Confiabilidad de 60 a 80 por ciento

Crean modelo para mejorar la detección de cáncer de mama

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Se trata de una termografía clínica, técnica no invasiva y sin uso de radiación

Leslie Amezcua (servicio social), 31 de agosto de 2017

Expertos del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA) desarrollaron un modelo de referencia comparativo que optimiza los resultados de la termografía clínica, una técnica no invasiva, sin uso de radiación y cuya confiabilidad en la detección temprana de cáncer de mama es de 60 a 80 por ciento.

En México esa enfermedad es la primera causa de muerte en mujeres mayores de 25 años. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, seis mil decesos al año son producidos por cáncer, de los cuales mil 500 son a causa del de mama. Aunque ese mal en hombres es más agresivo, en ellos representa sólo uno por ciento.

A pesar de las estadísticas, solamente entre cinco y 10 por ciento de la detección de cáncer de mama ocurre en las primeras dos de cuatro fases de desarrollo, debido a la falta de una cultura del cuidado de la salud y por el temor e incomodidad a usar técnicas convencionales como mastografía y ultrasonido.

Además, en las etapas iniciales no hay masa tumoral asociada a la afección o el tumor es demasiado pequeño e imperceptible mediante la palpación; por otro lado, la mastografía en mamas jóvenes no revela lesiones debido a su alta densidad.

De ahí la importancia de la termografía clínica, estudio funcional y complementario a la mastografía, examen anatómico que detecta procesos inflamatorios, aniogénicos (es decir, la formación de vasos sanguíneos a partir de los preexistentes) y cambios metabólicos; sin embargo, no percibe heridas internas, como microcalcificaciones, sino hasta etapas avanzadas.

“Las personas pueden ver a la termografía clínica como una opción, pues aunque no registra en sentido absoluto una patología, ofrece indicios para canalizar al paciente a otro tipo de estudio; además, muestra situaciones de peligro que la mastografía no indica”, explicó Luis Rodríguez Morales, investigador del CFATA y encargado del proyecto.

Procedimiento

El modelo de referencia comparativo, denominado Modelo estadístico referencial de distribución térmica de las glándulas mamarias, consistió en tomar imágenes termográficas a personas sanas y a quienes tenían alguna patología; posteriormente se clasificaron de acuerdo con el grupo de edad, tipo somático y estado hormonal, lo que permite comparar un termograma en cada caso.

Al ser una técnica de menor riesgo, la termografía clínica puede aplicarse a individuos de todas las edades y cada seis meses, lo que permitiría monitorear si hay crecimiento de quistes o alteraciones.

El procedimiento considera dos parámetros: primero se hace un estudio clínico (entrevista previa), con el cual se recopilan características físicas, carga genética, hábitos y estado hormonal, con el propósito de obtener un resultado más acertado.

Después, se prepara al paciente para la toma de imágenes infrarrojas. Por último, se toma un paquete de 20 fotografías en diferentes posiciones, que van de la barbilla al ombligo.

Ambos parámetros son combinados en una red neurodifusa recurrente, que arroja una probabilidad de factor de riesgo asociable a patología mamaria, detalló Rodríguez Morales.

El costo promedio de la termografía en hospitales es de 300 pesos; además, por la facilidad de traslado será posible llevarlo a zonas carentes de servicios mastográficos (computadora portátil y dos cámaras infrarrojas), dijo.

Avances en el CFATA

La primer termografía clínica se efectuó en 1956 y todavía en la actualidad presenta ambigüedades en la interpretación de sus resultados. De ahí la necesidad de optimizarla por medio del modelo de referencia comparativo, que se desarrolló con apoyo del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro.

Rodríguez Morales expuso que las imágenes termográficas revelan una mancha de calor, la cual fue catalogada en el modelo por tamaño y forma, a diferencia de las técnicas utilizadas en el mundo, que se basan en asimetrías térmicas, lo que permite mejorar el diagnóstico.