Colección de diez obras de la literatura mexicana

Clásicos mexicanos, patrimonio cultural escrito de la nación

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Fue presentada por el Instituto de Investigaciones Filológicas en la II Feria del Libro Humanístico

Leonardo Frías, 11 de septiembre de 2017

Clásicos atemporales, así son estas obras ideadas y escritas hace más de un centenar de años que han sorteado la atribulación de la vigencia. Clásicos mexicanos es un proyecto conjunto entre el Seminario de Edición Crítica de Textos del Instituto de Investigaciones Filológicas (IIFl) y el Grupo Editorial Penguin Random House, que dio como resultado una colección de 10 obras de la literatura mexicana, la cual fue presentada en la II Feria del Libro Humanístico.

“Con ésta se pretende ofrecer ediciones muy bien fijadas, mejores versiones realizadas por especialistas en el autor o la obra, que puedan determinar esa mejor lectura o mejor texto para editarlo y ofrecerlo a un público general”, dijo Luz América Viveros Anaya, una de las coordinadoras académicas.

Esto da la posibilidad, mencionó Belem Clark de Lara, también coordinadora académica de Clásicos mexicanos, de dar a conocer la labor que hacemos en el rescate del patrimonio cultural escrito de la nación, particularmente del siglo XIX, porque los libros están en las hemerotecas, pues se publicaban en entregas en los periódicos. “Se da un giro en cuanto a jugar con la tradición, con lo novedoso, sugerir nuevas formas de lectura de los clásicos”, puntualizó.

Títulos y autores

Los autores de esta colección son de lo más representativo de diferentes épocas, apuntó Belem Clark, del IIFl. Lo que tratamos de hacer es no dar las obras que se conocen tradicionalmente, sino un juego entre un texto ‘canonizado’ y otro de poca lectura en el siglo XX.

“Tal es el caso de Manuel Gutiérrez Nájera, con Cuentos frágiles, que es el único volumen que él llega a ver editado en forma de libro y su novela de avanzada: Por donde se sube al cielo. En el caso de José Tomás de Cuéllar publicamos dos títulos poco conocidos: Historia de Chucho el ninfo, y Los fuereños. La primera puede ser muy atractiva, es la historia que Carlos Monsiváis consideraba como la primera novela gay en México”, abundó.

Caso atípico

Luz América Viveros, del IIFl, habló sobre El bachiller, El donador de almas y Mencía y sus mejores cuentos, de Amado Nervo, “que intentan ofrecer una perspectiva fantástica del escritor”.

“Manuel Payno es un caso atípico porque tenemos el muy famoso Los bandidos de Río Frío, pero esta vez presentamos El hombre de la situación, una obra poco conocida; en el caso de Ignacio Manuel Altamirano con La navidad en las montañas y El Zarco, dos novelas célebres, se resalta el ejercicio de ‘ficcionalizar’ la estancia del autor en el estado de Morelos.”

Esta primera serie consta de cinco títulos más: Antología de crónicas, de Guillermo Prieto; Ecos de mi pluma. Antología en prosa y verso, de Sor Juana Inés de la Cruz, donde la novedad es la inclusión por vez primera de tener juntas las dos cartas autobiográficas de la escritora.

Asimismo se encuentra el Popol Vuh, una traducción directa del k’iche, que según Viveros Anaya, “es algo muy diferente a lo que se encuentra en el mercado, porque no procede de la versión francesa”.

También La verdad sospechosa, Las paredes oyen y El tejedor de Segovia, de Juan Ruiz de Alarcón, que durante todo el siglo XIX estuvo vetada. Y, finalmente, La rumba, de Ángel de Campo, que es una novela del gran cronista mexicano, tomada directamente del periódico donde apareció.