A 179 alumnas y alumnos, el Premio al Servicio Social Gustavo Baz Prada 2025

Cada licenciatura de la UNAM tiene algo que aportar a nuestra sociedad: Fernando Macedo Chagolla

Foto: Francisco Parra.

La Universidad Nacional Autónoma de México entregó el Premio al Servicio Social Gustavo Baz Prada 2025 a 179 alumnas y alumnos. Se reconoció también a 119 asesoras y asesores, así como a alrededor de 82 licenciaturas de las 134 con las que cuenta ahora esta casa de estudios.

En ceremonia realizada en el Auditorio Raúl Fournier Villada de la Facultad de Medicina, Fernando Macedo Chagolla, secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, quien encabezó el acto, mencionó que “la Universidad necesita hacer mucho por una sociedad que muy generosamente ha sostenido la educación de todas y de todos ustedes”.

La Universidad, “como ustedes saben, tiene más de 100 licenciaturas distintas y cada una de ellas tiene algo que aportar a nuestra sociedad, y definitivamente el hacerlo con nuestras egresadas, con nuestros egresados, es un papel muy importante”, remarcó.

Ante Patricia Elena Baz Gutiérrez, nieta del exrector de la UNAM, Gustavo Baz Prada, Fernando Macedo enfatizó: “Precisamente Gustavo Baz crea este proyecto con una misión muy simple: decía él que hay que unir a todas y todos los mexicanos en el pensamiento y en la acción. Es decir, necesitamos contribuir al desarrollo de la sociedad. A cada uno de los mexicanos nos toca una labor completamente distinta, en función de la trinchera en la cual nos encontremos”.

Porque a la juventud, continuó, y lo decía también Gustavo Baz, le toca orientar y organizar este esfuerzo. Si pensamos que México es un país de jóvenes, ellas y ellos son la patria del porvenir. Y concluyó: “El parar no es opción. El detener la adquisición de conocimientos no es opción, porque la única herramienta que tienen todas y todos ustedes para poder lograr que esta sociedad cambie tiene en su base el conocimiento. Cada vez que ustedes paran, cada vez que ustedes se detienen en adquirir más y más conocimiento, lo único que generan es un daño a ustedes y a la sociedad”.

Desde 1936

Ante funcionarios, directores y representantes de escuelas, facultades y entidades universitarias, Germán Álvarez Díaz de León, director general de Orientación y Atención Educativa, dijo que más que un premio, éste es un símbolo de compromiso, de solidaridad y de excelencia académica.

El Servicio Social instaurado en 1936, precisó, ha sido durante 89 años una experiencia que transforma vidas, que los estudiantes de esta Universidad y todos los miles de mexicanos se vean beneficiados por su talento y esfuerzo.

“Más de un millón 200 mil universitarios han participado en esta noble tarea, lo que ha contribuido al bienestar de México y afirma el espíritu solidario que requiere el honor y el profundo amor que los universitarios le tenemos a este país”, subrayó.

Hoy los programas de servicio social se desarrollan en al menos tres ejes de acción alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas. Estos temas abarcan aspectos cruciales, que son sustentabilidad, medioambiente, migración, equidad, género e inclusión.

“Esto es lo bueno de nuestra Universidad, esto es lo que nos hace sentir orgullosos. En todos los lugares donde van nuestros alumnos, siempre hay el agradecimiento de la comunidad. Más de un millón doscientos mil estudiantes han sido portavoces de esta cara amable de la Universidad, de esta cara grandiosa”.

Música y empatía

En representación de los alumnos ganadores, Cristian Eric Casillas Meneses, de la Facultad de Música, aseguró que el servicio social representó para él una experiencia formativa que le permitió lograr metas personales, apoyar a los demás y creer enormemente en su ámbito profesional. “Creo en las pequeñas metas que hacemos cada día y no en los grandes sueños, sino en esas acciones cotidianas que hacemos para poder transformar nuestro país”.

Relató que durante su Servicio, tuvo la valiosa oportunidad de trabajar en los Centros de Atención Múltiple, antes llamadas Escuelas de Educación Especial, llevando a cabo conciertos didácticos para personas con diversas discapacidades.

Mónica Camargo Díaz, alumna de la Escuela Nacional de Trabajo Social, también en representación de las estudiantes ganadoras del Premio al Servicio Social, manifestó que el aprendizaje más profundo “fue comprender que desde mi profesión como trabajo social, no sólo se trata de aplicar métodos, sino de acompañar desde la empatía, el respeto y la dignidad”.

Añadió que el servicio social, más que un requisito académico, es una oportunidad para que las y los alumnos vinculen su formación con la realidad social de la nación. “Es el puente entre el aula y la comunidad, un espacio donde se construye ciudadanía, conciencia y compromiso ético”.

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