Opera en Iztacala desde hace dos años

Avances del Laboratorio Nacional en Salud

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Realiza diagnóstico molecular y analiza el efecto ambiental en enfermedades crónico-degenerativas, entre ellas cáncer

Guadalupe Lugo, 24 de octubre de 2016

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La Facultad de Estudios Superiores Iztacala, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), oficializó la puesta en marcha del Laboratorio Nacional en Salud: Diagnóstico Molecular y Efecto Ambiental en Enfermedades Crónico-Degenerativas, entre ellas diversos tipos de cáncer (como el de mama, pulmón, colorrectal y de cérvix), diabetes y síndrome metabólico.

El propósito es identificar marcadores moleculares tempranos y blancos moleculares con potencial terapéutico para dichos padecimientos, asociados a eventos de inflamación crónica y exacerbada por exposición a contaminantes medioambientales como nanopartículas de dióxido de titanio, micotoxinas y dioxinas. Para ello, se busca formar investigadores altamente capacitados en herramientas de genómica.

Así, pretende direccionarse hacia la consolidación de un grupo de trabajo multidisciplinario para contribuir al conocimiento científico de procesos inflamatorios asociados a la patogénesis de dichas afecciones y la identificación de áreas de oportunidad para el desarrollo de investigación básica y aplicada.

Datos

En la ceremonia protocolaria, Luis Ignacio Terrazas, responsable técnico del laboratorio, señaló que a casi dos años de funcionamiento se han procesado más de mil muestras en las diferentes áreas que lo constituyen: 342 secuenciaciones de pacientes en quienes se buscan genes asociados a cáncer de mama hereditario, 32 genomas bacterianos, 314 muestras orgánicas y cerca de 350 en el área de citometría de flujo.

Además, dijo, se han logrado convenios con diferentes instituciones, cinco publicaciones internacionales, la participación de 14 estudiantes en las diferentes áreas, seis protocolos clínicos y se han empezado a generar los primeros ingresos, en particular mediante espectrometría de masas, además de 23 colaboraciones en la nación y el mundo.

Mencionó que el espacio que aloja a ese laboratorio está asentado en una superficie de casi 300 metros cuadrados y cuenta con siete diferentes zonas, temperatura controlada, mesas antivibratorias y protección contra variaciones de alto voltaje. Está conformado por cuatro áreas: Microscopía Electrónica, Citometría de Flujo, Secuenciación Masiva y Espectrometría de Masas, en las que ofrecen servicios de investigación, técnicos y de análisis, no sólo para académicos e investigadores de la UNAM, sino también de otras universidades, incluso del sector salud público y privado.

Luis Ignacio Terrazas destacó que están asociados con el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, con el que iniciaron la primera fase del proyecto, así como con el Instituto Nacional de Cancerología. Por otro lado, el Instituto Mexicano del Seguro Social busca participar con los universitarios. “En 2017 tenemos el compromiso de estar certificados y más adelante obtener la acreditación”.

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Nuevo emblema

Por su parte, Carlos Arámburo de la Hoz, director general de Asuntos del Personal Académico, expuso que actualmente la UNAM participa en 34 laboratorios nacionales, que representan 40 por ciento de todos los que hay en el país. “Algunos han cambiado de nombre, otros se han fusionado, pero están distribuidos prácticamente en todos los campus de la Universidad, en todas las áreas del conocimiento y vinculados con muchas instituciones de educación superior y otros ámbitos”.

Asimismo, reconoció que este nuevo laboratorio es un emblema importante que indica que las cosas se pueden hacer y muy bien, “y que las condiciones podrían generarse para darle a esta comunidad las posibilidades de trabajar en la frontera de la capacidad experimental y del desarrollo, con aportaciones relevantes; el reto ahora es muy grande”.

Materialización del proyecto

Patricia Dávila Aranda, directora de la FES Iztacala, recordó que la comunidad de esta entidad universitaria está constituida por 16 mil alumnos, casi dos mil profesores y mil trabajadores, además de atender a cerca de 50 mil pacientes anuales en sus ocho clínicas periféricas, “por lo que pensar en un laboratorio nacional era un poco lejano”.

Resaltó el apoyo de la Coordinación de la Investigación Científica y del Conacyt en la materialización de este proyecto, aprobado en 2014 y en funciones a partir del primer semestre de 2015. Si bien es de Iztacala, está abierto a la comunidad científica, académica y estudiantil de la UNAM y a las instituciones interesadas.

Verónica Bunge, directora de Redes e Infraestructura del Conacyt, planteó que se trata de un laboratorio notable que ha abierto brecha en el país, pues se trata de un tema de relevancia nacional que a todos interesa, en especial al sector salud, “y quisiéramos seguir apoyándolo, sobre todo porque está funcionando maravillosamente bien, tanto administrativa como técnicamente”.

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Fotos: Víctor Hugo Sánchez.