Especies nativas, milpas…

Sembradío integral en la azotea verde de la CIC

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Cuenta con un sistema fotovoltaico que capta energía solar

Patricia López, 03 de septiembre de 2015

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Mireya Ímaz. Fotos: Francisco Parra.

Un sembradío integral que reúne especies nativas como crasuláceas, magueyes y plantas medicinales de México; una milpa con nopales, calabazas, jitomates y maíz; plantas florales y un sistema fotovoltaico que capta energía solar se combinan en la azotea verde de la Coordinación de la Investigación Científica (CIC).

Además de su belleza, el sitio reduce las islas de calor al regular la temperatura, genera oxígeno, captura dióxido de carbono y absorbe metales pesados provenientes de los contaminantes atmosféricos, explicó Mireya Ímaz Gispert, coordinadora del Programa Universitario de Medio Ambiente (PUMA).

Este laboratorio vivo forma parte de la Estrategia de Universidad Sustentable Eco-Puma, que además de beneficios ambientales ofrecerá a los especialistas datos para investigaciones científicas sobre retención de agua de lluvia, captación de metales en plantas y eficiencia energética, entre otros.

Al cubrir de vegetación ese espacio se rescatan y reproducen plantas nativas del Pedregal de San Ángel, se amortiguan las temperaturas extremas, se protege la biodiversidad en zonas urbanas, se reduce el riesgo de inundaciones al capturar el agua de lluvia y se crea un corredor para aves, reptiles y pequeños mamíferos, detalló Ímaz.

“Tiene un propósito demostrativo, donde enseñamos lo que puede hacerse con este tipo de iniciativas y cómo lograrlo”, añadió.

Nopales y crasuláceas

En vez de un jardín con pasto y plantas exóticas introducidas de otros países cuyo cuidado implica un alto consumo de agua, alberga plantas mexicanas resistentes a la sequía, que toleran el calentamiento de la zona urbana, dijo Jerónimo Reyes Santiago, investigador del Jardín Botánico del Instituto de Biología y responsable del proyecto.

Por ejemplo, el área de nopales cuenta con cuatro especies que se distinguen por sus distintas pencas, la variedad de espinas y la ausencia o presencia de tunas y xoconostles.

La de milpa reproduce el tradicional policultivo indígena mexicano que combina, en un mismo espacio, maíz, frijol y calabaza, para tener insumos comestibles durante todo el año, en vez de apostar por un cultivo único.

En ese pequeño agrosistema la planta del maíz ayuda a que se enrede el frijol, mientras éste aporta nitrógeno útil para el maíz y la calabaza que, con sus grandes hojas cercanas al suelo, evitan la evaporación del agua y el crecimiento de plantas invasivas.

Hay otra área de cultivos temporales, donde crecen verdolagas y tomatillos. Además de propiciar el autoconsumo, en éstos se estudia la absorción de metales pesados presentes en el ambiente urbano.

En el grupo de las crasuláceas, las del género Echeveria, de hojas carnosas, retienen agua durante la temporada de lluvias y resisten la de secas. Son de las pocas plantas que capturan y fijan carbono por las noches, además de que su forma de roseta funciona como una trampa para las partículas suspendidas en el aire.

También crasuláceas, las Sedum, con su forma de racimos se protegen contra la insolación y las heladas; retienen agua con sus hojas gruesas e incluso fijan carbono.

Las plantas nativas con flores embellecen el sitio, ayudan a estudios científicos sobre su resistencia a condiciones de poco suelo y alta insolación, a la vez que, al ser arbustos, disminuyen la isla de calor urbana generada por la radiación solar sobre el concreto.

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Sistema fotovoltaico y estación meteorológica

Además, la azotea verde cuenta con dos tecnologías para convertir energía solar en electricidad y medir las condiciones de la atmósfera. El sistema fotovoltaico capta la radiación y la transforma para aprovecharla en la propia Universidad.

La instalación tiene 84 paneles que producen 24 kilovatios pico (kWp), lo que contribuye a generar el equivalente a dos meses de consumo energético del edificio; además, tiene un sistema de monitoreo para conocer los ahorros energéticos del sistema (se pueden conocer en el sitio http://solar.cic.unam.mx).

En tanto, la estación meteorológica (a cargo del Centro de Ciencias de la Atmósfera) registra, con distintos sensores como termómetro e hidrómetro, datos ambientales de temperatura, humedad máxima y mínima, así como el promedio de condiciones del suelo y el ambiente. Toda la información se concentra en un monitor.

Con un pluviómetro se conoce cuánta lluvia cae sobre la azotea verde, mientras que un analizador de gas infrarrojo (IRGA, por sus siglas en inglés) mide la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.

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