Rinde la UNAM honor a formadores de generaciones

facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail

Se trata de académicos calificados y experimentados que constituyen la principal riqueza de la Universidad

Laura Romero, 16 de mayo de 2017

Como reconocimiento a su labor cotidiana, al cabal cumplimiento de las funciones de docencia, investigación y difusión, la Universidad Nacional homenajeó a un grupo selecto de sus académicos que han formado a muchas generaciones de alumnos en los distintos niveles educativos que se imparten en sus aulas: profesores e investigadores eméritos, quienes recibieron esa distinción por parte del Consejo Universitario en el último año, e integrantes del personal académico que en ese lapso cumplieron 50 años de antigüedad.

En la ceremonia para celebrar el Día del Maestro, encabezada por el rector Enrique Graue Wiechers, el secretario general de esta casa de estudios, Leonardo Lomelí, agradeció la dedicación con la que han cumplido las tareas que la Universidad les ha encomendado y “por su contribución a mantener y acrecentar los valores que dan sentido a nuestra institución”.

En la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario expuso: “Tenemos una identidad anclada en nuestra historia. Al mismo tiempo, estamos abiertos a la evolución del conocimiento universal y comprometidos con la búsqueda incansable de soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad a la que nos debemos como universidad pública y gratuita. Somos una Universidad grande no sólo por el tamaño de su población escolar o su presencia en diversos lugares de México y el extranjero, sino además por la trascendencia de sus contribuciones al saber universal y al desarrollo nacional”.

Tales esfuerzos no serían viables si no se contara con personal académico calificado y experimentado, que constituye, sin lugar a dudas, la principal riqueza de la institución. “Honrar a los profesores que nos han formado y que le han dado a nuestra casa de estudios el indiscutible prestigio que tiene dentro y fuera de nuestro país es un acto de justicia, de gratitud, y un compromiso con el futuro”.

Al reconocer trayectorias ejemplares, “enviamos también un mensaje a las nuevas generaciones, que deberán enfrentar viejos y nuevos problemas, contextos distintos, problemáticas emergentes, nuevas revoluciones científicas y tecnológicas, pero que cuentan con el ejemplo de los profesores e investigadores que han dedicado lo mejor de sus vidas a la UNAM”, concluyó.

Libre expresión de las ideas

En representación de quienes recibieron el Reconocimiento al Mérito Universitario por 50 años de servicio, Atlántida Coll Oliva, investigadora emérita del Instituto de Geografía, expresó que todos ellos tienen en común su participación en el proceso de enseñanza-aprendizaje en una institución que permite la libre expresión de las ideas, y la libertad de cátedra y de investigación.

La Universidad, continuó, tiene como uno de sus propósitos la propuesta de solución a los problemas nacionales, mismos que están marcados por los avatares mundiales. Esta meta y sus circunstancias han influido en la actividad docente, aclaró.

“Hemos impartido clase a lo largo de un medio siglo convulso, de una historia planetaria caracterizada por profundos cambios en lo político, lo económico y lo social; dominado por la revolución tecnológica que ha cambiado radicalmente modos de vida, maneras de acceso a la información y sistemas de enseñanza.”

Esta última es fundamental para consolidar un modelo de ciudadano consciente, participativo y responsable en todos los aspectos del colectivo donde vive y de la propia nación, destacó la universitaria.

Fotos: Benjamín Chaires, Erik Hubbard, Juan Antonio López y Francisco Parra.

Los eméritos

Los profesores e investigadores que recibieron de manos del rector Graue las insignias y distinciones que los acreditan como eméritos fueron: Concepción Company Company, del Instituto de Investigaciones Filológicas; Guadalupe Judith Márquez Guzmán y Antonio Lazcano Araujo, de la Facultad de Ciencias.

Además, Raúl Carrancá y Rivas, Juan José Sánchez Sosa y Carlos Alejandro Tello Macías, de las facultades de Derecho, Psicología y Economía, respectivamente, así como Simeón Gilberto Giménez Montiel, del Instituto de Investigaciones Sociales.

En su nombre, Antonio Lazcano resaltó la generosidad con la que la UNAM los honra al otorgarles el mayor reconocimiento académico que concede. “Toda biografía se construye con las aportaciones de otros, y las de nosotros no serían las mismas sin lo que le debemos a nuestros maestros, alumnos y amigos de la Universidad Nacional”.

En este país, esta casa de estudios ha sido promotora y garante de vanguardias culturales, valores democráticos y desarrollo científico, añadió el impulsor de los estudios de origen y evolución temprana de la vida.

“Quienes nos encontramos hoy frente a ustedes, estamos unidos no sólo por la convicción de que la cultura y la educación son bienes comunes que se deben procurar, sino también por la certeza de que la universidad laica, pública y gratuita es una de las instituciones más nobles que existen.”

Con absoluta lealtad a esa convicción, finalizó Lazcano, “hemos pasado buena parte de nuestras vidas en las aulas, bibliotecas y laboratorios, y ahí hemos intentado preservar y desarrollar los principios esenciales de la Universidad, que llevamos en las entrañas, en nuestra sangre, en nuestro espíritu”.

Asistieron a la ceremonia Francisco Barnés de Castro, exrector de la UNAM; René Millán Valenzuela, presidente en turno de la Junta de Gobierno; directores de facultades, escuelas, institutos, centros y programas; consejeros universitarios; profesores, estudiantes, trabajadores y familiares de los premiados.