Estudiará un año en Londres

Beca la Royal Society a Amalia Amaya, doctora en derecho

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Su investigación plantea el retorno a la base filosófica y la flexibilización del razonamiento jurídico

Patricia López, 24 de octubre de 2016

Un vuelco que regrese al derecho a su fundamento, la filosofía, y un remojo de agua fresca que flexibilice el razonamiento jurídico y sensibilice a los jueces a la hora de tomar decisiones es el objetivo central del trabajo Las Virtudes, Emociones e Imaginación en el Razonamiento Jurídico, de Amalia Amaya Navarro, académica del Instituto de Investigaciones Filosóficas.

Con esta indagación, que desarrollará a lo largo de un año, la doctora en Filosofía del Derecho obtuvo una beca de movilidad Newton Mobility Grant, que otorga la Royal Society de Londres, una de las sociedades científicas más antiguas del mundo.

La distinción le permitirá, a partir de noviembre y durante un año, examinar ese tema con un colega británico: Masymilian del Mar, de la Escuela de Leyes de la Universidad Queen Mary de Londres.

Entre sus actividades, los académicos utilizarán la beca para realizar un congreso sobre la materia, los días 30 y 31 de marzo próximos, en Investigaciones Filosóficas.

“Se trata de reflexionar sobre el razonamiento jurídico, humanizarlo y flexibilizarlo en la práctica, cuando los jueces toman decisiones. Es una aproximación teórica de lo que es ser justo, y un estudio de las virtudes que deben sobresalir en un juez desde su formación: ser honesto, honorable, de criterio amplio y justo”, señaló.

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Foto: Justo Suárez.

Entre Sancho Panza y Baltasar Garzón

De la ficción y de la realidad, Amaya encuentra entre sus compatriotas españoles dos ejemplos de lo que debe ser una adecuada procuración de la justicia: Sancho Panza y Baltasar Garzón.

“En el sistema jurídico anglosajón hay muchos ejemplos de jueces notables, destacados por su forma de ejercer y tomar resoluciones. En Iberoamérica encuentro dos ejemplos a seguir: Sancho Panza, el fiel compañero del Quijote, y el juez Baltasar Garzón, distinguido por su valentía.

“En ambos hay idealismo, valentía, arrojo por la justicia. Algo que los juristas deberían poseer para acercar el abismo que hay entre las leyes y su aplicación, entre el mundo abstracto de las ideas y el concreto de los hechos.”

Amaya Navarro dijo que se necesita rigor y mucha investigación para hacer académico y bien documentado un estudio que, por su naturaleza, es subjetivo.

Le interesa también la relación del derecho con artes como la literatura y el cine, dijo la filósofa y jurista, quien cree que por esa vía encontrará valiosos puntos de contacto para mejorar el razonamiento jurídico.

“Del mismo modo queremos incidir en la reflexión de los estudiosos del derecho, influir en los nuevos juristas. El objetivo es hacerlo más humano y flexible”, finalizó.