Germán Fajardo Dolci recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba
La distinción reconoce la trayectoria del referente mexicano en salud pública, formación médica y gestión institucional

La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) entregó el título de Doctor Honoris Causa a Germán Fajardo Dolci, médico mexicano con trayectoria en salud pública, educación médica, investigación y gestión institucional. Durante el acto, realizado en el Salón de Grados, el homenajeado agradeció el reconocimiento y brindó la conferencia “El prodigio de la voz en la garganta”, en la que abordó la voz desde la ciencia, la medicina y su dimensión como vínculo entre las personas.
Fajardo Dolci cuenta con experiencia en ámbitos públicos, académicos y hospitalarios y ha ocupado cargos de gestión vinculados con la salud y la educación superior. En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue director de la Facultad de Medicina durante dos períodos y director general de Atención a la Salud. Sus aportes también alcanzaron el análisis de la educación médica en América Latina y el vínculo entre la formación profesional, los sistemas sanitarios y las necesidades de la población.
Un reconocimiento que renueva el compromiso
Al recibir la distinción, Fajardo Dolci interpretó el reconocimiento como una responsabilidad hacia el futuro. “Todo reconocimiento verdadero no consagra únicamente lo realizado sino que convoca a seguir trabajando, enseñando, investigando con una mayor responsabilidad”, afirmó.
La presentación del homenajeado estuvo a cargo del prorrector de Cooperación Interuniversitaria de la UNC, Rogerio Pizzi, quien repasó su experiencia en salud pública, regulación sanitaria, educación médica, investigación y conducción institucional. También destacó su conocimiento de los sistemas de salud y su capacidad para vincular organismos públicos, instituciones académicas, organizaciones médicas y otros sectores relacionados con la atención sanitaria.
Pizzi sintetizó los fundamentos que dieron lugar al reconocimiento. “La distinción del Doctor Honoris Causa reconoce una vida dedicada al conocimiento, al servicio público, a la formación de generaciones de profesionales y a la construcción de una medicina más científica, humana, equitativa y comprometida con el bienestar de nuestra sociedad”, expresó.
La voz como herramienta de la medicina
Tras recibir el diploma, Fajardo Dolci brindó la conferencia “El prodigio de la voz en la garganta”. A partir de un recorrido por la evolución humana, la anatomía y la fisiología, explicó los procesos que permiten la producción de la voz, pero centró buena parte de su exposición en aquello que representa para las relaciones entre las personas.
Desde esa perspectiva, sostuvo que una voz puede conservar experiencias, emociones y vínculos que forman parte de la identidad. “La escritura conserva las ideas. La voz conserva el temblor de quien la pronuncia”, expresó. Fajardo Dolci definió, además, cada voz como una “biografía acústica”, atravesada por las experiencias de una vida.
El homenajeado trasladó esa reflexión al ejercicio profesional y planteó que la comunicación ocupa un lugar central en la relación entre el equipo de salud, las personas que reciben atención y sus familias. “En la consulta médica la voz también es un instrumento clínico y un gesto ético”, sostuvo. Una misma información, explicó, puede experimentarse como amenaza o como acompañamiento según la manera en que sea comunicada.
Hablar, escuchar y saber callar
Frente a una medicina atravesada por imágenes, escalas, algoritmos y herramientas diagnósticas, Fajardo Dolci consideró que la voz conserva una función que la tecnología no puede sustituir. “Curar no siempre significa resolver. A veces significa estar presente con una voz que no abandona”, afirmó.
En ese vínculo entre medicina y comunicación, el médico mexicano también otorgó un lugar al silencio y la responsabilidad que supone dirigirse a otras personas. “La voz es una facultad biológica, pero también es una elección ética”, sostuvo. Según explicó, a través de ella es posible enseñar, estimular, herir, reparar o dignificar, por lo que cada palabra expresa también una forma de relacionarse con quienes escuchan.
El acto fue presidido por la vicerrectora de la UNC, Mariela Marchisio, quien entregó a Fajardo Dolci el diploma que lo acredita como Doctor Honoris Causa. La decana de la Facultad de Ciencias Médicas, Marta Fiol, hizo entrega de una medalla conmemorativa. También participaron el exrector Hugo Juri; el vicedecano de Ciencias Médicas, Jorge Mukdsi; autoridades universitarias, integrantes de la comunidad académica, familiares y personas invitadas.
La incorporación de Fajardo Dolci como Doctor Honoris Causa suma a la comunidad académica de la UNC una trayectoria vinculada con la salud pública y la educación médica latinoamericana. Su conferencia puso además en diálogo esos campos con una dimensión cotidiana del ejercicio profesional: el valor de la palabra, la escucha y el modo en que la medicina establece vínculos con las personas.