Eficiencia terminal de 90%

Becas para alumnos indígenas refuerzan la interculturalidad

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Apoyo a más de 850 estudiantes que representan a 36 pueblos originarios de 18 estados

Mirtha Hernández, 13 de octubre de 2016

El Sistema de Becas para Estudiantes de Pueblos Indígenas y Negros de México (SBEI) apoya a más de 850 alumnos que representan a 36 pueblos originarios de 18 estados de la República. Están presentes en 42 planteles y más de cien licenciaturas y programas académicos. Es una muestra de interculturalidad de esta institución que está logrando hasta 90 por ciento de eficiencia terminal.

Así lo afirmó el director del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural e Interculturalidad (PUIC), José del Val, quien durante la convivencia con estudiantes de este sistema agregó que los resultados se obtienen gracias a su esfuerzo y al programa de tutorías que apoya a los jóvenes, desde el bachillerato hasta el posgrado.

“Son ustedes una masa crítica de profesionales que tendrán un impacto positivo en sus comunidades y en el país en general”, aseveró.

En la Unidad de Seminarios Doctor Ignacio Chávez, Giovanni Mendoza, de la Facultad de Derecho y becario chocholteca, les dijo que su presencia en la UNAM evidencia que sus culturas nunca murieron y están orgullosos de pertenecer a ellas.

Su papel como jóvenes originarios, señaló, es conservar y transmitir su lengua, como mecanismo de libertad.

Ahora, expuso, exigen salud, educación, justicia, vivienda y paz. Aspiran a que los niños de sus comunidades no mueran antes de que puedan conocer un libro y luchan porque ya no se les despoje de sus tierras.

Con él coincidió Ana Griselda López Salvador, becaria otomí que cursa la licenciatura de Pedagogía en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, quien expresó que ante los despojos y políticas descontextualizadas que buscan imponer en sus comunidades, ellos deben defender sus lenguas, cultura y dejar de lado el individualismo.

“No se trata de volver a un pasado idealizado, sino de encarar los problemas de las sociedades contemporáneas, aprendiendo de nuestras raíces”, subrayó.

Estar en la Universidad Nacional, añadió, los convierte en agentes de cambio y, quienes pueden, generando alternativas desde las esferas públicas y privadas, que los encaminen en la búsqueda del bien común.

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Ana Griselda López.

Problema estructural

En su oportunidad, el rector Enrique Graue Wiechers sostuvo que no es la desigualdad una mera situación desafortunada, sino un problema estructural, enraizado y al que se hace inaplazable ya erradicar.

La falta de oportunidades, abundó, se traduce en una alarmante brecha educativa, pues los pueblos originarios tienen, en promedio, 3.7 años menos de escolaridad que el resto de la población y que a su vez genera bajos ingresos, mayores tasas de natalidad, más pobreza y menor esperanza de vida.

“Esta desigualdad lacerante no puede dejar de señalarse. Debemos tenerla presente en la creación de políticas públicas, en la asignación del presupuesto, y en todos los ámbitos de la educación pública”, resaltó.

Los mexicanos, apuntó, somos producto de una mezcla riquísima de razas, etnias, expresiones culturales, lenguas y una espléndida diversidad natural.

En la nación hay más de 70 lenguas indígenas y 6.5 por ciento de la población habla una de ellas. Además, 24.4 millones de personas se identifican como amerindios, es decir, uno de cada cinco mexicanos tiene fuertes raíces con las etnias nacionales, lo que representa una riqueza incalculable.

“Educarnos, respetarnos, entendernos y desarrollarnos deben ser las aspiraciones de nuestra realidad contemporánea.”

En la UNAM, concluyó el rector, uno de estos esfuerzos es el sistema de becas dirigido a los estudiantes indígenas que apoya la formación de médicos otomíes, músicos zapotecos, abogadas triquis, psicólogas nahuas, filósofos chinantecos, quienes representan un abrevadero de optimismo para un mejor futuro.

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Giovanni Mendoza. Fotos: Juan Antonio López.