Libro sobre Porfirio Díaz

Carlos Tello, Premio Mazatlán de Literatura

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La obra está apegada a lo que dicen los archivos, cartas, testimonios, diarios y periódicos de la época

Leonardo Frías, 18 de abril de 2016

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A Carlos Tello le llevó centenares de días construir y emprender un texto ajeno al prejuicio histórico de la figura de Porfirio Díaz (1830-1915). En su libro Porfirio Díaz. Su vida y su tiempo, se apega a lo que dicen los archivos, cartas, testimonios, diarios y periódicos de la época. “Lo que hice fue dejarlos hablar”, dijo.

Su obra está llena de citas sobre, prácticamente, todo lo que ocurrió en la vida del personaje, trascendente en la historia de México. Por ello, el investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) consiguió la atención del jurado del Premio Mazatlán de Literatura, que lo favoreció con la distinción.

El galardón nacional, instituido por el estado de Sinaloa, fue concedido por primera vez en 1964, y se ha otorgado a apellidos como Gorostiza, Torres Bodet, Poniatowska, Fuentes, Spota, Paz, Sabines o Pacheco. En esta ocasión fue entregado al universitario en el marco del carnaval de la ciudad de Mazatlán.

Su vida y su tiempo

Porfirio Díaz. Su vida y su tiempo, explicó Tello, es una biografía que describe al general desde su nacimiento, en 1830, hasta que ocupa la Ciudad de México al frente del Ejército de Oriente, para abrirle las puertas al entonces presidente Benito Juárez, cuando termina la guerra con el imperio de Maximiliano. “Es un libro extenso, dividido en tres partes: El origen, en el que narro su vida de niño y de joven, el tiempo en el que creció en Oaxaca, y en México. No sólo quiero hablar de él, sino del país en su época. Además está la Reforma, en la que participó de manera destacada. Finalmente, el capítulo más largo es la Intervención, que se aboca a la Intervención francesa, contra el imperio de Maximiliano, en la que Díaz se destacó como el general más popular e importante del Ejército de la República”, relató.

Esta obra, continuó, “es la primera de tres; habrá dos tomos más, uno se llamará La ambición, y otro, El poder, que saldrán en los años que vienen.

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El autor e investigador del CIALC. Foto: Francisco Parra.

Una de las cosas que ocurren en la historia oficial, comentó el investigador del CIALC, es que se ignora el papel de Porfirio Díaz en las guerras de Reforma y de Intervención; como general en la victoria del 5 de mayo; en la campaña de Oaxaca que culminó con las batallas de Miahuatlán y la Carbonera, y el asalto a Puebla el 2 de abril.

“Es un personaje fascinante, con una vida llena de aventuras, sobre todo cuando combatió contra los conservadores, los franceses e imperialistas; cuando se rebeló contra Juárez y Lerdo. Su gobierno se mezcla con la historia del país durante muchos años. Se trata de un ser polémico, quizá el más de México, con luces y sombras desde el principio hasta el final, y por supuesto me gusta saber que era mi tatarabuelo…”

Justo Sierra

Carlos Tello destacó una de las acciones más relevantes que emprendió Díaz durante su gobierno: el impulso a la creación de la Universidad Nacional con la visión de su ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes: Justo Sierra.

La Universidad Nacional se fundó en septiembre de 1910, en uno de los actos destacados de las fiestas del Centenario. Durante la inauguración, Justo Sierra dio un discurso notable. Desde joven, él tenía un proyecto para impulsar una universidad, eso le atrajo a Díaz, por ello lo apoyó desde la Presidencia.

Otro personaje importante en la participación de la Universidad es José Yves Limantour, secretario de Hacienda, que también es un villano en la historia oficial. Era amigo de Justo Sierra, pertenecía al grupo que la gente llamaba Los científicos, y en la correspondencia de Justo Sierra hay muchas cartas con Limantour donde discuten el tema de cómo financiar la Universidad Nacional.