Día Mundial contra el Cáncer

Investigación de vanguardia en torno al cáncer

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En 2012 hubo 8.2 millones de nuevos casos de esa enfermedad; se estima que esa cifra subirá a 22 millones anuales en las próximas dos décadas

Laura Romero, 07 de febrero de 2017

El último Informe Mundial del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en 2012 hubo 8.2 millones de nuevos casos de esa enfermedad, y se estima que esta cifra subirá a 22 millones anuales en las próximas dos décadas. Los cánceres más mortíferos son los de pulmón, estómago, hígado, colon y mama.

Entender cómo funciona ese padecimiento es un reto para la ciencia, pues las células tumorales atacan no sólo de forma directa, sino a través de liberar los llamados exosomas, trocitos de células o microvesículas que miden de 20 a 200 nanómetros que, según un estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) relativo al cáncer de mama y colon, podrían afectar las células del sistema inmune que intentan combatir la neoplasia.

Al parecer, esas microvesículas también tienen un papel relevante al llevar la información de las células malignas a otros sitios, contribuyendo así a la dispersión del cáncer en otras partes del cuerpo, es decir, al desarrollo de metástasis.

Pantalla del microscopio invertido.

Más allá del tumor

Gloria Soldevila, investigadora del IIBm y responsable del Laboratorio Nacional de Citometría de Flujo (Labnalcit), con sede en esa instancia universitaria, refirió que en el conocimiento de esa enfermedad lo novedoso está en ver a las células malignas más allá del tumor, y determinar cómo se establece la comunicación celular a distancia.

Eso es lo que preocupa, explicó la científica, porque la gente muere sobre todo debido a la metástasis; “y si podemos ver qué llevan las microvesículas e intentamos bloquearlo, podremos, a futuro, obstruir el surgimiento de nuevos tumores. Ése es nuestro objetivo a largo plazo”.

Biomédicas cuenta también con un proyecto institucional de cáncer de mama, en el que participan varios investigadores de esa entidad. Entre otras cuestiones se intenta evaluar el efecto de la obesidad en la progresión del padecimiento.

“Sabemos que hay una gran prevalencia de mujeres obesas que presentan ese mal, pero no se conoce muy bien cuál es el mecanismo por el que la obesidad puede promoverlo”.

Una de las propuestas que se estudia, con apoyo del programa Fronteras de la Ciencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, es que los adipocitos –células del tejido graso– podrían, por medio de las microvesículas que secretan, modificar el microambiente del tumor.

Soldevila apuntó que un tumor no se forma sólo de células malignas que crecen descontroladamente, sino que alrededor también hay otras que modulan su función, como las del sistema inmune que intentan combatirlas, o las del tejido adiposo propiamente.

Entender cómo interaccionan los diferentes tipos celulares presentes en el nicho tumoral es fundamental para saber lo que ocurrirá al paciente y poder predecir si tiene o no más probabilidad de tener una metástasis. Para hacer estos estudios novedosos, y otros como los de genética los equipos de vanguardia del Labnalcit son muy valiosos, destacó la investigadora, como parte de la celebración del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemoró el 4 de febrero.

Resultados

En el laboratorio de Gloria Soldevila han visto en resultados preliminares que al purificar microvesículas de las células de cáncer de mama y colon, y colocarlas encima de células endoteliales –las que rodean a los vasos sanguíneos–, éstas dejan de crecer en forma plana y comienzan a formar vasos.

Significa que las vesículas podrían tener potencial angiogénico (de formación de vasos sanguíneos nuevos), lo cual resultaría fundamental para que una célula tumoral escape y haga metástasis en otro lugar, concluyó la científica.

LABORATORIO NACIONAL EN BIOMÉDICAS

Citómetro. Foto: Justo Suárez.

En México no hay un espacio igual al Labnalcit. Ahí, a disposición de la comunidad científica de todo el país, se encuentran los mejores citómetros y la mayor capacidad de técnicas posibles que tales instrumentos pueden dar.

Estos aparatos organizan las células de manera que se puedan observar una por una. Mediante un sistema de fluidos, se ordena cada una y se impacta por un haz de luz láser, lo que permite conocer sus diferentes características, como tamaño, complejidad y fluorescencia (colores), que emiten las moléculas que lleva. Pero no sólo es posible ver cómo está por fuera, sino además lo que le ocurre a nivel de función celular.

En particular, en los estudios de cáncer este espacio universitario ayuda a determinar si un paciente en tratamiento está respondiendo de manera favorable o no, o detectar el crecimiento irregular de las células y así diagnosticar una leucemia. Algunos de los citómetros posibilitan realizar separación celular o cell sorting, y seleccionar de una muestra sólo a las células madre –por mencionar un caso–, hasta con 95 por ciento de pureza. Además, son equipos muy rápidos, capaces de revisar 50 muestras en media hora en el caso de estudios sencillos.

Gloria Soldevila y sus colaboradores pretenden purificar células cancerosas troncales que causarán daño a largo plazo. Detectarlas es uno de los retos más importantes; se esconden del sistema inmune, porque están en estado quiescente. Si se tienen marcadores y se pueden separar entonces las podrán estudiar.

Se planea poner a punto este tipo de técnicas y ayudar a otros investigadores a avanzar en la lucha contra el cáncer. Para ello, otro paso relevante será la certificación con base en la norma ISO- 9001, en la cual ya se trabaja.