Es material adicional, no obligatorio

Libros de ciencias para niños indígenas y migrantes

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Buscan construir líneas de pensamiento y seguir trayectorias para ir de un tema a otro

Patricia López, 27 de octubre de 2016

Los colores y las sombras, las fases de la Luna o el sistema planetario son temas que sirven de hilo conductor para enseñar, mediante libros ilustrados y bilingües, ciencias a los niños en comunidades indígenas y migrantes.

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Fotos: Francisco Cruz y cortesía de Leticia Gallegos.

Una iniciativa del Grupo de Cognición y Didáctica de la Ciencia del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM, y la Dirección General de Educación Indígena de la Secretaría de Educación Pública (SEP), hizo posible una serie de publicaciones que funcionan como material adicional (no obligatorio) en las escuelas indígenas del país y entre los grupos de migrantes.

Se titula Cuadernos de ciencias, tecnologías y narrativas de las culturas indígenas y migrantes, y está compuesta por cuatro volúmenes para escuelas multigrado. Así, el texto inicial es para preescolar, otro para primero y segundo años de primaria, uno más para tercero y cuarto, y el último para quinto y sexto.

“Buscamos construir líneas de pensamiento, tratar un contenido que viene en el currículum de la SEP y seguir una trayectoria para profundizar de un tema a otro. Parcialmente son obligatorios, pero los proponemos a partir de lo perceptual y buscamos que los niños desarrollen el conocimiento abstracto”, explicó Leticia Gallegos Cázares, investigadora del CCADET y coordinadora de las obras.

Física, maestra en Enseñanza Superior y doctora en Pedagogía, Gallegos coordina este esfuerzo en el que se pretende que los pequeños tengan otra forma de pensar que los invite al saber científico por medio de textos bilingües (en español y lenguas indígenas como náhuatl, zapoteco y otras que se hablan en la nación).

Chapulín saltarín

El símbolo de los cuadernos es un mexicanísimo chapulín, que únicamente cambia de color en cada libro. “Es el chapulín que salta de un conocimiento a otro, por eso fue seleccionado”, indicó la académica universitaria.

Con textos, dibujos, animaciones de computadora, ejercicios y zonas con espacios para que los infantes respondan y ensayen lo que van aprendiendo, los cuadernos son una labor exitosa de enseñanza de las ciencias, que se integran a las narrativas locales.

“Los niños pueden practicar lo que asimilan, y también identificarse con las historias que conocen, de su propia comunidad y en su lengua”, resaltó Gallegos, mientras hojeaba un libro que se abre por las dos tapas: como texto científico a cargo del CCADET y como memoria de la narrativa local a cargo de la Dirección General de Educación Indígena de la SEP.

Con un ensayo piloto en la sierra norte de Puebla, en la comunidad de Cuautempan, en el municipio Tetela de Ocampo, se trabajó inicialmente con 25 colegios y gracias a la edición y distribución de la SEP los cuadernos se reparten en las escuelas indígenas de todo el país, así como en las comunidades de migrantes.