Eduardo Aguilar, de la Facultad de Música

Distinguen a alumno zapoteca en concursos internacionales

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Su obra Jaripeo fue seleccionada entre las mejores 15 en certamen de composición

Leonardo Frías, 31 de marzo de 2016

Con Jaripeo, un tema que integra la obra La chingada, parte de una colección de nueve piezas para quinteto de metales (tuba, trombón, corno y dos trompetas), Eduardo Ángel Aguilar Vásquez, de la Facultad de Música, conquistó España.

La propuesta artística del integrante del Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad fue electa entre las mejores 15 creaciones en el II Concurso Internacional de Composición SBALZ, organizado por el Festival Spanish Brass Alzira.

Además, junto con otras 14 de todo el mundo, se agregará al repertorio del ensamble Spanish Brass, que es connotado globalmente entre los músicos de alientos-metal.

El certamen destaca la creatividad y sensibilidad de compositores del orbe y de todas las tendencias. Tiene como objetivo promover la realización de música original para quinteto de metales. El trabajo del becario zapoteca fue seleccionado entre 103 de España, Italia, Grecia, Reino Unido, Estonia, Ucrania, Francia, Alemania, Holanda, Colombia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Taiwán, Corea del Sur, Japón y Australia, entre otros.

Jaripeo es el peligroso y emocionante retrato de una persona que muestra su valentía al montarse en un toro, algo común en cualquier fiesta patronal de pueblo; considero que estas piezas son retratos de aspectos toscos de la cultura, y al decir retratos no me refiero simplemente a una cosa visual, lo que busco es integrar al que escucha en un ambiente y provocar en él la sensación de un recuerdo”, explicó.

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Foto: Diana Rojas.

De Ocotlán de Morelos

Originario de Ocotlán de Morelos, Oaxaca, y becario indígena de la UNAM desde 2012, Eduardo Ángel Aguilar también obtuvo recientemente la segunda mención del Quinto Concurso Internacional de Composición para Cuarteto de Cuerdas Nuestra América.

Los telares es una música para cuarteto de cuerdas (chelo, viola y dos violines); la he hecho pensando en el movimiento que realizan los trabajadores de un telar. Creo que puede darse un cierto placer de movimiento físico para los intérpretes a la hora de tocarla, pues lo que escribí en esta partitura obedece a una lógica de movimiento antes que a cualquier otra cosa. Me gusta imaginar que es un poco como si los músicos estuvieran tejiendo la música”, compartió.

La relación con los telares viene de su abuelo de 96 años, Martiniano. Él aprendió de niño a tejer, mas durante su juventud puso una tienda de abarrotes que después se volvió ferretería. “Se dedicó mucho tiempo al comercio, hasta que cumplió 65 dejó la tienda y construyó un telar, luego diseñó otros seis y estuvo con ellos hasta sus nueve décadas, cuando ya no pudo trabajar como antes porque empezó a perder la vista”.

Actualmente, Eduardo estudia no sólo en la Facultad de Música, sino también con el autor Arturo Márquez, y escribe las piezas que se interpretarán en un concierto final.

Asimismo, para este 2016 espera realizar su primer recital en Oaxaca con sus composiciones, además de presentar un concierto compartido con el pianista Diego Sánchez, también de la entidad académica, el próximo 21 de mayo en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario.