Mañana, Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía

Padece México la degradación de 80% de tierras agrícolas

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Mirtha Hernández, 16 de junio de 2016

En México, 80 por ciento de las tierras destinadas a la agricultura sufren degradación por el sobrepastoreo, el uso excesivo de pesticidas y el mal manejo del agua, afirmó la encargada del grupo de investigación de Cambio Climático y Biodiversidad de la Facultad de Filosofía y Letras, Leticia Gómez Mendoza.

Como parte del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se conmemora mañana, 17 de junio, y cuyo lema para este año es “Proteger el planeta, recuperar la tierra y la participación de la gente”, indicó que las zonas más vulnerables se ubican en Chihuahua, Coahuila, Sinaloa, Jalisco y Sonora, pues ahí la degradación se relaciona con la aridez de la tierra y la sobreexplotación de mantos acuíferos.

Al explicar estos datos de la Comisión Nacional de Zonas Áridas, el Programa Nacional Contra la Sequía (Pronacose) y la Comisión Nacional del Agua, alertó que áreas como la península de Yucatán, pese a que no tienen esta condición de sequía por sus características climáticas, empiezan a presentar el problema.

“La desertificación es todo proceso de degradación de la tierra por actividades humanas: sobrepastoreo, deforestación o decremento de la biodiversidad, y se refleja en la pérdida de la fertilidad, erosión y cambio en la generación de los patrones biogeoquímicos que tiene el suelo con las plantas”, abundó la integrante del Colegio de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras.

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Datos

Cincuenta por ciento de los suelos agrícolas en el mundo también enfrenta desertificación, lo que podría ocasionar que en los próximos años disminuya 12 por ciento la generación de alimentos y su precio aumente hasta 30 por ciento, planteó Gómez Mendoza.

En México, añadió la especialista en cambio climático, 60 por ciento del territorio tiene climas áridos o semiáridos, pero la sequía no sólo se genera por la disminución de las precipitaciones, sino también por actividades agrícolas, urbanas y económicas.

Desafíos

“Los retos no son fáciles porque se prevé que la zona norte será cada vez más seca, y el sur más húmedo. Esta bipolaridad se exacerbará con el tiempo”, alertó Gómez.

En el norte, estimó, no podrá seguir la extracción de agua de pozos, pues la que actualmente se saca es muy antigua y pone en peligro la composición geológica. Y en el sur, será necesaria una nueva geoingeniería que ofrezca opciones para almacenar el líquido, pues en exceso representa riesgo y desastres para las comunidades.

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Agregó que en el planeta se estima que se pierden 23 hectáreas por minuto, a causa de la sequía y la desertificación.

En las comunidades urbanas, prosiguió, es necesario impulsar políticas de uso racional del agua, plantar más árboles y crear conciencia de que, como ciudadanos del mundo, requerimos adaptarnos cada vez más a cambios climáticos drásticos.

Además, deberá seguirse con el monitoreo de las sequías y emitir alertas, así como buscar que cada ecosistema cuente con el suministro de agua requerido para que pueda prestar servicios ambientales. Asimismo, aplicar mecanismos para la agricultura climáticamente inteligente, en donde los cultivos y técnicas de uso de suelo agrícola estén acordes con el clima cambiante. También, concluyó, hay que formar a más geógrafos en climatología y meteorología, pues las nuevas condiciones lo exigen.