#FridaysForFuture un movimiento más allá de las generaciones

El reclamo de acciones inmediatas para evitar una catástrofe climática nos afecta a todos: Alice Poma, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

El movimiento Fridays for Future  (también conocido como Juventud por el Clima)  tuvo su segunda marcha en México el viernes 24 de mayo y una más el viernes 20 de septiembre. La protesta nació en Suecia de la mano de la activista de 16 años, Greta Thunberg, y se ha extendido alrededor del mundo en muy poco tiempo. Constituido en su mayoría por jóvenes, reclaman acciones urgentes para evitar una catástrofe ambiental derivada del cambio climático.

Fridays for future no debe ser la movilización de una sola generación, sino de todos, porque el cambio climático nos afecta a todos, asegura la doctora en Ciencias Sociales Aplicadas al Medio Ambiente, Alice Poma, quien recuerda que el último reporte especial del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, (IPCC por sus siglas en inglés) https://www.ipcc.ch/, consigna un cambio climático global de 1.5 grados, lo cual desata una urgencia que hizo que emergieran varios movimientos, como el Fridays For Future, y el Extinct Rebellion, ambos en Europa.

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Discurso generacional

Lamentablemente por cómo se está presentando, hay una construcción de identidad colectiva de “nosotros los jóvenes, contra ellos los adultos”, lo que puede impedir la colaboración y evitar el diálogo conjunto. Pero hay que combatir esa percepción, no creo que vaya por allí, de hecho, el movimiento es muy claro en reivindicar cambios que han logrado los adultos. En la primera marcha en México de este grupo, el 15 de marzo de este año, había gente mayor, el cambio climático nos afecta a todos. Hacer presión sobre el tema generacional tiene sentido porque las cosas van a peor y hay que actuar ahora, no pueden ser ellos la esperanza para enfrentar el cambio climático, porque en quince años tendremos un problema mayor si no hacemos nada ahora. Es muy importante que los jóvenes presionen a los adultos que tienen un lugar de poder, para que hoy puedan tomar para que en unos años se pueda estar mejor, señala la experta.

Los jóvenes, los niños, no tendrán un futuro con cierta calidad sino actuamos, por eso es importante conocer lo que están haciendo, entender y no criticar, empezar cada quien desde su lugar a emprender acciones proambientales, a informarse, a crear espacios en distintos lugares, como la academia, para debatir esos problemas, para poder expresar el miedo e impotencia hacia un problema de tal magnitud, o dialogar sobre las alternativas para enfrentarlo, eso sería un aliento, para los jóvenes, que muchos de ellos, se sienten abandonados y traicionados por adultos y mayores. Entonces volver a construir estos puentes intergeneracionales, y dar la disposición de construir una alternativa juntos.

Jóvenes, los más afectados

La doctora Poma añade también que los jóvenes están expuestos por diferentes motivos: “en cada época hay prejuicios hacia las demás generaciones, y muchas veces los jóvenes han sido víctimas de esas acusaciones, he podido leer acusaciones, desde que deberían estar en la escuela, en lugar de en la marcha, hasta críticas por el nivel de uso de los medios digitales, pero hay que saber que muchos de ellos se conocieron allí y empezaron a organizarse para las marchas, han salido de la dimensión digital y han vuelto a retomar las calles.

Estos prejuicios se han roto, pues como pasó con el temblor de septiembre de 2017 en México, mucha gente se dio cuenta que también fueron promotores de solidaridad, que habían participado, y demostraron que tienen capacidad organizativa y sus propias demandas, que tienen que ver con el contexto en el que viven y su joven edad, apunta la doctora Poma.

Los partidos políticos parecen no tener interés en lo que demandan los jóvenes, parece que no hay interés ambiental, de hecho es un tabú porque va contra intereses económicos muy claros. Quizá por eso tampoco ha habido un partido que se sume, no hay manipulación, aunque no se descarta que eventualmente haya algunos actores que usen esos eventos para visibilizarse, añade.

¿Una visión catastrofista?

La situación es urgente, señala la doctora, pero el miedo no es efectivo para generar conciencia, la estrategia del miedo no es efectiva, pero hay que percibir el problema como una amenaza o percibir el problema para movilizarnos, hay una narrativa catastrofista, que ha alejado a la gente, y necesitamos una nueva narrativa, donde tomemos consciencia que hay un problema, porque tenemos evidencia científica, pero hay que trabajar para generar una preocupación que sea manejable y para que también genere esperanza, de manera que nos lleve a realizar esos cambios necesarios, unir fuerzas y enfrentar esas causas para no tener esos efectos catastróficos como los que prevé el IPCC.

Es problema es de todos, termina Alice Poma: “desde su perspectiva de jóvenes, si esto sigue igual en quince años lo pasaremos muy mal, pero no lo pueden hacer solos, y no hay que dejarlos solos”.

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