Ciclo en el Centro Cultural Universitario

Filmoteca UNAM rinde homenaje a Alejandro Galindo

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Se presentó un libro sobre la vida del cineasta; fue barrendero y migrante

Kevin Aragón, 26 de junio de 2017

Busto del realizador.

Resulta difícil imaginar que un barrendero y migrante mexicano en Estados Unidos pueda llegar a ser un director de cine reconocido. Sin embargo, así fue como Alejandro Galindo (1906-1999), considerado uno de los más grandes realizadores de la Época de Oro del Cine Mexicano, comenzó su carrera tras abandonar sus estudios de odontología en la Ciudad de México.

Galindo, al arribar a Hollywood, con la intención de aprender todo lo relacionado con el séptimo arte, trabajó primero como asistente de intendencia y luego como traductor de la MGM para solventar su estancia en el país vecino y tomar clases en el Hollywood Institute of Scriptwriting and Photoplay, que le dio los conocimientos para estructurar argumentos dramáticos y guiones cinematográficos.

Después de haber colaborado con Gregory La Cava, Galindo regresó a México para laborar como libretista de programas de radio y después escribir el guión de La isla maldita (Boris Maicon, 1934). Su carrera de director inició con el corto documental Teotihuacán, tierra de emperadores (1935) y el largometraje Almas rebeldes (1937).

Su obra, con alrededor de 80 películas, lo hizo merecedor a distintos reconocimientos nacionales e internacionales, como el Ariel de Oro en 1950 por Una familia de tantas (1948) y la Medalla Salvador Toscano por su trayectoria. En su trabajo retrató en forma particular la vida urbana mexicana del siglo XX, en la que figuraron personajes marginales y de la creciente clase media, nacidos todos de los conflictos revolucionarios, protagonistas en los que el público actual puede aún reconocerse fácilmente.

Con motivo de su 18 aniversario luctuoso, la Filmoteca de la UNAM le rindió un homenaje con un ciclo que reunió nueve de sus cintas más representativas, las cuales se exhibieron en la Sala José Revueltas del Centro Cultural Universitario.

Entre las que se proyectaron resaltan Campeón sin corona (1945), basada en la vida del boxeador Rodolfo Casanova, El Chango, quien se caracterizó por su precoz ascenso y estrepitosa caída; Doña Perfecta (1950), considerada como una de las adaptaciones mejor logradas de la novela homónima de Benito Pérez Galdós, y Ante el cadáver de un líder (1974), que hace referencia a los intereses personales que hay en la clase política mexicana luego de la muerte del líder sindical Ataulfo Martínez.

Presentación

En la inauguración del ciclo en la Sala Julio Bracho del CCU, se presentó el libro Alejandro Galindo. Una visión personal del hombre y el cineasta, escrito por Alejandro Galindo Muñoz, hijo del realizador. El texto hace referencia a su vida y permite tener un acercamiento directo a su personalidad e intereses que, según el investigador Francisco Peredo, sólo un integrante de la familia puede aportar.

Peredo agregó que la importancia del homenaje y la publicación radica principalmente en que en el cine mexicano no todo es Luis Buñuel o Emilio Fernández; es necesario reconocer la trayectoria de otros directores como Julio Bracho, Roberto Gavaldón y el mismo Alejandro Galindo.

Tras la presentación del libro se proyectó Una familia de tantas, en la que se muestra, con humor y a manera de crítica, la vida de una familia conservadora del periodo alemanista enfrentada a las nuevas ideas de la modernidad que amenazan con romper sus costumbres y poner en tela de juicio los roles de género en los que la figura masculina es incuestionable.

Al final se develó un busto de Alejandro Galindo, obra de los escultores Valerio y Edysa Ponzanelli.

Escenas de Una familia de tantas (México, 1948). Fotos: David Sánchez (servicio social).