Proyecto de titulación

Becaria mixteca busca rescatar un espacio olvidado

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En la zona, problemas de vandalismo e inseguridad

Michel Olguín, 22 de junio de 2015

Rescatar un espacio descuidado –ubicado en avenida Mosqueta, entre las colonias Guerrero y Buenavista–, donde prevalecen el vandalismo y la inseguridad, fue el proyecto de titulación de Alma Lucía García Martínez, de origen mixteco, en la licenciatura de Arquitectura.

En el Aula Mario Pani y frente a sus sinodales Carlos González Lobo, presidente; Carmen Huesca Rodríguez, secretaria, y Alfredo Toledo Molina, la becaria, junto con su compañera de tesis, Karina Peralta Correa, planteó la importancia de recuperar terrenos urbanos abandonados.

Merecedora de mención honorífica por su labor de investigación y desarrollo de una edificación, la joven explicó que un relingo es un sitio urbano en desuso y susceptible de utilizarse en beneficio de la gente.

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Alma Lucía García Martínez. Foto: Diana Flores.

Arquitectura para hacer ciudad

La universitaria dijo, en el examen profesional, que la zona a transformar se encuentra en la delegación Cuauhtémoc, la más alta en índice delictivo del Distrito Federal, sin áreas recreativas ni infraestructura de transporte público.

Es una comarca con problemas de drogadicción, delincuencia y decadencia citadina. Sin embargo, es una colonia colorida y con gran cantidad de jóvenes necesitados de espacios abiertos a la creatividad.

La superficie a remodelar es un parque localizado en una acera (larga y angosta). Aunque representó un reto por sus características, las egresadas propusieron un rescate por medio del arte urbano, donde la promoción al deporte y la cultura tiene cabida.

Su idea consistió en crear un edificio multiusos con galería, sala de cine y gimnasio para que los menores de edad tengan en qué ocupar su mente y se alejen de actividades ilícitas.

En todo momento, el proyecto respetó la vegetación, pues el inmueble se posa sobre la banqueta como un techo, deja libre el paso peatonal y es transparente para exhibir su interior, incluidos los arboles ahí ubicados.

“El objetivo fue lograr que lo improbable sea uno de los lugares más bellos para habitar con valor”, afirmó González Lobo.

Enseñanzas aplicadas

Originaria de Santo Domingo Ixcatlán, Oaxaca, Alma Lucía decidió estudiar arquitectura, disciplina que requiere más dedicación que conocimiento para que cada proyecto funcione, mencionó.

“Mis padres emigraron a la ciudad y yo crecí en el Distrito Federal, donde tuve la oportunidad de formarme profesionalmente; en vacaciones siempre regresamos a Santo Domingo para tomar aire y dedicar tiempo a la familia.”

Al ingresar a la UNAM, descubrió el Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas, perteneciente al Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad, donde tocó la puerta y fue bien recibida.

En su paso por Arquitectura tomó materias en el Taller Max Cetto, sitio que le permitió mezclar ideas y le enseñó a expresarse artística y arquitectónicamente.