Crisis ambiental sin precedentes

Afronta el planeta una extinción masiva de insectos

Efecto de cambio climático, modificación de usos del suelo, urbanización, enfermedades...

Los insectos representan entre 50 y 60 por ciento de la vida del planeta y a pesar de su importancia se desconoce cuántas especies están desapareciendo. Por los diferentes factores que afectan a la Tierra, seguramente sus tasas de extinción superan a las de los vertebrados, advirtió Alejandro Córdoba Aguilar, investigador del Instituto de Ecología (IE).

El también profesor de la Facultad de Ciencias explicó que la modificación del uso de suelo o conversión de grandes áreas verdes a la agricultura o la urbanización; el cambio climático o calentamiento global; especies invasoras o exóticas; enfermedades; y los contaminantes, como los microplásticos, los están afectando.

Al participar con el tema Extinción Masiva de Insectos: ¿el Siguiente Apocalipsis?, dentro del ciclo Ciencias desde Ciencias on Line, el científico señaló que “el mundo se está colapsando, estamos entrando en una crisis ambiental sin precedentes. Las extinciones son lo de hoy y cada vez son más las especies que desaparecen”.

Los insectos son animales muy comunes en el orbe; se presentan en todas las formas, colores y tamaños. Son tan cuantiosos que tenemos una idea muy reducida, muy estrecha, de sus números, abundó Alejandro Córdoba.

Refirió que para grupos como los vertebrados o las plantas se sabe una buena parte de su biodiversidad estimada, pero para los insectos el número de especies es, en su gran mayoría, desconocido. “Se calcula que se conoce entre 10 y 20 por ciento de los que habitan el planeta. El desconocimiento de este grupo es abismal”.

Su presencia en la Tierra data de millones de años, por supuesto. Mucho antes que la aparición del ser humano; pero tristemente, dado el estilo de vida que las personas tenemos, la forma en que hacemos uso de los recursos, el modo en que llevamos la vida día a día, “estamos teniendo un impacto tremendo sobre un sinnúmero de organismos”.

Olvidamos, asentó, el valor funcional de los insectos, que es muy amplio. Se menciona mucho su papel en la polinización, en la producción de frutos y la seguridad alimentaria. Y no es la única actividad que realizan; por ejemplo, los escarabajos rodadores cumplen con la función de enterrar las excretas del ganado en los ranchos y con eso contribuyen a que se cumpla un ciclo de nutrientes.

Poca información

Pilar Rodríguez Moreno, investigadora de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), mencionó que en México y globalmente se conoce poco de la diversidad de insectos. En un suplemento especial de la Revista Mexicana de Biodiversidad (2014) se determinó que se han descrito casi 32 mil especies en nuestro territorio.

Dentro de ellas, hay una gran mayoría de grupos de los cuales se tiene muy poca información. Otros, son relativamente bien conocidos, como las mariposas, de las cuales se han descrito alrededor de 14 mil 500 especies; las hormigas aparecen con mil y las libélulas con 355.

En tanto, en la publicación Capital Natural de la propia Conabio, se contabilizaron 48 mil de insectos y un número estimado de 97 mil para nuestro país.

Además de la significación de saber cuántas son, es relevante conocer dónde están. “En vertebrados hay un claro aumento en el número de especies desde las zonas templadas hasta las tropicales; lo mismo ocurre en plantas, pero en los insectos ese gradiente latitudinal no es tan claro. De ese modo, no sabemos si podrían funcionar las medidas de conservación propuestas para vertebrados y plantas”.

Por último, Maya Rocha Ortega, investigadora posdoctoral del IE, apuntó que las libélulas, en general, son resilientes al cambio de uso de suelo; sin embargo, se ha visto que las especies de mayor tamaño son las grandes perdedoras ante ese fenómeno. “Cuando se pierde la vegetación original desaparecen las más grandes y las pequeñas ganan terreno”.

No podemos proteger lo que no conocemos. Por eso, los expertos deben ir a las áreas donde no hay ni siquiera registros de los insectos, y luego a donde hay información, pero no la suficiente, “y es probable que corresponda con las zonas de mayor riqueza de especies en general, porque tienen poco impacto humano, aunque en los últimos años han tenido incendios, como la Amazonia”, finalizó.

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