Esto no es Dinamarca

Reflejo escénico de la realidad mexicana

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Los personajes de Hamlet reviven figuras y situaciones de la vida contemporánea

Kevin Aragón (servicio social), 04 de agosto de 2016

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Ahí, entre el público, en la primera fila, hay un cadáver. Sí, un cadáver. Es de papel maché y parece estar muy cómodo en su asiento contemplando el espectáculo. Mientras tanto, se observa una extraña estructura de metal a la que los actores trepan y manipulan para desarrollar sus escenas irónicas. Tras las piernas del escenario se escucha el redoblar de un tambor que hace sentir el ambiente, como si fuera un rito.

Esto no es Dinamarca es una puesta inspirada en Hamlet, príncipe de Dinamarca, la clásica tragedia de William Shakespeare. Se trata de una suerte de collage que se distingue del argumento original, que se transforma para representar la realidad política y social de México por medio de sus personajes alterados: un Hamlet que no tiene el valor de vengar a su padre –gobernador de algún estado– o la aspiración de generar un cambio en el sistema corrupto del cual es heredero; un Laertes adicto a la heroína, cínico y cómodo en su condición de paria posmoderno; una reina Gertrudis que intenta hacer lo correcto, pero la presión social se lo impide; y una Ofelia, que si bien se describe pura, siempre está ausente y hace recordar a las miles de personas asesinadas o desaparecidas en este país.

Varias voces

Entre escena y escena se intercalan discursos a varias voces donde el público se reconoce, ríe o se conmociona ante el acto sarcástico que es como un espejo que revela verdades incómodas. Así se muestra lo evidente. México, al no ser Dinamarca, se enfrenta a los problemas del denominado tercer mundo: desigualdad económica y social, violencia exacerbada, corrupción, crimen organizado y, sobre todo, la impotencia de sus pobladores para decidir su destino.

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Foto: Juan Antoio López.

Humor negro

En el teatro todo está amontonado, grotesco, como la realidad misma, pero sin decirla tal cual. El dramaturgo Edgar Chías, autor de la obra, afirma que ésta “no es una metáfora sino un mapa incompleto de nuestra tragedia presente, salpicado de sangre y de humor negro en el que bailan las brujas y asiste la poesía.”

Pero estos no son los únicos temas, también se tratan otros que van desde la violencia de género hasta la interrogación del quehacer del arte, y sobre todo del teatro. Este último punto es una fuerte crítica para los artistas mexicanos, que no están exentos del vertiginoso mundo del mercado, la competencia laboral, y esa necesidad imperiosa que tenemos todos de sentirnos reconocidos, el ego que puede aniquilar el alma.

Edgar Chías, actor, profesor y dramaturgo egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, forma parte del Sistema Nacional de Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) desde 2009.

Chías ha mostrado su trabajo en el Teatro del Mundo, en Argentina; el International New York Fringe Festival; el Tramedautore-Piccolo Teatro de Milán; entre otros. Ha obtenido el Premio Nacional de Dramaturgia Manuel Herrera; el Premio Óscar Liera, como mejor dramaturgia contemporánea; y el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Para la compañía 8m3, esta obra, con la que darán por concluida su residencia en el Museo Universitario del Chopo, significa la depuración de una poética que han desarrollado a lo largo de siete años. El grupo recibió el apoyo para Jóvenes Creadores 2010-2011 del Fonca y varios premios en el Festival Nacional de Teatro Universitario. También han estado en diversos espacios del territorio mexicano.

Esto no es Dinamarca se presenta hasta el 7 de agosto en el Foro del Dinosaurio del Museo Universitario del Chopo. El jueves y viernes las funciones son a las 20 horas; el sábado, a las 19, y el domingo a las seis de la tarde. Para mayor información consultar la cartelera en: www.chopo.unam.mx.