Análisis de seminario permanente

Redes sociales en la educación superior

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René Tijerino, 22 de febrero de 2016

A últimas fechas se ha acuñado la frase “si no está en Facebook no existe”, lo que demuestra que en la era de la tecnología todo cambia, incluso la educación superior, planteó Fabián Romo Zamudio, de la Dirección General de Cómputo y de Tecnologías de Información y Comunicación (DGTIC), al participar en el Seminario Permanente sobre Redes Sociales de la UNAM, organizado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Esa etapa se inscribe en la llamada Tercera Revolución Industrial, iniciada en 1990 con el uso masivo de Internet y los avances en biología molecular, fuentes de energías renovables y autopistas de datos (la primera data de 1760 y se caracteriza por la aparición de trenes, fábricas y educación masiva, y la segunda de 1860, cuando se impulsaron la electrificación y la producción en masa), expuso.

Actualmente, el flujo de datos ocurre por medio de dispositivos digitales; conversaciones analógicas-digitales-analógicas; infraestructuras informáticas; discos duros; memorias y servidores. De hecho, estos recursos son tan importantes que habló de cuatro pilares de la tecnología: nube, redes sociales, móviles y aplicaciones.

En el ámbito mundial, Google procesa 25 petabytes (PB) –unidad de almacenamiento equivalente a 1015 bytes– al día. En diciembre de 2015, YouTube registró un tránsito de 150 PB y se estima que Facebook tiene 200 mil millones de imágenes, es decir, cinco PB, con un incremento de 500 millones más por semana, lo que da una idea del crecimiento y requerimientos en este renglón.

En contraparte, el cerebro posee más de cien mil millones de neuronas y los mensajes internos se transmiten a 400 kilómetros por hora. Se calcula que el ser humano es 15 por ciento más inteligente que hace 50 años, lo que hace que la tecnología tenga una relevancia especial en el ámbito estudiantil, pues hoy en día los jóvenes disponen de medios de comunicación instantáneos y globales, lo que representa una revolución pedagógica y replantea aspectos como la movilidad o la confiabilidad de la información empleada.

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Para 2025-2030 habrá computadoras portátiles capaces de almacenar todos los libros del mundo.

El futuro que se vislumbra

La evolución en el sector parece regirse bajo la Ley de Moore, que señala que cada año y medio se duplica la capacidad de cómputo, es decir, un aparato es superado y obsoleto a 18 meses de su salida, refirió Romo Zamudio.

Así, para 2025-2030 los seres humanos dispondrán de iPods de más de un PB y computadoras portátiles de dos a cuatro PB, capaces de almacenar todos los libros del mundo. También se estima que habrá redes de más de un terabit por segundo (tbps), con lo que será posible transferir un disco duro –en su totalidad– en apenas tres segundos, y una altísima conectividad, pues será factible entrar en la red desde las calles, parques y sitios públicos de reunión.