Reflexión de Pedro Stepanenko

El proceso educativo, trunco sin filosofía

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Desde hace un tiempo se ha intentado suprimir la lógica, ética y estética, sobre todo en el nivel medio superior

Leonardo Frías, 28 de mayo de 2018

Cuestionar todo, poner en duda lo existente, siempre en búsqueda de facultar y desarrollar un espíritu crítico podría ser la primera definición de filosofía, que piensa en voz alta Pedro Stepanenko Gutiérrez, director del Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIF).

De inmediato evoca a su referente y maestro Fernando Salmerón, investigador emérito del IIF, quien añadía a la definición de esta disciplina los conceptos de espíritu y/o conciencia.

Materia paradigmática para el conocimiento en general.

“Desde hace unos años se ha intentado suprimir materias relacionadas con la filosofía, sobre todo en el nivel de educación media superior, como la lógica, la ética y la estética; esto implicaría truncar el proceso educativo”, afirmó el también docente de teoría del conocimiento y epistemología, en la Facultad de Filosofía y Letras.

De forma general y común, y entre quienes no se abocan al abordaje de las humanidades y las ciencias sociales, no tienen claro cuál es la utilidad de la disciplina, cuando en realidad se trata de una materia paradigmática para el conocimiento en general.

En algunos lugares de nuestro planeta se ha ensayado una modalidad de proceso de enseñanza-aprendizaje de la filosofía en niños, con resultados positivos. “En nuestro país debería considerarse reformar los planes de estudio de la asignatura, y hacerlos más prácticos para darle énfasis y notoriedad”, recomendó.

Utilidad

Uno de los argumentos más robustos es que se fomenta el diálogo; es decir, la rebeldía se puede argumentar y educar. “La pretensión a través de la filosofía es que puede cuestionarse todo con orden; con ella puede aprenderse a dialogar y escuchar”, dijo Stepanenko.

Su utilidad es múltiple: en el contexto en el que nos encontramos, los tomadores de decisiones y dirigentes de la nación deberían contar con una formación, aunque sea mínima, de filosofía política.

“Tuvimos varios ejemplos de éxito en ese sentido en la historia de México y en la Universidad Nacional, los más representativos fueron los rectores José Vasconcelos y Antonio Caso, quienes fueron filósofos, grandes pensadores, y se involucraron en la vida pública”, concluyó.