Texto dramático del emérito

La huida de Quetzalcóatl, homenaje escénico a Miguel León-Portilla

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La propuesta se presentará en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario, del 20 de octubre al 10 de diciembre

Leonardo Frías, 16 de octubre de 2017

Foto: Víctor Hugo Sánchez.

La palabra dramática del historiador y filósofo universitario Miguel León-Portilla llegó al teatro con La huida de Quetzalcóatl, única obra escrita para la escena por el investigador emérito, elaborada cuando tenía 29 años de edad. Fue montada por la arquitecta y diseñadora Mónica Raya, quien emprende una reflexión sensorial y colectiva para acercarnos al pensamiento náhuatl mediante los recursos del arte teatral.

En el contexto del homenaje que se rinde a la trayectoria humanista del estudioso de la cosmovisión mesoamericana y con la intención de abordar esta obra filosófica como una investigación en escena, Mónica Raya convocó a un grupo de artistas, actores, acróbatas y danzantes para indagar la performatividad contemporánea de dicho mito tolteca.

Este proyecto fue realizado con la participación de más de 160 colaboradores, cuya edad promedio es de 39 años; la mayoría son egresados, investigadores, académicos y trabajadores de la UNAM. El evento se concretó gracias al apoyo de las facultades de Filosofía y Letras (FFyL) y Arquitectura (FA), así como de Cultura UNAM por medio de la Dirección de Teatro.


Del papel a las tablas

En La huida de Quetzalcóatl, texto dialogado –escrito en 1952 y publicado medio siglo después–, el investigador presenta una disertación filosófica en la voz del mítico sacerdote Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, uno de los personajes históricos más ambiguos y contradictorios de Mesoamérica. La pieza se refiere al mito que rodea la desaparición del sacerdote y gobernante de Tula, a quien se recuerda como el gran protector, gestor y desarrollador de las artes, la arquitectura, la orfebrería y la cerámica.

“La complicación no fue hacer el texto escénico, que es de alguna manera mi especialidad, sino preguntarme qué tan espectacular puede ser la filosofía. La obra de Miguel León-Portilla es una disertación filosófica en acción; se distingue de otras propuestas convencionales, está escrita en verso, tiene cierto ritmo y un nivel de densidad”, señaló Raya.

Agregó que frente al impulso del teatro que intenta divertir, entretener y agradar, este montaje es un ejercicio que pretende hacer pensar, realizarlo mediante la espectacularidad del propio texto y de un anhelo de recuperación de la dignidad que ha estado soterrada, “de que esta cultura fue conquistada”.

Esta historia tiene en su esencia un razonamiento sobre el tiempo. “En mi opinión la gran pregunta es si es posible escaparse de éste. La puesta no puede ser una escena histórica; es imposible. A pesar de los hallazgos, de las indagaciones, no podemos volver al pasado: la investigación se escapa de la tentación historicista”, subrayó.

El montaje, que requirió cerca de un año de preparación documental y más de 300 horas de ensayos, pruebas y reuniones de trabajo, es resultado de una creación escénica arriesgada, dado que las fuentes originales son variadas y contradictorias, refirió Raya.

“La nuestra es la interpretación de un pequeño tratado de filosofía náhuatl imaginado por un joven egresado de nuestra Universidad. Al parecer otros estudiantes hicieron montajes para presentarla, pero parece que la pieza esperaba una oportunidad para exponerla en un formato espectacular”, indicó.

El historiador y filósofo.

Línea estética

El propio León-Portilla estableció la línea estética, pues solicitó trabajar con base en el Códice Borbónico, cuyos facsímiles se consultaron en el Instituto de Investigaciones Históricas (IIH).

Mónica Raya comentó que en el ejercicio escénico se verá también el uso de escenografía digital. “La música tiene un papel central. Para la construcción de este universo invité ‘desde el Mictlán’ al músico Jorge Reyes (1952-2009). Muchas de las bases sonoras para las danzas son de él, su obra aún habita en el presente y por eso lo convoqué”.

El grupo está conformado por artistas de diversas generaciones y escuelas: Alfonso Cárcamo, Ginés Cruz y Juan Carlos Vives son egresados del Centro Universitario de Teatro (CUT); Luis Lesher, Julio Escartín, Diana Reséndiz, Andrea Pacheco y Adriana Vadillo estudiaron en el Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la FFyL. Muriel Ricard y Aris Pretelin son profesoras del mismo colegio.

En el elenco también participan Gastón Yáñez y Miguel Ángel López, reconocidos por su trabajo con Teatro de Ciertos Habitantes.

Los danzantes y acróbatas son Gustavo Sanders, Priscila Solórzano, Daryl Guadarrama, Pablo Gálvez, Omar Cervantes y Nikú Barmat.

El maquillaje es de Amanda Schmelz, y la fotografía de Andrea López. El diseño sonoro y las intervenciones musicales están a cargo de Rodrigo Castillo Filomarino y Jorge Reyes; la escenografía digital es de Ary Ehrenberg y Medusa Lab. El diseño gráfico es de Sergio Carreón y son más de 50 las fuentes documentales y visuales.

Durante el proceso de la indagación escénica se consultó a distinguidos investigadores universitarios, como Juliana González, Mercedes de la Garza, Eduardo Matos Moctezuma y Alfredo López Austin, entre otros.

La huida de Quetzalcóatl tendrá 30 funciones. Se presentará del 20 de octubre al 10 de diciembre en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario.