Noche de observación celeste

Ciudad Universitaria, iluminada por las estrellas

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Se integró un programa especial de inclusión con el cual las personas con discapacidad disfrutaron de actividades de divulgación científica

Leonardo Frías, 27 de noviembre de 2017

Un prolífico observatorio se tendió sobre la gran avenida de Ciudad Universitaria: el espacio conocido como Las Islas se nutrió de escrutadores, con la tradición prehispánica de mirar el techo del mundo. Aun la estrella mayúscula irradiaba cuando el culto a los cuerpos celestes arrancó: era el meridiano del día, 59 pabellones y 35 conferencias, talleres, música, cientos de astrónomos amateurs y profesionales y familias orbitaron por aquí frente a 200 telescopios.

Fotos: Juan Antonio López y Fernando Velázquez.

La hora estelar cayó en CU a las 18:15 horas. Opacidad parcial, y en 300 segundos se completó la ausencia de luz mas no de color. Aquí, la respuesta a la convocatoria fue robusta, se volvieron a mirar hileras gigantescas para refrendar que las estrellas también se observan motrices, a ras de pasto.

Miles de pares de ojos y una misma noche sobre un centenar de sedes en 28 estados del país y más allá, con tres sitios en Colombia.

Aquí, frente a los observadores de piedra Ptolomeo y Copérnico de la Biblioteca Central, se ubicaron las carpas Mizar y Alcor, que desbordaron asistentes desde sus primeras conferencias ofrecidas desde la una de la tarde. Los telescopios posaron la mirada principalmente en el satélite natural de la Tierra, que se encontró en cuarto creciente, lo suficiente para no dejar de capturar la inquietud de quienes creen aún que es un gigantesco trozo de queso o de inspiración afectiva.

También se pudieron contemplar Saturno, la galaxia de Andrómeda, la Nebulosa de Orión y algunos cúmulos globulares. Los asistentes fueron en todo momento asistidos por voluntarios, alumnos y profesionales de la UNAM y otras instituciones, como Tania Jasso, que como psicóloga de profesión auxiliaba en el manejo de un telescopio Cassegrain de Universum

En esta novena edición de La Noche de las Estrellas, por vez primera se integró un programa especial de inclusión con el cual las personas con discapacidad disfrutaron de actividades de divulgación científica. Así ocurrió en el pabellón Tocando el cielo, donde la ciencia fue utilizada para crear un ambiente propicio por medio de talleres de astronomía para personas con algún problema visual.

En la carpa pudieron acceder a una plantilla de puntos sensibles al tacto de la Nebulosa de Orión, además de que para otro sector se realizó un recorrido con intérprete de lengua de señas mexicana.

En el acto inaugural, efectuado ya entrada la noche y con el entorno gélido, William Lee Alardín, coordinador de la Investigación Científica, recordó que se cumplen 60 años del lanzamiento del Sputnik 1 (hecho con el que inició la carrera espacial), el tema de esta fiesta astronómica, lo que impactó no sólo a la exploración espacial, sino también al entorno científico del mundo.

César A. Domínguez Pérez-Tejada, director general de Divulgación de la Ciencia, dijo que las verdaderas estrellas eran los asistentes, los que se ven y se verán. Las estrellas, comentó, han inspirado a poetas, al amor. “Esperemos que esta vez inspiren vocaciones”.

Finalmente, José Franco, titular del Foro Consultivo Científico y Tecnológico e investigador del Instituto de Astronomía, anticipó que se prepara una gran jornada para la décima edición del evento…pero eso sucederá en 365 noches de estrellas más.

Estuvieron también Jesús González González, director de Astronomía; Javier de la Fuente, secretario de Atención a la Comunidad Universitaria; Brenda Arias, coordinadora general del evento, y Mario Arreola, de la Agencia Espacial Mexicana.