Investigación de alta calidad

El Instituto de Fisiología Celular registró 16 patentes en ocho años

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La plantilla académica se fortaleció al contratar 12 nuevos investigadores

Mirtha Hernández, 07 de septiembre de 2017

En los últimos ocho años, el Instituto de Fisiología Celular (IFC) produjo investigación de alta calidad, registró patentes, además de consolidar a su personal de alto rendimiento, entre quienes se encuentra su nuevo investigador emérito Federico Bermúdez Rattoni y su doctor Honoris Causa, Ranulfo Romo Trujillo.

Así lo afirmó la directora del IFC, Marcia Hiriart Urdanivia, al rendir su último informe de actividades en el que también destacó que la plantilla académica se fortaleció al contratar 12 nuevos investigadores, cinco de ellos adjuntos y cuatro técnicos académicos para tener, en total, 65 investigadores y 87 técnicos académicos. Casi todos los investigadores y una cuarta parte de los técnicos pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores.

Marcia Hiriart, William Lee y Eduardo Bárzana. Foto: Benjamín Chaires.

Además, agregó, esa entidad universitaria ayudó a poner en marcha la nueva licenciatura en Neurociencias.

Tras escuchar la exposición, el rector Enrique Graue Wiechers aseveró que ésta fue una gran gestión pues “el IFC produjo más, tuvo mayor presencia y reconocimiento; se vinculó más y hasta se rejuveneció”.

Igualmente, reconoció que en el periodo se hayan registrado o estén en trámite 16 patentes; destacó entre ellas la tecnología para trasladar y almacenar vacunas en zonas rurales o marginadas sin necesidad de invertir en la costosa refrigeración.

En el Auditorio Antonio Peña Díaz, Hiriart Urdanivia expuso que con las nuevas contrataciones casi 20 por ciento de la plantilla es menor a 40 años y los jóvenes investigadores apoyan estudios en temas de frontera. Además, recibieron más académicos posdoctorales; en 2016 hubo 30 tanto de la UNAM como del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), entre otros.

Los proyectos que se realizan en el IFC, prosiguió, están centrados en contar con una vacuna de aplicación nasal contra el desarrollo de la aterosclerosis; estudiar el uso de la taurina con las células precursoras neuronales, la modulación de la ansiedad innata, entre muchos otros.

Aun cuando el Instituto está dividido en dos áreas: Neurociencias e Investigación Básica, subrayó Hiriart, debe seguir unido pues se realizan múltiples colaboraciones. “Somos mucho mejores así”.

El número de artículos publicados en revistas internacionales indexadas, añadió, es en promedio de entre cien y 120 anuales. En el lapso de ocho años fueron 889 y su índice de impacto ha sido de 4.68.

La docencia es también una tarea muy importante. En 2016 tuvieron cerca de 431 alumnos que realizaron sus tesis o estancias en el IFC. Los académicos impartieron 309 cursos, además de dar clases en diversos posgrados dentro y fuera de la Universidad Nacional.

A pesar de que el Instituto no ha recibido todos los recursos requeridos por parte del Conacyt, explicó Hiriart, sí se les ha apoyado para el funcionamiento de laboratorios como el Nacional de Canalopatías.

También, subrayó el apoyo de la Universidad para construir un nuevo edificio que alojará el Laboratorio Nacional de Canalopatías, cubículos para investigadores eméritos y asociados. Además se construyó una ampliación del vivario y se cambió la red del sistema de cómputo del Instituto.

Entre los retos por afrontar, indicó la directora, están: diversificar los apoyos a proyectos y no depender sólo del Conacyt; mejorar los procesos de compras y lograr que las publicaciones de los académicos tengan un mayor impacto a partir de divulgar su trabajo en revistas de mayor prestigio.

Gran calidad

En su oportunidad, al dar respuesta al informe, el titular de la Coordinación de la Investigación Científica, William Lee Alardín, aseveró que el IFC marca líneas de investigación de gran calidad académica y ha sido núcleo de iniciativas para crear otras entidades.

El Instituto, comentó, está conformado por un grupo maduro pero también está en renovación y requiere transferir los conocimientos a los jóvenes investigadores. Además, tienen un alto potencial al elevar la calidad de sus publicaciones. “Es un balance positivo del que deben sentirse orgullosos y que llama a trabajar aún más”.

Al informe asistieron investigadores eméritos del IFC, exdirectores, miembros de la Junta de Gobierno y directores de diversas entidades de esta casa de estudios.