Ultramaratonista de Ciencias

Marco Zaragoza conquistó las 200 Millas de México en Oaxaca

Registró un tiempo de 73 horas, 10 minutos y 14 segundos en esta competencia de 326 kilómetros entre selva, montaña y playa de la sierra sur oaxaqueña

Foto: cortesía Marco Zaragoza.
Foto: cortesía Marco Zaragoza.

Marco Antonio Zaragoza Campillo, doctor en Ciencias con especialidad en bioquímicas por la UNAM y académico de la Facultad de Ciencias, logró el primer lugar en las 200 Millas de México, con un tiempo de 73 horas, 10 minutos y 14 segundos, en la competencia realizada en Oaxaca.

En esta primera edición se contó con la participación de más de cien atletas mexicanos y extranjeros provenientes de países como Argentina, Estados Unidos y Guatemala.

Comenzó en Zimatlán de Álvarez, una localidad a 30 kilómetros de Oaxaca centro, a las cero horas del jueves 25 de julio con un tiempo límite de 90 horas para finalizar la carrera. “El resultado me sorprende porque era parte de mi preparación para el Espartatlón, que es una competencia internacional en donde están los mejores del mundo, en Grecia. Este era mi entrenamiento de volumen alto en cuanto a kilometraje. Las condiciones se dieron para ganarla, pero lo tomé siempre como una preparación”, asevera Marco Zaragoza, quien en septiembre participará en el Espartatlón en el viejo continente.

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En Oaxaca, la primera parte de la carrera fue la llamada ruta del peregrino, un sendero que la gente utiliza en su peregrinaje para llegar a la región de Juquila, que está en la cima de una montaña.

Para llegar a ese lugar, los atletas tuvieron que recorrer 140 kilómetros, y gran parte de este trayecto fue en subida, lo que supone un esfuerzo físico mayor.

En este recorrido hubo lluvia, frío, y una vez en lo más alto había que continuar hacia abajo por un camino ancho de 73 kilómetros hasta llegar a Río Grande, para completar los primeros 212 kilómetros.

Para completar los restantes 114 kilómetros había que ir al poblado de Cerro Hermoso, regresar a Río Grande y después hacer una vuelta más grande, que cruzó por playa y bosque, para concluir pasando por playa nuevamente y completar los 326 kilómetros.

“Esta es una carrera de punta inicial a punto final, pasando por la montaña. Además de la distancia, hay que sumarle el clima y las condiciones extremas. No hay mucho terreno plano, hubo subida a un monte, lluvia, pantano, selva, río, playa… Pasamos por muchos ecosistemas y climas, y todo esto me ayuda a desarrollarme porque estoy acostumbrado a las carreras largas en circuito y en asfalto, en donde he impuesto marcas nacionales.”

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