La UNAM, parte de proyecto oceanográfico

Trabajan en modelos digitales del subsuelo del Golfo de México

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El objetivo de los expertos del Instituto de Geofísica es obtener datos de las condiciones físicas del lecho marino y ofrecer recomendaciones antes de realizar una extracción petrolera

Patricia López, 27 de noviembre de 2017

Aportarán conocimiento geológico para evitar riesgos;
son los primeros en tener un mapa a detalle de la región
El Perdido, frente a Tamaulipas.


Generar mapas digitales que expliquen cómo está el terreno en las profundidades marinas del Golfo de México y ofrecer recomendaciones de importancia geológica, económica y ambiental antes de realizar una extracción petrolera, es una tarea que enfrentan especialistas del Instituto de Geofísica (IGf), participantes en el proyecto oceanográfico más grande y ambicioso de México: el Consorcio de Investigación del Golfo de México (Cigom).

Dentro de esta gran sociedad, Carlos Mortera Gutiérrez, investigador del IGf, encabeza un subproyecto dentro de la línea de acción uno, cuyo objetivo es conseguir información de las condiciones físicas del Golfo de México.

“Con esta labor se pretende obtener datos hidroacústicos del lecho marino para conocer las formas del relieve a mayores profundidades, desde la plataforma continental hasta la planicie abisal”, explicó.

Se harán mediciones de batimetría (técnicas para la medición de las profundidades del mar y el estudio de la distribución de las plantas y animales en sus diversas capas o zonas) para obtener un modelo digital del terreno, a una resolución deseable con la capacidad del buque oceanográfico Justo Sierra de la UNAM.

Además, se busca contribuir al conocimiento sobre cómo es la estructura del subsuelo, dónde pudiera ser afectado o tener un riesgo para las nuevas infraestructuras de la industria petrolera en las aguas profundas.

“Vamos a aportar conocimiento geológico con el propósito de evitar riesgos. Estos componentes son de interés para Petróleos Mexicanos (Pemex), porque somos los primeros que tenemos un mapa a detalle de esta región llamada El Perdido, frente a Tamaulipas”, informó Mortera.

Chapopoteras en la zona de estudio

Los expertos también podrán conocer las áreas en donde hay chapopoteras con filtraciones de gases, lo cual es de utilidad porque por ahí se escapan hidrocarburos de manera natural.

“En El Perdido hemos descubierto 57 chapopoteras –nosotros les llamamos plumas– gracias a que el año pasado modernizamos el Justo Sierra con lo último en tecnología para hacer este trabajo”, dijo Mortera.

Este hallazgo es trascendente para la industria petrolera y para el cambio climático, porque los científicos pueden saber cuánto de este hidrocarburo se integra naturalmente a la columna de agua, llega a la superficie y luego a la atmósfera, apuntó.

La propuesta de investigar esta zona fue iniciativa de Pemex, por ser uno de los dos lugares con más retos en el país para extraer petróleo.

Se sabía de la posibilidad de que hubiera hidrocarburos ahí; para confirmarlo hay exploraciones y en unos meses se sabrá. Uno de los objetivos del Cigom es proveer de información para influir en la toma de decisiones; para ello los estudios previos son muy relevantes, remarcó.

Los especialistas del IGf trabajan en conjunto con Bajainnova, empresa sui generis que tiene como socios a dos entidades del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt): los centros de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada y el de Investigaciones Biológicas del Noroeste.

“La compañía se creó en 2012 y es inédita en su perfil. Fue impulsada por el Conacyt para ayudar a las instituciones a transferir la tecnología que desarrollen para este proyecto”, abundó Eduardo Valtierra Padrón, director de Bajainnova.

El conocimiento de este trabajo se puede proteger y transferir. La empresa no tiene científicos, sino abogados y expertos en ventas y en protección de propiedad intelectual. “Es una interfaz entre la academia y la industria”, concluyó.