Reunión de embajadores y cónsules

Presentan Carta de Deberes y Obligaciones de las Personas

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Iniciativa de Fundación Saramago, World Future Society y académicos de la Universidad Nacional

Laura Romero, 11 de enero de 2017

El rector Enrique Graue Wiechers presentó ante miembros del cuerpo diplomático del país la Carta Universal de Deberes y Obligaciones de las Personas, iniciativa surgida del interés de la Fundación José Saramago, de la World Future Society y de distinguidos ciudadanos y académicos de la Universidad Nacional ante la realidad social, política y económica que impone el mundo en que vivimos.

En la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y como parte de la XXIX Reunión de Embajadores y Cónsules 2018, el rector afirmó que todos los derechos deben estar acotados por una obligación recíproca que garantice el respeto a los demás.

“Vemos con preocupación que los valores que rigen en la sociedad actual forman parte de una cultura en la cual los derechos adquiridos parecen existir por el simple hecho de haber sido asumidos por los estados o por las sociedades, sin suponer, a la vez, un compromiso correlativo individual o colectivo para su cabal cumplimiento”, añadió.

Cultura de la inmediatez

Graue señaló que los signos de individualismo, del imperio de la posverdad y de los nacionalismos aislacionistas están aflorando en las personas y en las colectividades. Además, vivimos en una cultura que, muchas veces, se deja llevar por la inmediatez, lo superfluo, y en donde todo puede ser desechado cuando incomode o implique un esfuerzo adicional.

De ahí los riesgos de no asumir deberes ante los derechos reconocidos, y de que éstos, carentes de cualquier obligación, puedan esgrimirse como razones para justificar la violencia y la intolerancia, los distintos actos de discriminación racial y religiosa, la inequidad de género o el rechazo a la diversidad.

También la indiferencia ante la desigualdad social; la inacción ante la participación democrática; la conformidad con la desinformación; la falta de compromiso con la educación formal, con el cuidado para la salud o para el trabajo con dignidad; el abuso de los recursos naturales o el descuido ante los daños en el medio ambiente.

Por ello, explicó Graue Wiechers, esta iniciativa ciudadana sobre los deberes y obligaciones que los hombres y las mujeres del planeta debieran tener ante sus semejantes y hacia el entorno si deseamos tener un futuro mejor, es un documento oportuno.

Pero, abundó, también es pertinente, porque los 17 objetivos del desarrollo sostenible para el año 2030 suscritos por nuestra nación y aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas no podrán cumplirse sin el concurso de todos los ciudadanos.

La carta fue mostrada hace un par de meses a Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores. El propio canciller relató que una vez recibida formalmente, “decidimos adoptarla e impulsarla ante las Naciones Unidas”, y que se convierta en una prioridad para la diplomacia mexicana en este 2018.

Miguel Ruiz Cabañas, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la SRE, recordó que este documento cívico del siglo XXI se basa en los ideales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las ideas del escritor José Saramago, quien en 1998 habló de estos conceptos.

José Ramón Cossío, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, opinó que en el orden jurídico internacional estaba faltando una carta de deberes, porque de otro modo sólo quedan exigencias de satisfacción inmediata de los derechos por la simple asunción de ser seres humanos; “hay que complementar la ecuación para lograr una mejor realidad en el porvenir”.

Juliana González Valenzuela, profesora emérita de la UNAM, sostuvo que los derechos humanos son dados, pero los deberes son creados, resultado de la libertad, y son éticos. Así, “el fundamento ético de una carta de deberes y obligaciones está en la condición libre del ser humano”.

Julio Millán Bojalil, presidente del World Future Society Capítulo México y del Grupo Coraza Corporación Azteca, resaltó que el documento habla claramente por primera vez de las obligaciones de las empresas. Incorpora el concepto económico en el desarrollo social de un país, del mundo y del futuro de la humanidad.

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