Desafío literario

Ganadores de concurso de traducción de poemas

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“Es como pasar un edificio de un lado al otro de un río…”

Jorge Luis Tercero, 21 de enero de 2016

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Ana Franco, José Monroy, Martín Tonalméyotl
y José Antonio Flores (jurado).

Foto: cortesía Dirección de Literatura.

En el oficio del traductor las dificultades que aparecen en el momento de llevar un poema de una lengua a otra terminan por superarse ante la pasión y las posibilidades infinitas de lo que surgirá en el proceso. Quienes se entregan a este ejercicio, según la poeta y gestora cultural Ana Franco, saben que el aspirante a traductor no debe intimidarse ni desfallecer, pues aunque un idioma extranjero siempre será difícil de dominar al cien por ciento, el que pretende trasladar poesía debe motivarse por la hazaña de integrar a autores como Rilke, Dostoievski o Novalis, entre muchos otros, a la lengua propia.

“Descubro en la traducción un reto enorme. Es como pasar un edificio de un lado al otro de un río; nunca va a quedar igual, pero permite comprenderlo de manera que no lo hace otro tipo de lectura. Nos permite modificar un paisaje”, explicó Franco en entrevista con motivo de la primera edición del Concurso 1×1, que se lanzó en un esfuerzo coordinado por el Periódico de Poesía de la Dirección de Literatura y el Círculo de Traductores.

Triunfadores

En 2015, los siete poemas elegidos para ser traducidos fueron revelados, uno por uno, en el sitio web del certamen. Se trató de textos que fueron tomados de diferentes escritores en alemán, japonés, griego moderno, portugués, náhuatl, zapoteco y mixteco, abundó la también subdirectora del Periódico de Poesía.

Las piezas literarias aparecieron espaciadamente para que la convocatoria pudiera tener más afluencia y los participantes el tiempo suficiente para trabajar sin premuras. “Difundimos las cinco primeras con una distancia aproximada de mes y medio. Las lenguas originarias se lanzaron al mismo tiempo. Fuimos publicando en el periódico y en el blog del Círculo de Traductores cada convocatoria y al final se dio el fallo. Un año fue buen tiempo y resultó funcional”, dijo la también coordinadora del Festival de Poesía en Voz Alta, en Casa del Lago.

Procedimiento

Para hacer la revisión intervinieron siete profesionales que fungieron como jueces. “No incluimos ni inglés ni francés porque son comunes en México, quisimos abrir otros marcos. Invitamos también a siete traductores, entre ellos a Rodolfo Mata, Francisco Torres Córdova y Celerina Sánchez. Cada uno escogió autor y poema, con base en su propia competencia y gusto personal”, señaló Franco.

Los siete escritores elegidos para trasladar al castellano en esta primera edición fueron Rolf Dieter Brinkmann, Takis Varvitsiotis, Akiko Yosano, Paulo Henriques Britto, Kalu Tatyisavi, Juan Stubi y Martín Tonalméyotl.

Sus versos fueron la base para que los participantes pudieran probarse en esta tarea, y de este esfuerzo se alzaron como ganadores: en alemán, Silke Trienke y mención honorífica a Claudia Régules; en griego moderno, Saidaly Ibarra; en japonés, María del Carmen Harada Olivares y mención honorífica a Fernando Castro Martínez; en portugués hubo empate entre Paula Abramo y Pablo Cardellino; en zapoteco, Luis Manuel Amador; en náhuatl, José Monroy, y para el poema en mixteco no hubo vencedor.

Los galardonados recibieron diploma, paquete de libros y acudieron a una charla-lectura en Casa del Lago. Los documentos pueden consultarse en el portal www.periodicodepoesia.unam.mx.