Colaboran UNAM, Sea Souls, Beta Diversidad y FOMARES

Alianza para atender los desafíos ambientales

Firman convenio por medio del cual se vinculan conocimiento académico y acción social

Fernanda Gómez, Píndaro Díaz, Soledad Funes, Alfred Barry U’Ren y Gerardo Gómez. Foto: cortesía ICN.
La Universidad Nacional no puede permanecer aislada en sus laboratorios, aulas, facultades, escuelas, institutos y centros. “Su vocación pública nos exige salir al encuentro de los problemas reales, escuchar a quienes trabajan en los territorios, reconocer saberes distintos y colaborar de manera cercana, respetuosa y corresponsable”, afirmó María Soledad Funes Argüello, coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM.

Al encabezar la firma del convenio entre la UNAM, por medio de los institutos de Ciencias Nucleares (ICN) y de Ciencias del Mar y Limnología (ICML), y de las asociaciones civiles Sea Souls (ORGCAS), Beta Diversidad y FOMARES, para la colaboración en investigación científica, conservación ambiental e innovación tecnológica, la funcionaria destacó: “Sólo así la ciencia se traduce en acciones con sentido social, en herramientas para la conservación, en formación de nuevas generaciones y en soluciones que contribuyan a construir una sociedad más igualitaria, sustentable y resiliente”.

De modo que a través de esta alianza reconocemos que los desafíos ambientales de hoy no pueden atenderse desde una sola disciplina, institución o forma de conocimiento, enfatizó.

Asimismo, dijo, en la Universidad la comunicación y el trabajo transversal no son accesorios de la labor académica, sino condiciones necesarias para que el conocimiento tenga mayor alcance, pertinencia e impacto. Por esta razón “celebro que este convenio abra un espacio para sumar capacidades y tender puentes más sólidos entre la investigación científica y la sociedad civil”.

Alfred Barry U’Ren Cortés, director del ICN, reconoció que los grandes desafíos actuales exigen la suma de capacidades, conocimientos y voluntades. Ninguna institución, por sólida que sea, puede resolver por sí sola problemas tan complejos. Por ello, es indispensable construir alianzas estratégicas entre universidades, organizaciones de la sociedad civil y actores comprometidos con el bienestar colectivo.

Este instrumento plasma esa visión, reúne la experiencia científica de la UNAM a través del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología y la vanguardia tecnológica del Instituto de Ciencias Nucleares, con la labor y experiencia de organizaciones de la sociedad civil que han demostrado un compromiso ejemplar con la conservación ambiental, el desarrollo comunitario y la protección del patrimonio natural del país”, subrayó.

En el ICN “estamos convencidos de que herramientas emergentes como la inteligencia artificial, el análisis avanzado de datos, la instrumentación científica y los enfoques interdisciplinarios pueden contribuir significativamente a comprender y atender problemas ambientales complejos”, sostuvo.

Píndaro Díaz Jaimes, director del ICML, mencionó que con este convenio la UNAM refrenda su compromiso irrenunciable con la investigación científica al servicio de la sociedad y del país, y representa un paso concreto hacia la construcción de alianzas estratégicas que vinculan el conocimiento académico con la acción social y ambiental.

Además, agregó, potencia la vinculación de las capacidades científicas de la Universidad con territorios y comunidades que requieren soluciones concretas; fortalece la participación de investigadores y estudiantes en iniciativas de campo, y consolida la presencia de la institución como referente nacional en biodiversidad, limnología, energía, inteligencia artificial aplicada y desarrollo sostenible, “todo ello con el rigor científico que distingue nuestro trabajo”.

Este convenio, con vigencia al 31 de diciembre de 2028, es testimonio de que la ciencia y la sociedad civil pueden y deben caminar juntas. La Universidad, fiel a su mandato fundacional de extender con la mayor amplitud posible los beneficios de la ciencia y la cultura, suscribe hoy este compromiso con la plena convicción de que la conservación de nuestro patrimonio natural es también una tarea universitaria.

En representación de Beta Diversidad, Mario Gerardo Gómez Cruz precisó que con esta acción se suman capacidades diferentes, lo que fortifica este tipo de propuestas en el ámbito nacional. “Crean que, aunque pequeños y que no somos ruidosos, vamos a llegar a hacer impactos positivos”.

A su vez, María Fernanda Gómez González, presidenta del Consejo Directivo de ORGCAS, señaló que a pesar de la importancia de la ciencia, “nos gusta respaldarla con la sabiduría y el conocimiento empírico de las comunidades costeras. Al final, son ellas quienes logran cuestionar el conocimiento científico a través de sus vivencias. Así, nos tomamos de la mano de ellos, con el fin de defender y promover mejores decisiones para nuestros ecosistemas”.

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