Para construirla, necesario el diálogo entre academia, sociedad civil y gobierno
Al promover la cultura de paz se previene la violencia
En la Universidad se requiere formar profesionales, realizar investigación y trabajo educativo, pero nada de esto es posible si no sentimos que podemos compartir un espacio libre de agresiones o discriminación: Ligia Colmenares, de la FP
Es importante que entre la academia, la sociedad civil y el gobierno dialoguemos y establezcamos mecanismos que nos permitan caminar hacia la construcción de cultura de paz, pues al hacerlo estamos previniendo violencias, afirmó la titular del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ), Leticia Cano Soriano.
Esos esfuerzos deben dirigirse, principalmente, “a cuidar, para abrazar a las juventudes”, con las que tenemos una enorme deuda, dijo en el Encuentro Sociedad Civil, Academia y Gobierno. Encuentros y Tejidos por la Paz ¿Por qué hablar de cultura de paz?
También anunció que el próximo 26 de mayo se realizará la instalación de comunidades tejedoras de paz en el bachillerato de la UNAM en el plantel 5 José Vasconcelos de la Escuela Nacional Preparatoria (ENP).
Dicha tarea –que se realiza con el apoyo de la Fundación UNAM– permitirá que todos los planteles de la ENP y de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades cuenten con comunidades tejedoras para la paz.
Esos esfuerzos deben dirigirse, principalmente, a cuidar, para abrazar a las juventudes, con las que tenemos una enorme deuda
Condición indispensable
Durante el panel, moderado por la directora de la Escuela Nacional de Trabajo Social, Carmen Casas Ratia, la académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, Ligia Colmenares Vázquez, expuso que la paz es una condición indispensable para hacer trabajo educativo.
En la Universidad, agregó, se requiere formar profesionales, realizar investigación y difundir la cultura, pero nada de esto es posible si no sentimos que podemos “compartir un espacio” libre de violencias o discriminación.
Asimismo, destacó que en la UNAM se da el diálogo intergeneracional, la crítica, el conocimiento nuevo. Es también una institución que además de trabajar con su comunidad puede influir hacia el exterior, y en la construcción de paz se requieren más actores, además de la escuela, como los gobiernos y la sociedad civil, entre otros.
En su oportunidad, Úrsula Zurita Rivera, profesora investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sostuvo que no se puede hablar de democracia si no hay paz. La educación para la paz, recalcó, es un esfuerzo poderoso, que requiere la participación de múltiples actores, a fin de fomentar una sociedad más participativa y democrática, la cual es un anhelo de muchas personas desde los años 80.
Resulta indispensable la colaboración de múltiples actores, aseveró, pues la educación para la paz es una tarea colectiva, social. Nos coloca en el escenario que reafirma el discurso de los derechos humanos, de la democracia. “No se construye de una vez y para siempre, es un compromiso cotidiano”.
Añadió que las instituciones de educación superior no sólo han trabajado con sus comunidades, sino que han impulsado la educación y la cultura de paz más allá de sus espacios.
En tanto, la directora general de Prevención Social y Reconstrucción del Tejido Social de la Secretaría de Gobernación, Laura Angélica Cordero Callejas, manifestó que desde el gobierno se ha impulsado una visión de la seguridad centrada en el reconocimiento de que la paz debe construirse a partir de políticas públicas orientadas al bienestar, a la justicia social, la inclusión y la participación comunitaria.
Mediante la Estrategia Nacional de Seguridad se busca atacar la violencia desde la raíz. A partir de esta perspectiva, la seguridad y la paz son responsabilidades compartidas y que requieren coordinación interinstitucional y una fuerte presencia territorial del Estado, consideró.
“La atención a las causas no se limita a programas sociales, supone también fortalecer capacidades comunitarias, ampliar derechos, recuperar espacios públicos, promover mediación social y generar condiciones para que las personas puedan desarrollar proyectos de vida con dignidad y perspectiva de futuro. Y es fundamental la educación para la paz a fin de desactivar violencias culturales y estructurales”, finalizó.