Red científica

Laboratorio para investigar y conservar el patrimonio cultural

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Reúne el trabajo de físicos, químicos, historiadores del arte y expertos en preservación

Patricia López, 12 de octubre de 2015

Analizar desde la mirada de la física la antigüedad de un cráneo mesoamericano, descifrar las técnicas de la orfebrería precolombina y conocer el origen de los colores y las técnicas de obras plásticas coloniales y contemporáneas a gran detalle sin dañarlas, es posible con el trabajo que un grupo multidisciplinario de científicos realiza en el Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural (Lancic).

El nuevo espacio suma los esfuerzos de la UNAM –mediante sus institutos de Física (IF), Química (IQ) e Investigaciones Estéticas (IIE)–, del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), destacó el coordinador del Lancic, José Luis Ruvalcaba Sil, investigador del Instituto de Física, en una visita encabezada por el rector José Narro Robles y Julia Tagüeña, directora adjunta de Desarrollo Científico del Conacyt.

La iniciativa reúne el trabajo de físicos, químicos, historiadores del arte y expertos en conservación que laboran de manera conjunta para conocer materiales y técnicas antiguas, así como para desarrollar métodos óptimos de preservación del patrimonio cultural.

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Foto: Francisco Parra.

Aquí se han analizado objetos de valor histórico como el Acta de Independencia de 1821 y la campana del Palacio Nacional, protagonista del tradicional grito de Independencia, relató José Luis Ruvalcaba.

Red de cuatro laboratorios

El Lancic es una red de cuatro laboratorios repartidos en las instalaciones del IF, el IQ, el IIE, así como en el ININ. En cada uno hay equipos de imagenología y análisis de punta, con la ventaja de que son portátiles y pueden trasladarse a museos, sitios históricos o ruinas arqueológicas de donde no es posible obtener muestras para estudiar en el laboratorio.

Al respecto, Manuel Torres Labansat, director del Instituto de Física, detalló que se trata de “una iniciativa interdisciplinaria para elaborar metodologías orientadas a la conservación y diagnóstico de obras del patrimonio artístico que nos permitirá conocer y preservar”.

En tanto, Tagüeña celebró que la iniciativa de los laboratorios nacionales, lanzada por el Conacyt, consiga resultados de este tipo, y adelantó que se busca que estas redes tengan una figura propia.

Único en el país, cuenta con equipos de punta para estudiar de manera global los objetos del patrimonio cultural con el empleo de métodos de imagenología que facilitan ver la estructura interna de piezas pequeñas.

Tiene gran capacidad analítica en sus espectrómetros y microscopios ópticos y electrónicos, así como en sus cromatógrafos y equipos de resonancia magnética nuclear para caracterizar los componentes de las muestras, abundó Ruvalcaba.

Este espacio es resultado de una década de trabajo conjunto entre expertos en física, química y arte, dijo. Su existencia y relevancia está soportada en la riqueza y diversidad cultural e histórica de México, que encabeza el continente americano con 33 bienes nacionales declarados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y ocupa el tercer lugar del mundo (después de Italia y España) con más ciudades Patrimonio de la Humanidad.

“Su conocimiento y preservación para las generaciones presentes y futuras es trascendental por las implicaciones culturales y de identidad nacional, y también tiene gran impacto económico para las comunidades y regiones del país”, prosiguió.

Analizan calidad de la cal

Aún en proceso de consolidación, cuenta ya con su primer convenio de colaboración con Cal de Alta Pureza, para evaluar productos de esa sustancia con fines de conservación de monumentos históricos.

Los estudios especializados en la empresa, productora de ese material, determinarán su calidad en diferentes antigüedades, pues se estima que mientras más tiempo pasa, resulta más efectiva para la restauración.

Analizará la morfología y composición de las fases cristalinas de la cal en función de su antigüedad; además, realizará estudios térmicos para definir la composición de la más efectiva para proyectos de conservación.

En el recorrido por las instalaciones, Narro Robles externó que “no se entiende el futuro sin el arte ni las humanidades, ni el presente sin conocer el legado pasado”. Subrayó la importancia de fomentar asociaciones y alianzas entre distintas áreas del saber, como las ciencias y las humanidades.