Cuarto congreso regional

Amplía horizontes la antropología en AL

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Los especialistas del área han propuesto una visión y teoría propias

Laura Romero, 08 de octubre de 2015

Preocupados por establecer lazos de comunicación, Guillermo Bonfil Batalla, de México, y Roberto Cardoso de Oliveira, de Brasil, entre otros especialistas, se propusieron crear una asociación que reuniera a los antropólogos de Latinoamérica y el Caribe para promover el desarrollo de la especialidad, el intercambio de ideas, el debate de los problemas y la defensa de los intereses comunes.

Así, el 9 de abril de 1990, en el auditorio de la Rectoría de la Universidad Federal de Santa Catarina, en Florianópolis, Brasil, se fundó la Asociación Latinoamericana de Antropología. Ahora, en la Antigua Escuela de Medicina de la UNAM, sus integrantes participan en el IV Congreso Latinoamericano de Antropología.

En la inauguración, encabezada por el rector José Narro Robles, María Cristina del Pilar Oehmichen Bazán, presidenta de esa agrupación y directora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de esta casa de estudios, refirió que si bien los expertos de la región han abrevado en las teorías y metodologías producidas en las naciones centrales, principalmente Inglaterra, Francia y Estados Unidos, también han formulado teorías propias, al proponer una visión en la materia desde el sur.

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Se trata de las antropologías latinoamericanas y del Caribe, que tienen entre sus características la preocupación por comprender la historia y los problemas socioculturales de esa diversidad de pueblos y culturas que conforman la región, y desde ahí dialogan con los del mundo.

Aquí también nace como una ciencia aplicada; “en varios de nuestros países no sólo se trata de efectuar una de corte académico, sino también de desarrollar una práctica científica aplicada para promover el cambio”.

Oehmichen Bazán recordó que los especialistas del área han contribuido al conocimiento de las culturas y formas de organización social. “Hemos construido explicaciones para hablar de los procesos de identidad y transformación cultural, así como también de las maneras en que una globalización polarizante y excluyente amenaza la diversidad étnica y cultural del mundo”.

A los temas analizados, como las estructuras sociales y relaciones de poder, el cambio religioso o la migración, se suma el estudio y defensa del patrimonio cultural, amenazado por megaproyectos hidroeléctricos, mineros, turísticos y de monocultivos, así como por los fundamentalismos religiosos. En el vasto mundo de la antropología, abundó, el problema de los derechos humanos también es un asunto que toca a nuestras puertas cada día.

El congreso tratará éstos y otros temas en 125 simposios y mil 245 ponencias. Es una muestra del interés por avanzar en la integración de una antropología latinoamericana que ha consolidado y ampliado sus horizontes, subrayó.

Interés por el conocimiento

En tanto, María Teresa Franco, directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia, resaltó que los trabajos, presentados por expertos de diversos lugares de México y 41 naciones, y el congreso en sí, reflejan el interés por conocer, entender e interpretar las expresiones materiales e inmateriales de la especie humana, tanto en el pasado como en el presente.

Este encuentro, expresó, revela la necesidad de profundizar cada vez más en el conocimiento del ser humano, el que intenta explicar su desenvolvimiento histórico y dar cuenta de las dificultades que aquejan a las sociedades humanas en la contemporaneidad que nos reúne y nos asalta como una amenaza, pero también como una promesa de futuro.

En su momento, Narro Robles destacó que la Universidad Nacional ha tenido la capacidad de incluir, dentro de su desarrollo y de las tareas a las que se dedica, a los campos de las ciencias humanas y sociales.

Junto a los avances científicos que nos maravillan, hay enormes diferencias entre grupos humanos; quién puede negar que aún arrastramos los grandes obstáculos de siempre, como pobreza, ignorancia, muerte prematura, corrupción, impunidad o injusticia en nuestras sociedades.

Pero no es con más ciencia y tecnología como se superarán. Lo que hace falta es ampliar la cavilación en el campo de las humanidades y encontrar respuestas en las ciencias sociales. A esas disciplinas les toca plantear las preguntas correctas y sugerir propuestas. Por ello, deseo que sus reflexiones sirvan a nuestras colectividades para encontrar el mejor camino y fórmulas orientadas a resolver algunos de los escollos de siempre, de nuevo cuño y los que se anticipan en el futuro cercano.

En el acto participó Gustavo Lins Ribeiro, vicepresidente de la Unión Internacional de Ciencias Antropológicas y Etnológicas; además, asistieron Agustín Escobar Latapí, director general del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, y José Octavio Nateras Domínguez, rector de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa.