Unión plena con su cinematografía

El universo de Stanley Kubrick, pletórico de música

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Kevin Aragón (servicio social), 20 de abril de 2017

El universo de Stanley Kubrick está lleno de música, un factor fundamental en su estructura. No se trata sólo de un adorno arbitrario del engrandecimiento de una melodía específica, sino de un elemento íntimamente ligado a su producción cinematográfica de tan alta calidad que en 1975 le hizo ganar el Oscar a la mejor banda sonora adaptada por su película Barry Lyndon, gracias a la colaboración del compositor estadunidense Leonard Rosenman.

De acuerdo con Alejandro J. Ruiz Escalante, el método Kubrick que desarrolló el cineasta para musicalizar su obra a lo largo de su carrera fue el de echar mano de toda la música preexistente, pues se dio cuenta que podía tener un repertorio de grandes compositores de la historia y no sólo depender de uno, idea que pudo surgir en él desde que tuvo algunas diferencias musicales con su amigo Gerald Fried, quien le ayudó a musicalizar sus primeros proyectos como Senderos de gloria (1957).

Varios son los géneros musicales que aparecen en la filmografía del mítico director, como el jazz y el rock, pero
–señaló Ruiz Escalante– pueden reconocerse algunos temas muy característicos de su cinematografía, entre los que resaltan los valses, como Danubio azul, compuesto por Johann Strauss (hijo); las marchas como Marcha de Idomeneo, de Mozart; la música litúrgica, por ejemplo el himno Dies Irae, atribuido a Tomas de Celano, y las fanfarrias como Así habló Zaratustra, de R. Strauss, que se presenta al inicio de 2001, odisea del espacio.

Entre los compositores más frecuentes en la obra de Kubrick se encuentran Wendy Carlos, encargado de las versiones electrónicas de música clásica presentes en El resplandor (1980), y György Ligeti y Krzysztof Penderecki en La naranja mecánica (1971).

Objetivos y personalidades

Sin embargo, dijo Ruiz Escalante, la relación que hay entre música e imagen en cada una de los filmes de Kubrick es distinta, pues responde a sus propias particularidades y necesidades. “Cada película tiene sus objetivos y personalidades”.

No es lo mismo La naranja mecánica que hace uso de música clásica para integrarla de forma narrativa, en la que además es un detonante de la situación argumental, como el personaje Alex, y la Novena Sinfonía, de Beethoven; y Barry Lindon, que es más bien un marco escrupulosamente estructurado tanto en su aspecto visual como sonoro para recrear una sociedad, una ambientación del siglo XVIII. En ese sentido encontramos una estrategia totalmente diferente, afirmó.

Para entender con mayor plenitud esta relación, la Filmoteca abrió al público el curso Stanley Kubrick. Análisis de la Música de la Obra de este Realizador Cinematográfico, a cargo de Alejandro J. Ruiz Escalante.

Se trata de un recorrido musical por 12 cintas que, con la ayuda de algunos términos básicos, permitirán acercarse aún más al análisis del lenguaje de tan reconocido cineasta.

El curso, que comenzó el pasado 17 de abril, se impartirá hasta el 7 de agosto. Más información en: www.filmoteca.unam.mx.