Curso Mujeres que escriben

Historia, motivos y temáticas de la escritura femenina

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Sara Sefchovich, en el programa Grandes Maestros.UNAM

Mina Santiago, 19 de noviembre de 2015

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La escritora. Foto: Barry Domínguez.

La tradición de la escritura en las mujeres presenta diferencias abismales con respecto de la que ejercen los varones hasta finales del siglo XX; la forma de escribir, de tratar temas, de contar una historia y los motivos que las impulsan, son objeto de estudio del curso Mujeres que escriben, que ofrece la investigadora Sara Sefchovich como parte del programa Grandes Maestros.UNAM.

A partir del siglo XXI, la académica plantea lo que denomina el salto espectacular, en el que existen autoras que pueden hablar de política, crítica a gobiernos y sobre el sufrimiento en nuestro tiempo, como la recién galardonada con el Premio Nobel de Literatura, Svetlana Alexiévich.

Asimismo se refirió a Marcela Turati, quien habla sobre los desaparecidos en el México de hoy, o Herta Müller, quien analiza las condiciones de vida en Rumania en la dictadura de Nicolae Ceausescu.

Anteriormente esto no era así, aseguró Sefchovich, quien ha dedicado 40 años a explorar el pensamiento de las mujeres que escriben y leen, reflexiones presentes también en su obra El cielo completo. Mujeres escribiendo, leyendo.


Temáticas

Los temas que las mujeres abordaron sobre todo en poemas, diarios, memorias en distintos países y culturas, se basan en la representación de género, explicó la universitaria. Ellas, añadió, escribían sobre lo que les sucede, desde su condición. “Todas someten a revisión crítica los valores establecidos en la sociedad patriarcal global, articulando en el discurso narrativo la problemática de la identidad nacional con la de sujeto-mujer”.

Resulta ambicioso hacer un estudio sobre la mujer, pero visto desde la escritura, permite una investigación más profunda, pues aquélla ha sido a lo largo de la historia un privilegio de clase practicado por la aristocracia y después por la burguesía. Las burguesas podían escribir y leer en sus momentos de ocio, aunque de forma controlada, apuntó.

Por medio de Elizabeth Burgos fue posible conocer la historia de Rigoberta Menchú, o bien al gran personaje de la Revolución Mexicana, Jesusa Palancares, gracias a Elena Poniatowska. Los relatos de mujeres “terminan siempre contra la pared: la que cumple su destino como madre o esposa o virtuosa acaba en la soledad y abandono; y la que trasgrede y se arriesga también le sucede lo mismo”, afirmó la investigadora.

Además, indicó que los asuntos que ellas exploran en sus escritos son infancia, juventud, matrimonio, amor, pasión, hogar, maternidad, fe, envidia, deseo, miedo, culpa, angustia y desengaño, pero la constante es su pareja, desde la poeta Macuilxochitzin, pasando por Safo de Lesbos, hasta Emily Dickinson o Alfonsina Storni.

“Simone de Beauvoir aseguraba que la cuestión más importante para ellas es su pareja. Dice que la mujer siempre ha definido su vida tomando al hombre como único marco de referencia”, y María Luisa Bombal lo dice así: “Los hombres, ellos, logran poner su pasión en otras cosas. Pero el destino de las mujeres es remover una pena de amor, en una casa ordenada, ante una tapicería inconclusa”.

Siglos XIX y XX

Para ejemplificar su tesis, Sefchovich hizo un recorrido por autoras de los siglos XIX y XX y sus temáticas; George Eliot y el matrimonio; Soledad Acosta de Samper exaltaba la figura de la mujer; Adela Zamudio y sus textos sobre el machismo; la crítica a la concepción patriarcal en las relaciones y la explicitación de la pasión erótica que las consume en los textos de Gabriela Mistral, Alfonsina Storni o Dora Acuña.

“Las mujeres escriben de las realidades de su vida y de sus emociones. El transcurrir de la experiencia entre la soledad y el miedo al amor, la muerte, la locura y el sueño”, como aseguraba Amparo Dávila.

Expresó que hasta el siglo XX las diversas experiencias de la feminidad son el tema de la escritura de mujeres, y no podía ser de otro modo, cada quien ve el mundo desde su lugar en el mapa. “Desde su clase, género, color de piel, momento histórico, además de la biología, la realidad social y la psicológica son responsables del lugar distinto que han ocupado y desde el que viven la vida y escriben la literatura”.

Salto cultural

El denominado salto cultural se realiza hasta el siglo XXI tanto en México como en la mayoría de los países. Pueden escribir sin esconderse, dedicarse a ello como una profesión y con una gran diversidad de asuntos, como de realidades, aunque sea una problemática a la que aún se enfrentan en algunas regiones de Asia o África, donde comienzan a apropiarse de la palabra y acceder a la educación.

En México hay escritoras que cuentan distintas historias, desde Anabel Hernández, quien escribe sobre El Chapo, líder del narcotráfico, o Myriam Moscona, dedicada a rescatar el cimiento de una lengua olvidada.

Sara Sefchovich es licenciada y maestra en Sociología y doctora en Historia por la UNAM. Pertenece al Instituto de Investigaciones Sociales. Ha publicado libros de ensayo, entre ellos: Mujeres en el espejo. Antología de narradoras latinoamericanas del siglo XX; Gabriela Mistral, en fuego y agua dibujada; La suerte de la consorte: las esposas de los gobernantes de México, historia de un olvido y relato de un fracaso; ¿Son mejores las mujeres?, y ¡Atrévete! Propuesta hereje contra la violencia en México.