Se busca corregir los daños con células de repuesto

Reprogramación celular contra males neurodegenerativos

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Los cerebros de hombres y mujeres tienen diferencias en las rutas de conexiones y sus funciones se relacionan mucho con las hormonas

Patricia López, 16 de marzo de 2017

Hace años, se creía que las neuronas del cerebro con las que nacíamos permanecían con nosotros toda la vida. Hoy en día se sabe que éstas no se regeneran, pero sí lo hacen las funciones que realizan, en un complejo mecanismo que sucede en los mamíferos y se llama neurogénesis.

En el Instituto de Fisiología Celular (IFC) ya se ensaya, a nivel experimental, el cultivo y trasplante neuronal de células de repuesto que pueden tratar algunas enfermedades neurodegenerativas, como el párkinson y la esclerosis lateral amiotrófica.

En rueda de medios efectuada con motivo de la Semana del Cerebro, Iván Velasco Velázquez, investigador del IFC, explicó que en su laboratorio de la UNAM ya trabajan con las llamadas células reprogramadas, que parten de células troncales (o células madre) pluripotenciales inducidas.

En un proceso que parece de ciencia ficción pero que ya ocurre en varios laboratorios científicos del mundo, se utilizan células adultas de piel para volverlas a su condición temprana, antes de ser diferenciadas, y se reprograman para convertirlas en las células de interés, en este caso neuronas dopaminérgicas (para el párkinson) y neuronas motoras (para la esclerosis lateral amiotrófica).

El método ayuda con estas enfermedades porque están muy localizadas en algunas partes del cerebro y no diseminadas, como sucede con el alzhéimer, que es más difícil de atacar, mencionó.

Licenciatura en neurociencias

Para ahondar en estos y otros estudios relacionados con el cerebro, la UNAM creó la licenciatura en Neurociencias, una novedosa carrera multidisciplinaria sin antecedentes en México ni en América Latina.

Tendrá su sede en la Facultad de Medicina, contará con el apoyo de los institutos de Fisiología Celular y Neurobiología, y la asesoría de las Facultades de Ciencias y de Psicología.

“La idea de esta carrera es la multidisciplina, porque hay muchas formas de analizar las investigaciones relacionadas con el cerebro”, señaló Velasco. Está diseñada para que sus egresados puedan continuar sus estudios de posgrado y dedicarse a la indagación.

Distintos, los de hombres y mujeres

En la misma rueda de medios, Olga Rojas Ramos, de la Facultad de Psicología de la UNAM, se refirió a las diferencias entre los cerebros de hombres y mujeres.

Dijo que el de los hombres tiene mayor volumen, pero no por ser de menor tamaño el de ellas es menos inteligente o capaz. “Las diferencias parten del dimorfismo sexual, que se extendió a lo cognitivo”, apuntó.

En ambos casos, la participación de las hormonas en el funcionamiento cerebral es muy relevante, y este órgano consume cerca de 20 por ciento de la energía del organismo. “Es un órgano muy costoso, pero que nos trae grandes beneficios”.

En esencia, hombres y mujeres tienen el mismo número de neuronas, pero las carreteras de la información son diferentes. Los pliegues corticales son más marcados en los hombres, y las mujeres parecen tener una mayor conexión en lo global, entre ambos hemisferios.

Ellas son más avanzadas en lenguaje y en las emociones, pero requieren más sueño. Mientras que ellos tienen más desarrollado el sistema de toma de decisiones y el sistema espacio-temporal.

Demencias

Cada cuatro segundos se está diagnosticando un nuevo caso de demencia en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Y cada 20 años se están duplicando las cifras de demencias en todo el planeta, sostuvo en la Facultad de Psicología Adela Hernández Galván, de la Asociación Mexicana de Neuropsicología.

“En México tenemos un poco más de 800 mil personas con demencias; calculamos que en 20 años vamos a tener un millón y medio de pacientes y para 2050 el estimado es de tres millones de individuos con este tipo de padecimientos”, añadió.

