Becarios del PUIC

Encuentro de alumnos de pueblos originarios

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Purépechas, mazahuas, zapotecas, popolocas, mixes, nahuas, mixtecos y amuzgos, entre otros

Laura Romero, 15 de octubre de 2015

Ochocientos jóvenes (406 hombres y 394 mujeres) pertenecientes a 31 pueblos originarios de 19 entidades de la República lograron llegar a la meta de ser universitarios, alumnos de 40 diferentes planteles de esta casa de estudios.

Como cada 12 de octubre, se reunieron para formar una voz colectiva de distintos colores, convivir y hablar de sus sueños, unos ya cumplidos y otros por hacerse realidad. Y, también, para expresar sus demandas, las de sus familias y sus pueblos, que persisten a pesar del tiempo.

Un mosaico multicultural formaron los becarios del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC) en la Unidad de Seminarios Doctor Ignacio Chávez. Purépechas, mazahuas, zapotecas, popolocas, mixes, nahuas, mixtecos y amuzgos, entre otros representantes de los pueblos originarios de México, estuvieron acompañados por el rector José Narro Robles.

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Fotos: Benjamín Chaires y Víctor Hugo Sánchez.

La más hermosa utopía

Nayeli Hernández González, triqui del quinto semestre de la licenciatura en Contaduría de la FES Cuautitlán, dijo, en representación de los becarios: “Nos hemos llenado de sueños y los seguimos cosechando; resistimos, aun con todas las adversidades en contra. La necedad podría ser una característica en común, nuestro coraje. Cada uno de nosotros nos hemos enfrentado a infinidad de obstáculos, creencias y mitos; muchos de ellos nos han marcado, como el que dicta que el indígena no es el que se prepara o el que dirige, sino también el que limpia la casa del patrón, agacha la cabeza y no lleva la batuta.

“Se ha tomado nuestra lengua como fundamento para humillarnos, menospreciarnos, criticarnos y desconocernos; esos sentimientos se han convertido en coraje, en nuestro estandarte para vivir y exigir dignidad”, sentenció la joven.

Los becarios construyen y transitan un camino, el de la educación, que para todos significa la única oportunidad para alcanzar un sueño que debería ser algo normal, pero que en la realidad es la más hermosa utopía.

Tobías Hernández Peña, mixteco del quinto semestre de la licenciatura en Contaduría, también de la FES Cuautitlán, se refirió a las piedras en el camino de los alumnos indígenas, imponentes y paralizantes. “Sin embargo, seguimos en la lucha. Debemos sentirnos orgullosos por los espacios que hemos construido dentro de esta casa de estudios, los que requerimos, de la mano con el sistema de becas”, destacó.

Solicitó a sus compañeros regresar a sus pueblos, “los que nos esperan, y ejercer los conocimientos que recibimos de la Universidad para contribuir al bienestar de nuestras comunidades”.

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Avances

Para José del Val, director del PUIC, en poco tiempo este programa se ha convertido en una iniciativa significativa nacional e internacional. Hace ocho años se entregaban alrededor de 220 becas, ahora son 800, y se han recibido más de 260 alumnos en todas las carreras. Además, destaca la eficiencia terminal en el programa, de prácticamente 95 por ciento.

A pesar de la complejidad de la UNAM, el apoyo a los alumnos indígenas ha sido sistemático, constante, con atención permanente, subrayó el etnólogo.

Anunció que este año en la carrera de Trabajo Social comienzan los cursos en lengua indígena, y en poco tiempo se generalizarán en todas las facultades. Seguramente con las modificaciones legales correspondientes, los estudiantes podrán recibirse en sus propias lenguas.

La Universidad Nacional tiene un sentido que le faltaba a pesar de su antigüedad: ser un espacio de reconocimiento de la diversidad, verdadero y profundo, señaló.

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Generar políticas institucionales

En tanto, Narro Robles afirmó que el PUIC es un programa que “nos llena de satisfacción y orgullo, porque ha sido muy exitoso, por las 800 becas que tenemos y que debemos asegurar que se mantengan”.

Ustedes, dijo, “representan a parte de los grupos en problemas de México, los que están muy cerca de la pobreza: los jóvenes, indígenas, y en la mitad de los casos, las mujeres. Cuando se tienen esas características se deben encontrar mecanismos que compensen esa condición”.

Y no hay mejor fórmula que generar políticas institucionales que contribuyan a disminuir las desventajas; por eso, “nos llena de orgullo el número de profesionales titulados y de becarios, la mayoría de licenciatura y algunos del bachillerato y posgrado”.

Es la mejor inversión que ha podido hacer el país y tienen el compromiso común de cualquier alumno: responder a la sociedad y, además, en específico, a los pueblos y comunidades de su procedencia, finalizó el rector.