Producen biocombustibles gaseosos

Residuos del vino, generadores de energía

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Germán Buitrón Méndez y su grupo recuperan hidrógeno y metano de las vinazas en aguas residuales

Isela Alvarado, 10 de agosto de 2017

En Querétaro, donde se ubica el campus Juriquilla de la UNAM, la industria vitivinícola crece a un ritmo de 15 a 20 por ciento anual. Al hacer los vinos se generan aguas residuales ricas en vinazas, que expertos del Instituto de Ingeniería (II) aprovechan para producir biocombustibles gaseosos.

Las vinazas son un subproducto líquido de la destilación del mosto o zumo de uva durante el proceso vitivinícola. Contienen piel, semillas y residuos del jugo de la fruta y son ricas en materia orgánica y nutrientes como nitrógeno, azufre y fósforo; también tienen potasio y alcoholes. A partir de éstas, en el Laboratorio de Investigación en Procesos Avanzados de Tratamiento de Aguas (LIPATA), dependiente del II, Germán Buitrón Méndez y su equipo obtienen hidrógeno y metano, útiles para producir energías sustentables a partir de gases.

De esta forma, al mismo tiempo que limpian las aguas residuales aprovechan algunos de sus componentes para generar un producto con valor agregado, mencionó Buitrón Méndez, coordinador del LIPATA y miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel III.

“Lo que buscamos son todos los lodos (subproductos del tratamiento de aguas residuales) posibles y la obtención de metano; posteriormente, en vez de quemarlo, pretendemos introducirlo a un motogenerador para tener calor y electricidad que sea utilizada para operar una planta, y si sobra, venderla”, explicó.

Esta investigación forma parte del Centro Mexicano de Innovación en Energía, un proyecto del Fondo de Sustentabilidad Energética de la Secretaría de Energía y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, orientado a impulsar la generación y uso de energías limpias.

“Trabajamos en el clúster de biocombustibles gaseosos. Buscamos transformar los residuos a metano e hidrógeno, reducir la contaminación y aprovechar el recurso como materia prima para generar energía.”

Vinazas como sustrato

Buitrón Méndez comentó que obtienen las vinazas y en dos etapas las transforman, en laboratorio, en biocombustibles gaseosos.

Sin embargo, las bioenergías por sí solas no cambiarán el consumo de combustibles fósiles, porque es poco lo que pueden aportar, aclaró. El valor agregado está en el tratamiento de los residuos, con la obtención de biogás, biocombustibles e hidrógeno que pueden ser utilizados para otros fines.

Por ejemplo, el hidrógeno puede emplearse para producir electricidad en celdas de combustible y mejorar la calidad del biogás y transformarlo en biometano, que es semejante al gas natural. “Damos valor agregado a los residuos en cada etapa. Queremos que los residuos de las plantas de tratamiento de aguas también se aprovechen”, aseveró el especialista.

En el Laboratorio de Investigación en Procesos Avanzados de Tratamiento de Aguas se aprovechan las vinazas para producir biocombustibles gaseosos. Foto: Víctor Hugo Sánchez.

Materia prima

De este modo, el agua residual, más que un desperdicio, en este proyecto se convierte en materia prima. “Esto es lo que queremos, acercarnos a los productores agrícolas y que se aproveche como electricidad en las mismas agroindustrias”, concluyó Germán Buitrón.

En el LIPATA ensayan los procesos anteriores a nivel experimental, en pequeños reactores que están próximos a escalarse a planta piloto.

Las vinazas son un subproducto líquido de la destilación del mosto o zumo de uva durante el proceso vitivinícola. Contienen piel, semillas y residuos del jugo de la fruta y son ricas en materia orgánica y nutrientes como nitrógeno, azufre y fósforo; también tienen potasio y alcoholes.