El Día cero en México está lejos si tomamos conciencia

El estrés hídrico en sus dos sentidos impacta al sistema hidráulico de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, el problema será mayor a largo plazo si no se toman acciones correctivas profundas, señala Manuel Perló, experto de la UNAM.

El Día Cero es el día en que el suministro libre de agua termina y el acceso al líquido comienza a ser racionado. La población debe acudir a recoger su porción diaria de agua y no tiene acceso a más. En Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, se anunció ese día para marzo de 2018, pero la toma de conciencia de sus habitantes lo ha retrasado indefinidamente.

En México, según la ONU podría llegar en 2028 si continúan los hábitos de uso y desperdicio. Sin embargo, el experto del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Manuel Perló, dijo no compartir visiones catastrofistas al respecto, aunque, aclaró que de seguir el problema, será mayor a largo plazo si no se toman acciones correctivas profundas.

“Es un buen momento para adquirir conciencia de la dimensión del problema y, al mismo tiempo, exigir a las autoridades que fijen una posición: que se convierta en uno de los temas nodales de la próxima administración. Que analice y proponga acciones para mejorar el sistema hidráulico de toda esta gran región, buscando soluciones sustentables y equitativas”, señaló Perló Cohen.

“De modo que no hay que entrar en pánico”. Insistió Perló. “Desde ahora hay que tomar medidas, y utilizar el agua como lo hacen en muchos lugares de la Ciudad de México donde la gente no tiene acceso al recurso. Ellos reciclan el agua”.

Enseguida recordó la crisis el “Día Cero” en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica donde cierta clase de familias acostumbraban utilizar 300 o 400 litros al día. Tuvieron que reducir su consumo. “Nosotros podemos hacer un ahorro de agua drástico en unos cuantos días reduciendo el consumo diario”, sugirió.

“Por fortuna serán unos cuantos días. Hay ciudades con poca agua durante meses enteros y segmentos de población que viven esta situación permanentemente. De manera que dimensionemos correctamente el impacto inmediato de esta próxima situación y redimensionemos el grave problema que enfrenta la Ciudad de México; de otra manera episodios como el que se vivirá se pueden repetir con más frecuencia e intensidad en el futuro”.

Crisis permanente por estrés hídrico

Desde hace tiempo, la Ciudad de los Palacios y su zona conurbada, una de las zonas más pobladas del mundo, vive una crisis permanente, en torno al abastecimiento del recurso hídrico. Varios son los ángulos del problema: agotamiento de los recursos, fallas en el abastecimiento de agua, sobreexplotación de acuíferos, escaso tratamiento de las aguas residuales, desaprovechamiento del agua de lluvia y desigual e inequitativa distribución del líquido entre la población, entre otros.

El abastecimiento de agua en la ciudad de México es como un viejo trasatlántico con numerosas y graves fallas; no se va a hundir pero está claro que resulta un sistema que no es sustentable ni eficiente, mucho menos equitativo, señaló Manuel Perló.

En opinión del autor de El futuro de México al 2035. Una visión prospectiva junto con Silvia Inclán Oseguera, “el sistema hidráulico de esta enorme región de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México que también abarca cuatro grandes cuencas (Cutzamala, Lerma, México y Tula) están viviendo desde hace tiempo una situación de crisis, permanente.

Asuntos tan diversos como el agotamiento de los recursos hídricos, fallas en el abastecimiento de agua, la sobreexplotación de los acuíferos, el escaso tratamiento de las aguas residuales, el desaprovechamiento del agua de lluvia, la desigual e inequitativa distribución del líquido entre la población de toda esta gran zona hidráulica que conforman las cuatro cuencas conforman el núcleo central”.

Tal panorama se ha presentado desde hace años, aclaró, no es un fenómeno que sorprenda. “De hecho, las manifestaciones de este funcionamiento tan deficiente del sistema, aparecen todos los años, en distintos momentos por detonantes diferentes. Por ejemplo, en época de lluvia se presentan inundaciones que afectan a gran número habitantes de la Cuenca de México.

Asimismo, continuó el sociólogo, también hay millones de personas que no reciben agua. Para ellos no es novedad que en los próximos días se suspenda el servicio de abasto. Son millones de personas que no tienen acceso al agua en cantidad y calidad suficiente.

El corte programado y la infraestructura

En relación de la suspensión del servicio de agua de los primeros días de noviembre de este año el investigador comentó: “Lo que se vivirá en las cuencas de México y Toluca –zona que también se verá afectada por el corte–, no es novedad, por el contrario ya se había experimentado en 2011 y 2010, 2009, incluso, dificultades de abastecimiento que se presentan con frecuencia.

A veces por causas relacionadas con el mantenimiento y las obras correctivas que requiere el Sistema Cutzamala, como es el caso de los próximos días, pero también, por el descenso en los niveles de agua de las siete presas que tiene el sistema Cutzamala. Hay años de sequía en que se capta poca lluvia, lo que se refleja al disminuir la cantidad de agua que el sistema surte a la zona del Valle de Toluca y la Ciudad de México, señaló Perló Cohen.

Desde su perspectiva, “resulta claro que en esta ocasión el problema no es la falta de agua sino la suspensión del servicio, debido a las acciones de mantenimiento y de reparación del sistema. Esto es diferente a lo que ocurrió al 2009 cuando la razón era la falta agua. Ahora el flujo se envía pero no en cantidad suficiente”, destacó.

Según el investigador, “el problema no empieza ni termina en estos días; viene de años atrás y está afectado sobremanera. Tal vez no es evidente; en parte porque en la ciudad opera un sistema de distribución de agua que recibe altísimos subsidios”.

El líquido no se cobra a su precio real; por otro lado, una gran cantidad se pierde por fugas. Eso es parte de la problemática que enfrenta la población metropolitana. Cabe señalar que la ciudad tiene un sistema altamente dispendioso e ineficiente en el manejo del recurso.

Finalmente, Perló Cohen apuntó que, de acuerdo a datos oficiales, en la red de distribución se pierde un porcentaje que oscila entre 35 y 40 por ciento. “Esto habla de hemorragias, por hacer una analogía médica, en nuestro sistema. Si en el cuerpo humano esa fuga es inaceptable. También debieran ser inaceptables las fugas de agua como las que tenemos”, concluyó.

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