiones.

Asimismo, hay menos reactividad ante estímulos emocionales, irritabilidad y depresión; sin embargo, esto no afecta igual a todas las personas, subrayó en el acto moderado por Marcia Hiriart y Rosaura Ruiz, directoras del Instituto de Fisiología Celular y la Facultad de Ciencias, respectivamente.

“Estas modificaciones no son tan radicales y en general hay una actitud positiva en el sentido de que los recuerdos negativos se tratan de borrar”, apuntó.

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Mitos

Feliciano Villar, de la Universidad de Barcelona, España, expuso que muchos consideran a esta etapa de la vida como un problema por múltiples mitos; por ejemplo, especular que por el aumento de la edad biológica se tendrá mala salud, incapacidad de aprender, aislamiento social e improductividad.

En contraste, la Organización Mundial de la Salud plantea al envejecimiento como una etapa productiva. Se trata del proceso de optimización de las oportunidades para la salud, participación y seguridad con el propósito de incrementar la calidad de vida a medida que aumentan los años.

Sobre la salud, tienen que considerarse los ámbitos físico y mental; la intervención trata de las actividades sociales, económicas, espirituales, cívicas y, además, inclusión en el mercado laboral. Finalmente, la seguridad discurre en los entornos físicos y sociales con estabilidad económica y un trabajo recompensable, refirió ante Javier Nieto, director de la Facultad de Psicología.

En este contexto, externó que aunque los hijos son mayores, los padres les transfieren sus recursos a lo largo de su vida. Por ejemplo, en la actualidad la edad de emancipación se ha elevado y los descendientes permanecen más tiempo en casa.

Educación

Hoy en día, la mercantilización de la vejez está en boga, se desea que este proceso se convierta en una industria porque, según la tecnoestética del mundo, el verdadero problema no es ser, sino parecer viejo, definió José Yuni, de la Universidad Nacional de Catamarca, Argentina.

Al ofrecer la conferencia Envejecimiento Activo, Aprendizaje a lo Largo de la Vida y Educación, resaltó que por los cambios sociales las personas sufren un proceso de desactualización, que no es ajena a los adultos mayores, quienes deben reeducarse para mantener su funcionalidad y autonomía.

El capital cultural acumulado por los adultos mayores muchas veces queda devaluado con el contexto actual de cambios, e incluso son las nuevas tecnologías las generadoras de otras formas de exclusión. “Por ello, le digo a quienes conforman ese sector que dejen de ser testigos silenciosos, que abandonen la actitud de victimización y demanda de sobreprotección y tutela”, concluyó ante Leticia Cano, directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social.