Mauricio Náder en la Sala Carlos Chávez

Cerró con broche de oro el Festival Internacional de Piano

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Daniel Kharitonov, uno de los jóvenes talentos que participaron, entre los más laureados

Kevin Aragón, 12 de febrero de 2018

El Festival Internacional de Piano de la UNAM cerró con broche de oro su segunda edición, que reunió una variedad de pianistas consagrados en las salas del Centro Cultural Universitario (CCU). Fue también un foro donde jóvenes de México y el mundo, que han incursionado exitosamente en este prestigiado medio, dieron muestra de su gran talento.

Tal es el caso de Daniel Kharitonov (Rusia), quien con sólo 19 años interpretó para el público de la Sala Nezahualcóyotl piezas de Beethoven, Mozart, Chaikovski y Rachmáninov, en el que fue uno de los recitales más laureados por su gran precisión y su sensibilidad interpretativa.

Daniel Kharitonov.

Aunque ya desde temprana edad había mostrado un gran interés y habilidades por la música, al ser influenciado por su madre violista a quien escuchaba tocar piezas de Bach, realmente impresiona cómo a su corta edad ha ganado algunos de los reconocimientos más importantes del mundo, como el tercer lugar en el Concurso Internacional Chaikovski, y que se haya presentado, siempre con excelentes ejecuciones, con algunas de las orquestas más prestigiadas, como la Orquesta del Festival de Budapest y la Filarmónica Nacional de Rusia, en grandes escenarios de Asia, América y Europa.

¿Qué significa para un joven pianista interpretar música clásica actualmente? En entrevista, el joven Kharitonov expresó que la música es un lenguaje para todo público, más allá de su edad, pues es capaz de comunicar las historias y sentimientos de los compositores, sólo que éstas vienen en diversos dialectos que el intérprete se encarga de traducir en cada una de sus presentaciones.

Por esta razón, ser un músico internacional es ante todo un honor y privilegio, así como una experiencia de vida que le ha permitido conocer varios países, ya sea como solista de una orquesta o como parte de agrupaciones de cámara.

También reconoció que para quien se dedica a interpretar esta música, la carrera significa un gran reto, pero con la ayuda de una buena escuela o universidades que apoyen el crecimiento de sus jóvenes, así como la compañía de amigos y familiares, es posible emprenderla, por lo que recomendó a los interesados sacrificarse por la vida musical y no rendirse nunca.

Comentó que aunque lo clásico es su pasión, no sólo gusta de escuchar este género, también de algunos más contemporáneos, como el rock y el jazz, que le permiten mejorar musicalmente; y que aunque entre sus compositores predilectos se encuentran Chaikovski y Rachmáninov, entre sus bandas favoritas está Queen, pues en cada una de sus canciones él puede reconocer una gran energía, y porque la figura de Freddie Mercury sigue siendo capaz de enseñar a los artistas la manera en que se tiene que entregar todo en el escenario.



Igualmente, intervinieron el niño Sergio Vargas, quien con sólo 11 años debutó en 2016 como solista en el Palacio de Bellas Artes con la Orquesta Sinfónica Nacional; el joven zacatecano Elías Manzo, quien participó en el Festival e Instituto Internacional de Teclados de Nueva York; y Héctor Rosete, quien comenzó sus estudios en la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes a los 9 años y actualmente cursa la licenciatura en Piano en la Escuela Superior de Música.

Gran cierre

El cierre se realizó en la Sala Carlos Chávez con dos grandes presentaciones. El sábado, Héctor Rosete interpretó con gran maestría algunas de las piezas más reconocidas de Berg, Ravel, Liszt, Rachmáninov, Chopin y Beethoven.

Y finalmente, ayer domingo, Mauricio Náder deleitó a su público, con el preludio Bachianas brasilerias no.4 del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos; la Sonata para piano en mi menor op. 7, de Edvard Grieg, así como El Salón México, del estadunidense Aaron Copland y algunas selecciones de los preludios de Sergei Rachmáninov.