La especialista con 18 años de experiencia en esta área y asesora de familiares de pacientes con esta problemática indicó que la investigación clínica se centra en la atención a estas personas y sobre todo en la prevención.

En el Auditorio Luis Lara Tapia de la Facultad de Psicología, explicó que las enfermedades neurodegenerativas acaban con muchos procesos esenciales para el ser humano, como el razonamiento lógico, la memoria y el lenguaje.

“Pero estoy convencida de que siempre queda algo en los pacientes con demencia avanzada, pues las áreas motoras y sensoriales son las últimas en ser afectadas”, expuso.

Entre los tipos de demencias más representativos destacan la enfermedad de Alzheimer, demencia fronto-temporal (o enfermedad de Pick), demencia por cuerpos de Lewy, demencia en la enfermedad de Parkinson, demencia vascular, demencia multi-infarto y enfermedad de Binswagner.

Las demencias son la principal causa de incapacidad en la tercera edad a largo plazo. Suelen empezar con pequeñas alteraciones de la memoria.

La neuropsicología

Mencionó que la neuropsicología es útil para objetivar el deterioro, es decir, evaluar objetivamente el nivel de daño y no sólo guiarse por las impresiones del propio paciente. También permite hacer el diagnóstico precoz y diferenciar de otras enfermedades que se les parecen pero no lo son.

Determina además el tipo de demencia y el grado de severidad que puede tener la persona. “Nos permite comprobar la involución, con evaluaciones periódicas, conocer el ritmo de la progresión del padecimiento y corroborar el deterioro”.

Esta disciplina también define las capacidades funcionales del individuo, qué actividades de la vida diaria puede hacer y en cuáles necesita ayuda. “También auxilia en los tipos de tratamiento no farmacológico, pues los medicamentos especializados son 10 por ciento del tratamiento y la mayor parte viene de ejercicios y terapias que no son medicinas”, aclaró.

La neuropsicología posibilita orientar a los familiares en los grupos de apoyo y evaluar la capacidad legal de los pacientes.

El cerebro, un órgano misterioso

Aún rodeado de misterios para las neurociencias y para la filosofía, para entender cómo funcionan las neuronas fisiológicamente y de qué manera tejen la compleja urdimbre de la mente humana, el cerebro es la máxima representación de lo que somos, porque define lo que pensamos, sentimos, recordamos, aprendemos y reflexionamos.

Para indagar más de este órgano vital, que contiene al pensamiento, lenguaje, creatividad y emociones, la Facultad de Psicología realizó por décimo quinto año consecutivo la Semana del Cerebro, y se adentró en los trastornos neurodegenerativos.

Al inaugurar el evento, Germán Palafox, director de la entidad universitaria, reconoció que hay una gran fascinación por entender cómo funciona el cerebro, al que definió como “esa enorme máquina adaptativa”, dotada de gran complejidad y relación con los grandes misterios de la vida humana.

De la enfermedad a la literatura

Para introducir el tema de los trastornos neurodegenerativos, el escritor Rafael Pérez Gay relató la dolorosa experiencia que su familia vivió con su hermano mayor, José María Pérez Gay, quien poseía un cerebro prodigioso como filósofo ensayista, traductor del alemán e impulsor del movimiento cultural del México contemporáneo. Sin embargo su gran desarrollo intelectual decayó cuando tuvo una enfermedad emparentada con la esclerosis múltiple así como varios infartos cerebrales.

Lo que comenzó como un malestar en una pierna y un sueño excesivo, pronto se convirtió en decir unas palabras por otras y entrar en la oscuridad de su propio cerebro, algo inédito para quien declamaba de memoria el poema Piedra de Sol de Octavio Paz.

Como un desafío, Rafael observó la enfermedad de su hermano mayor y pasó de los pasillos del Instituto Nacional de Neurología a la literatura, en donde buscó trasladar su vivencia a una prosa directa y seca, un libro breve y emotivo llamado El cerebro de mi hermano, del que compartió fragmentos ante los asistentes.