Consenso de especialistas en torno al porvenir

El futuro de las universidades debe construirse colegiadamente

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Se debe partir de la comunicación de planes y modificar las prácticas contrarias a la autonomía

Diana Saavedra, 04 de mayo de 2017

El futuro de las universidades debe construirse en forma colegiada, aprovechando las opiniones de los jóvenes y haciendo escuchar de manera apropiada la voz de los académicos, se consideró en la presentación del libro ¿Hacia dónde va la Universidad en el siglo XXI?

Enrique del Val, Roberto Rodríguez Gómez y Mario Rueda Beltrán precisaron que el texto, coordinado por Humberto Muñoz García, ofrece una serie de propuestas que bien pueden ser tomadas en cuenta para mejorar la actuación de la universidad rumbo al porvenir.

Fue presentado el libro ¿Hacia dónde va la Universidad en el siglo XXI? Foto: Víctor Hugo Sánchez.

A merced de Hacienda

Del Val Blanco, director general de Planeación, expresó que ante el panorama que vive la academia en la actualidad, con menos recursos y más burocracia, es posible crear una asociación de académicos que alce la voz ante tomadores de decisiones no sólo por una universidad en particular, más allá de las negociaciones y pronunciamientos que hagan los rectores.

Actualmente, determinó, los académicos e investigadores están a merced de las disposiciones hacendarias, de los nuevos programas y de los recursos otorgados al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que usualmente llegan tarde.

Por ejemplo, abundó, en este momento las autoridades revisan las bases de su siguiente convocatoria de investigación, pero los recursos serán entregados en 2018 y ante eso hay pequeñas propuestas, explicó ante académicos y personas reunidas en la Casa de las Humanidades.

“Si logramos que los académicos de las principales 20 universidades públicas planteen su posición conjunta, la lleven al Congreso y a las autoridades y persistan en ella, será mucho mejor”, enfatizó.

En 2015, durante un seminario, Gil Antón, investigador de El Colegio de México, propuso la creación de una asociación que hable por los académicos no sólo por universidades, sino también como una fuerza unida más allá de sus casas de estudio, sin importar si se trata de la UNAM o de la Universidad Autónoma de Colima.

Igualmente, dijo que es urgente la consolidación de programas como Enlaces, para que sean reconocidos automáticamente títulos y créditos académicos de diversas carreras, entre las universidades latinoamericanas.

Modificación de prácticas

Mario Rueda Beltrán, titular del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, opinó que el futuro de las universidades debe construirse en forma colegiada, partiendo de la comunicación de planes y modificando las prácticas contrarias a la autonomía. Es necesario, especificó, profundizar el autoconocimiento, sobre todo en las universidades que han vivido un crecimiento acelerado.

Añadió que otro de los grandes retos es admitir las fortalezas y esfuerzos de las comunidades académicas, dejando que realicen múltiples aportes en diversas áreas, algo que están cambiando las evaluaciones que buscan más estandarizar tipos de trabajo producido, sin considerar las particularidades de cada área.

Renovación de la planta académica

Roberto Rodríguez Gómez, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), apuntó que en la actualidad otro de los grandes retos que viven las universidades es la renovación de las plantas académicas, pues si bien los grupos de investigación son de excelencia, hay múltiples dificultades para aceptar nuevos cuadros de investigación.

El también profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales refirió que es indispensable impulsar un mayor trabajo con los jóvenes para que éstos puedan insertarse de forma más eficiente en el mercado laboral del país.

La presentación de ¿Hacia dónde va la Universidad en el siglo XXI? fue coordinada por Manuel Perló, director del IIS.