Desarrollo de la Facultad de Química

Nuevos materiales para cicatrizar quemaduras

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Pruebas experimentales indican que funcionan en la reparación de la piel y contra algunas bacterias

Fernando Guzmán, 11 de enero de 2018

En la Facultad de Química de la UNAM Gerardo Leyva Gómez y sus colaboradores desarrollan nuevos materiales para la cicatrización de heridas causadas por quemaduras a partir de polímeros naturales y sintéticos, los cuales además de que no portan fármacos son biodegradables y biocompatibles.

Asimismo, al resultar accesibles por su potencial bajo costo –comparados con las cubiertas cutáneas que actualmente se usan y que para cubrir un área como el pecho cuestan unos 40 mil pesos– aquellos materiales en forma de gel serían benéficos en zonas de bajos recursos y de mayor incidencia de ese tipo de lesiones.

Para elaborarlos usan quitosano, que obtienen del exoesqueleto de crustáceos, como camarones y cangrejos.

Quitosano y poloxamero 407

Por medio del método de irradiación gamma por cobalto 60, Gerardo Leyva Gómez ha generado entrecruzamientos de quitosano y poloxamero 407.

El quitosano, abundó, se obtiene mediante la desacetilación de la quitina, componente del exoesqueleto de crustáceos como camarones y cangrejos. Además de económico (por haber una fuente abundante), este polisacárido “ayuda a contrarrestar la presencia de algunas bacterias oportunistas de heridas”.

Este desarrollo, que ya se usa en otras formas farmacéuticas para hacer medicamentos, se ha aplicado experimentalmente (en colaboración con René Abarca Buis, del Instituto Nacional de Rehabilitación) en heridas de animales con buenos resultados.

Con ambos materiales (quitosano y poloxamero 407), de los que se derivan varias combinaciones para nuevos prospectos de polímeros, se ha logrado cicatrización de calidad. También han funcionado contra bacterias que afectan el proceso de sanación en su etapa inicial.

Finalmente, debido a que las bacterias generan en la herida una película de polisacáridos que impiden la acción de los antibióticos, Leyva Gómez y su equipo empezarán este año a generar nanopartículas para el transporte y liberación dirigida y prolongada de fármacos, que no sean identificadas por ese “mecanismo de resistencia” de los patógenos y ayuden a la cicatrización de heridas.

Causas

En México cada año padecen heridas ocasionadas por quemaduras 120 mil personas (sin contar las no reportadas), cantidad equivalente al aforo del Estadio Azteca. Por cuestiones económicas y culturales, en regiones rurales predominan más las causadas por agua hirviendo. En cambio, en Colombia y Venezuela son por ácido clorhídrico, incluso por hidróxido de sodio, que son lanzados en el rostro para asaltar o cometer otro delito, detalló.

Además de injertos de piel en los pacientes, apuntó Leyva Gómez, en el país se utilizan cubiertas cutáneas (hechas de polímeros) para reparar la piel dañada (también por electrocución en centros laborales y fricciones: por caída de moto o quemaduras por frío).

En vez de dichas cubiertas (que físicamente son como un curita para heridas pequeñas y “sustituyen la barrera mecánica perdida por una lesión”), eventualmente podrían aplicarse los nuevos materiales para cicatrización, sobre todo en niños de entre cuatro y seis años.