Sede de investigadores y alumnos

El Centro de Ciencias de la Complejidad, puente académico

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Contribuye al encuentro entre disciplinas y vinculación con la sociedad

Laura Romero, 03 de noviembre de 2015

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Alejandro Frank, titular del C3. Fotos: Francisco Parra
y Juan Antonio López.

Con el objetivo de ofrecer soluciones en diversos campos, el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) busca tender puentes entre las ciencias exactas, naturales, sociales y humanísticas; entre teoría, experimentos y simulaciones en computadora, y entre investigación básica y aplicada.

Tras sus primeros años, ha conformado una red de cientos de investigadores y alumnos de la UNAM y otras universidades e instituciones públicas. Se han organizado distintos grupos que estudian desde aspectos complejos en ciencia básica hasta avances tecnológicos utilizados en el análisis y búsqueda de soluciones a problemáticas concretas.

Para contribuir al encuentro entre disciplinas y el análisis de nuevas rutas de vinculación con la sociedad mexicana, la Universidad Nacional construyó un espacio para albergar a esa entidad.

Inauguración

En la inauguración del edificio del C3, encabezada por el rector José Narro Robles, Alejandro Frank Hoeflich, director del Centro, recordó que luego de un camino de más de 10 años y de un tránsito de lo virtual a lo concreto, hoy en día se cuenta con un lugar propio “que contemplamos con orgullo y satisfacción”.

Desde hace décadas, agregó, investigadores de otras partes del mundo se han hecho conscientes de las limitaciones que implican tratar de resolver dificultades asociadas con los sistemas complejos, a partir de una sola ciencia o disciplina. La mayoría de las problemáticas que se enfrentan actualmente son de esa naturaleza.

El grupo que ha contribuido al diseño del C3, está integrado por científicos que intentan comunicarse entre sí y con otros. El objetivo es analizar y crear soluciones para los problemas básicos y fundamentales que tienen que ver con el universo, el cerebro humano o la vida, y los prácticos, como contaminación, calentamiento global, pérdida de especies, diabetes o cáncer.

Hasta ahora, explicó Frank, el Centro ha conformado cinco programas de investigación para desarrollar proyectos concretos: complejidad y salud pública, biología celular, ecología y ciencias ambientales ciencias de los datos e inteligencia computacional, y complejidad social.

En ellos se han concretado contribuciones científicas básicas importantes. Entre los temas de investigación básica y aplicada que se trabajan están: enfermedades emergentes como Chagas e influenza; factores causales, alarma temprana y posible prevención de males complicados como diabetes tipo 2 y cáncer; causas y prevención de conflictos socio-ambientales, como la problemática del agua; redes complejas y tecnologías inteligentes.

En tanto, Enrique Cabrero Mendoza, director general del Conacyt, destacó que son asuntos relevantes; ahí se resumen bien los campos de alta dificultad que deben ser atendidos. “Para nosotros es significativo este espacio que, además, en su característica de laboratorio nacional estará abierto a otras instituciones. Estamos seguros que en los próximos años veremos sus resultados”, subrayó.

A su vez, José Narro Robles celebró la apertura. Es “un experimento que ya tiene antecedentes y hoy es posible hacerlo grande, de mayor repercusión y más oportunidades”. Expuso que las respuestas a los grandes obstáculos se deben encontrar en conjunto, porque las humanidades y las ciencias sociales tienen mucho que ofrecer. “Lo que debemos hacer son espacios de esta naturaleza para hablar, discutir y hacer mejores diagnósticos”. Una sede con estas características, con el apoyo de otras instituciones como el Conacyt y con la convocatoria a los universitarios, “puede hacer mucho para atender algunos de los problemas que tiene el país”, resaltó.

Asistieron Leopoldo Silva, secretario administrativo de la UNAM, y Carlos Arámburo de la Hoz, coordinador de la Investigación Científica.

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El edificio

El Centro de Ciencias de la Complejidad se ubica frente a Universum, Museo de las Ciencias, en Ciudad Universitaria. Se proyectó elevado sobre el terreno natural para minimizar el impacto ambiental y permitir el libre paso de fauna de la zona, así como la regeneración de la flora nativa del pedregal.

Consta de dos niveles, sótano para servicios y terraza al descubierto en la azotea. La planta baja tiene una recepción principal, 34 cubículos de investigación y administración, cuatro áreas de convivencia y salón de usos múltiples para 80 personas.

En la planta alta se aloja la dirección y el área secretarial, 31 cubículos de investigación y administración, cuatro espacios de convivencia, tres salones de trabajo grupal y sala de docencia.