Perote y los nazis

México, durante la Segunda Guerra Mundial

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El libro se centra en el trato a extranjeros, principalmente a los alemanes en migración

René Tijerino, 27 de julio de 2015

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En el libro Perote y los nazis, Carlos Inclán Fuentes analiza temas como el espionaje y contraespionaje, el trato de autoridades locales a extranjeros en la estación migratoria de Perote, Veracruz, durante la Segunda Guerra Mundial, además del papel de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y México de 1936 a 1946.

La investigación refleja el trabajo de agentes y funcionarios al diseñar la política para vigilar y controlar las actividades de extranjeros provenientes de las llamadas potencias del Eje: Alemania, Italia y Japón.

Mientras cursaba la licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), Inclán Fuentes colaboró en el proyecto de investigación Nación y Extranjería en México, dirigido por Pablo Yankelevich; ahí germinó la idea que tiempo después tomó forma en el libro referido.

El motivo que lo llevó a seguir esta senda fue el reducido número de estudios serios que se han hecho sobre lo que se vivió en el país durante la Segunda Guerra Mundial.

México y Estados Unidos

El texto examina la importancia del acercamiento entre México y Estados Unidos, las relaciones internacionales, las negociaciones de funcionarios, el trato a foráneos y la forma en que se concibió la categoría de enemigos de la nación, el desarrollo de la inteligencia civil, la conformación de su cuerpo de agentes y el desempeño profesional de todos sus niveles de servicio.

El mejor atributo de la obra, dijo el autor, es incluir tanto los casos de ciudadanos pertenecientes al Eje, que por su procedencia terminaron internados en Perote, como las historias de policías y espías, para analizar esa política, a los responsables de aplicarla y a quienes fueron sujetos de ella. Las primeras búsquedas se centraron en extranjeros indeseables: quintacolumnistas, fascistas y propagandistas. “Indagué el papel del Departamento de Investigaciones Políticas y Sociales, de la Secretaría de Gobernación, el órgano de inteligencia civil más importante del país en el siglo XX, antecedente del actual Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen)”, relató.

Inclán Fuentes tuvo especial cuidado con las supuestas redes de espionaje alemán, extendidas en todos los niveles del gobierno mexicano. Revisó documentación nacional y extranjera (como las colecciones que resguarda El Colegio de México), así como papelería del Departamento de Estado, registros de la prensa y testimonios de la época, para establecer la situación política imperante en nuestro territorio y cómo se determinó quién era o no espía.

“Perote y los nazis. Las políticas de control y vigilancia del Estado mexicano a los ciudadanos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial (1936-1946)”, es el título original del trabajo para titularse en la licenciatura de Historia de la FFyL. En 2012, todavía como tesis, fue reconocida con el Premio Genaro Estrada, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a la mejor investigación histórica sobre las relaciones internacionales de México.

Ocupa el número 34 de la colección La Pluralidad Cultural en México, del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC), donde fue becario entre 2009 y 2011 para concluir sus estudios profesionales y continuar con la investigación que devino en libro.

Inclán Fuentes, quien cursa el doctorado en Historia, planea seguir con su indagación y centrarla en el exilio comunista, entre finales de los años 30 del siglo pasado y el inicio de la Guerra Fría.

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El autor. Fotos: Fernando Velázquez.

Nombres

Fortaleza de San Carlos, el nombre oficial de la primera estación migratoria en el país, ubicada en Perote, dependía del Departamento de Investigaciones Políticas y Sociales y de la Secretaría de la Defensa Nacional. Entre 1942 y 1945, su punto más alto, albergó a más de 500 personas.

En el siglo XVIII fue ideada como bastión colonial, pero con los años ha sido prisión militar; ahí acantonaron tropas y tras el conflicto bélico mundial de 1939 a 1945, volvió a ser cárcel. En la actualidad, autoridades veracruzanas la rehabilitan para dedicarla a temas culturales.