Mauricio Rosas, internacional

Egresado de la Prepa 9 viaja a Olimpiada de Física

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En Yogyakarta, Indonesia, enfrentará a alrededor de 420 estudiantes de 90 países

Laura Romero, 19 de junio de 2017

Foto: Fernando Velázquez.

El camino ha sido largo y el trabajo arduo, pero la meta está cerca. Al otro lado del planeta, en Yogyakarta, Indonesia, la Olimpiada Internacional de Física espera a Mauricio Leonardo Rosas Gómez, recién egresado del plantel 9 de la Escuela Nacional Preparatoria, donde enfrentará a alrededor de 420 estudiantes de 90 países.

El chico de 18 años llegará a tierras asiáticas después de haber obtenido la medalla de oro en la Olimpiada Nacional de la especialidad y de una gran preparación. Es la primera vez que saldrá de México; pero no sólo eso: viajará a un territorio completamente diferente y lejano, por lo que se siente feliz. También, porque tendrá la oportunidad de conocer a los mejores estudiantes de física de cada nación. “Eso será muy emocionante”.

Conforme avanza en su aprendizaje, se da cuenta de lo mucho que le falta. Ya tiene decidido que será físico, y en su estancia en la Facultad de Ciencias, donde espera ingresar el próximo ciclo escolar, decidirá en qué área de esa disciplina se enfocará. Hoy, su sola inspiración es ser investigador. “Quiero dedicarme a la ciencia y voy muy motivado por ese camino”.

Una competencia individual

A la cita en Indonesia, del 16 al 24 de julio, cuando se cumplan 50 años del certamen internacional que dio inicio en Varsovia, Polonia, en 1967, acudirá como parte de la delegación mexicana que también conforman tres estudiantes de Nuevo León y una de Jalisco, acompañados todos por dos líderes y otros invitados.

Aunque viajarán en grupo, la competencia será individual y cada alumno presentará un examen teórico, de tres problemas con varios incisos, y uno práctico, en el que se efectúan uno o dos experimentos en los que usualmente se pide medir alguna cantidad física, observar algún fenómeno y describirlo o hallar de manera indirecta algo que no se sabe, cada uno con cinco horas de duración.

Asistir a la olimpiada implica una gran preparación. “En el camino he aprendido un montón y me siento muy agradecido por esta oportunidad, porque en los selectivos me dieron entrenamiento de temas un poco más avanzados, que casi no se tratan en la prepa, y fue muy entretenido”.

La justa internacional es la cereza del pastel donde, sobre todo, aprenderá y disfrutará. “Espero hacer mi mejor papel”, sostuvo el primer alumno de la UNAM en conseguir una medalla de oro en la Olimpiada Nacional y el primero del bachillerato de esta casa de estudios en ser seleccionado para participar en la Olimpiada Internacional de Física.

Largo camino

Al llegar a la Prepa 9 (de donde egresó con un promedio de 9.37), con lo que sabía de la secundaria se inscribió en la Olimpiada Universitaria del Conocimiento, donde compiten alumnos de todos los grados del bachillerato de la UNAM. “Y me fue bien, saqué presea de plata. La prueba fue muy entretenida, porque te involucrabas en un problema”.

Su profesor, Óscar Ocampo, le sugirió entrar a la Olimpiada Metropolitana de Física. Empero, se quedó a sólo un lugar de ser elegido entre los que pasan al siguiente examen: la Olimpiada Nacional de Física, donde participan cuatro estudiantes de cada entidad y ocho de la Ciudad de México. Se convenció entonces que debía esforzarse más.

Ese docente lo contactó con uno de sus exalumnos, Luis Vieyra, quien en el certamen nacional había obtenido bronce. Así, cuando entró a quinto año de bachillerato, comenzó a prepararse más; lo primero fue cálculo, “que sirve para entender mejor los temas de física. Cuando terminé de ver ese temario comencé con un libro, ahora sí de física, capítulo tras capítulo”.

Así, en la siguiente edición del certamen metropolitano quedó en primer lugar y pudo cumplir su sueño de asistir a la Olimpiada Nacional, en León, en noviembre de 2016, donde ganó medalla de oro y la invitación a presentar los exámenes selectivos que determinan quién va a la Iberoamericana y quién a la Internacional.

Ya como alumno de sexto año de prepa, y con Luis Vieyra como docente formal, pudo avanzar más y mejor. Después de las pruebas selectivas, “pensé que tenía posibilidad de ir a la Olimpiada Iberoamericana, mas a los dos días me avisaron que me iba a la Internacional. Así es como llegué hasta donde estoy”.

Antes de despegar a la isla de Java envió un mensaje a otros jóvenes: “Encuentren lo que realmente les gusta. Yo pensé que quería cursar química, pero luego hallé lo que en verdad me apasiona. Cuando estudio, lo hago con gusto e incluso cuando estoy aburrido resuelvo problemas de física. Si trabajan en ello, si se esfuerzan, pueden alcanzar sueños y metas”.